Se cruzaron en el Wanda un Atlético en plena reacción y una Real sumergida en el peor momento de su curso. Los colchoneros habían recobrado su estilo reconocible y la puntería en las últimas fechas, mientras que los vascos venían de desplomarse en Liga y de ser eliminados por el Lleida (Segunda B) en Copa. Las inercias eran contrapuestas, pero los pupilos de Eusebio se lanzarían en pos de la recuperación de la convicción y la senda ganadora. El sistema rojiblanco, por su parte, miraba de reojo al duelo de Stamford Bridge y se sabía urgido para aprovechar el inesperado pinchazo casero del Barcelona ante el Celta. Se dirimía, por tanto, un cúmulo de objetivos.
Simeone optó por Thomas para suplir al lesionado Juanfran y lo pagaría. Además, alinearía a Gameiro y Griezmann, con Correa por detrás en una ofensiva que contaría con el nexo de Koke con el centro del campo. Pero los madrileños sufrirían la salida jerárquica de una Real plena de personalidad. Manejarían en torno al 60% de la posesión tras los minutos iniciales de desgobierno. Lo hicieron con Illarra y Zurutuza como adalides y fue un esfuerzo meritorio, pues los dos contendientes lanzaban ráfagas de presión asfixiantes que complicaban el monólogo con la pelota. Y en ese escenario de exigencia técnica ganarían los visitantes.
Los txuri-urdin contaminaron a los locales de inseguridad en la salida de la pelota. Thomas, Filipe y compañía acumularían imprecisiones que entregarían el timón a los donostiarras. Y sus ejercicios coordinados de presión les dispararon hacia la meta de Oblak por medio de transiciones vertiginosas tras robo. Oyarzabal y, sobre todo, William José, estaban ganando la partida a la retaguardia capitalina -compuesta por Giménez y Godín-. Aún así, un pase puntiagudo de Koke que dejó sólo a Gameiro contra Rulli constituyó la primera opción clara -minuto 9-. El francés pecaría de lentitud y la zaga le robó la oportunidad primorosa.
La circulación fluida y ambición posicional de los blanquiazules acabaría haciéndose con el centro de la escena. Hurtaron protagonismo a los del Cholo, con Xabi Prieto resplandeciendo en la banda de Odriozola. El lateral chutó el intento inaugural visitante -minuto 11- y, acto y seguido, Prieto robó un mal pase de Thomas para que William José rematara alto. Era el primer aviso de la mejor disposición táctica visitante. El segundo fue un mano a mano del capitán vasco que Oblak supo salvar para sostener a los suyos. Ganó el tú a tú el esloveno con ayuda de Filipe Luis -minuto 18-.
Pasaría el tiempo jugándose en cancha colchonera. La fluidez en el pase de los vascos imposibilitaba que las ayudas locales llegaran a tiempo. Y, si superaban la presión rojiblanca, las flechas de la Real Sociedad alcanzaban a desbordar a la dubitativa zaga madrileña. Así, sin plantar batalla en el campo de la posesión y amarrado para no soltar contras, el Atlético se limitó a luchar por no salir de eje. Pero las amenazas -banda diestra en superioridad numérica, juego entre líneas y verticalidad tras recuperación- supondría demasiado. Oblak derribó en el área a Oyarzábal y William José tranformó el penalti consiguiente -minuto 28-. La apuesta valiente de Eusebio recogió los frutos.
Fue entonces, en desventaja, cuando los colchoneros adelantaron líneas y subieron sus revoluciones. Parecería que el golpe les despertó del mal sueño y volvieron a uniformarse con el traje hiperactivo y vehemente del Atlético identificable cuando compite en casa. En consecuencia, los vascos cedieron metros y la iniciativa, y Rulli emergió como el mejor jugador sobre el verde. El meta argentino negó a Correa -desequilibrante en la mediapunta- el gol al detenerle un chut desde la frontal y un mano a mano -minuto 38-. El respingo postrero no bastó a los madrileños para alcanzar las tablas y un lanzamiento desviado de Illarra y un corte providencial de Gabi recordaron el riesgo de abalanzarse con todo en pos del empate.
Pero, con Vitolo ya en la grada, Simeone decidió convulsionar a su once para tratar de prolongar el esfuerzo protagónico de la última recta del primer acto. De esta manera, en la reanudación se reactivó la presión más ambiciosa local y Correa mandó a las nubes un pase de Koke que casi le dejó la meta vacía -minuto 50-. Se contrastó, en ese punto, que además de contra la Real los atléticos pugnaban contra su mala puntería. Los visitantes anhelaban anestesiar el ritmo cuando Griezmann, desaparecido, acompañó el extraordinario pase al espacio que promocionó la clamorosa ocasión precedente con una volea terrible que se coló a la escuadra, pero que fue anulada por fuera de juego.
Se estaba desarrollando un cuerpeo por la pelota y la iniciativa, al fin. Y el asedio local obligaba, cada vez más, a los vascos a evidenciar capacidad de sufrimiento y achique. Rulli se estiró para tapar el derechazo desde media distancia emitido por Koke -minuto 57- y Giménez cabeceó a las nubes la acción de pizarra posterior. El conjunto donostiarra sollozaba sin la lucidez para dar dos pases seguidos y Griezmann encadenó un zurdazo que Rulli neutralizó con otra muestra de clase -minuto 60-. Era el intervalo más delicado de examen a la endeble consistencia de la Real y una cabalgada de Saúl, con llegada hasta línea de fondo y centro, sembró las merecidas tablas. Filipe recogió el envío y cruzó su derechazo para el 1-1 -minuto 63-.
Tardaría 20 minutos la Real en salir a la contra. En el 66 Xabi Prieto le puso final al movimiento con un disparo desviado desde dentro del área. Era la respuesta intuitiva de un equipo al que persigue el fantasma de las remontadas ajenas. De la incapacidad para gestionar las ventajas hasta el minuto 90. En este impás Eusebio sentó a Prieto por Canales y Simeone hizo lo propio introduciendo a Torres y Carrasco por Gameiro y Correa. Los técnicos movían sus cartas: uno buscaba mñás posesión y superioridad en la medular y el otro continuar con el despliegue ofensivo ambicioso. Le saldría mejor la jugada al argentino: el primer contacto con el cuero de Carrasco fue un centro delicioso que remató Griezmann para que Rulli resplandeciera otra vez -minuto 72-.
A un cuarto de hora del final, a los blanquiazules sólo les servía la pérdida de tiempo como método para enfriar a la mejor versión colchonera. El segundo acto de los del Cholo sedujo a su tribuna, otrora crítica, y se pudo en posición para el abordaje de los tres puntos. Pero Rulli no se lo iba a poner fácil. En el 75 atajó un doble remate de Torres y Godín, a bocajarro. Y, de inmediato, Zurutuza perdonó en un remate, solitario, a la salida de un saque de esquina.
El desenlace atisbaba la pérdida de fuelle por parte del soberbio desempeño físico de los rojiblancos. Pero, también, la irregularidad visitante en la conclusión de sus enfrentamientos. Por tanto, no sobrevendría un cierre desaforado en cuanto a espectacularidad y revoluciones. Saúl chutó a las manos de Rulli desde la frontal y Griezmann enviaría por encima del larguero otra situación provocada por la presión -minuto 81-. Ese sería el bagaje ofensivo hasta que el propio Saúl, elemento clave, cabeceara la épica local para que Griezmann completara la remontada desde el segundo poste -minuto 88-. Augusto entraría para dar carpetazo al valioso resultado en la enésima pérdida de la ventaja realista. El Atlético ha vuelto.
- Ficha técnica:
2 - Atlético de Madrid: Oblak; Thomas, Giménez, Godín, Filipe; Griezmann (Augusto Fernández, m. 90), Gabi, Saúl, Koke; Correa (Carrasco, m. 70) y Gameiro (Torres, m. 70).
1 - Real Sociedad: Rulli; Odriozola, Elustondo, Iñigo Martínez, Kevin Rodrigues; Zubeldia; Xabi Prieto (Canales, m. 70), Illarramendi, Zurutuza, Oyarzabal (Vela, m. 88); y Willian José.
Goles: 0-1, m. 29: Willian José, de penalti. 1-1, m. 64: Filipe Luis a pase de Saúl. 2-1, m. 88: Griezmann remacha un cabezazo de Saúl.
Árbitro: Jaime Latre (C. Aragonés). Amonestó al local Godín (m. 40) y a los visitantes Xabi Prieto (m. 50) y Rulli (m. 73).
Incidencias: partido correspondiente a la decimocuarta jornada de LaLiga Santander, disputado en el estadio Wanda Metropolitano ante unos 65.000 espectadores.