Traducción de Montse Treviño. Duomo. Barcelona, 2017. 448 páginas. 19,50 €. Libro electrónico: 9,99 €.
Por Jorge Pato García
Si Alfred Hitchcock levantase la cabeza y se pusiese a leer esta novela, sin duda alguna encontraría en ella un homenaje a una pieza clave de su obra cinematográfica, como es La ventana indiscreta. Y es que nuestra protagonista inicialmente se dedica a observar aves, una afición, la de la ornitología, que normalmente se asocia con personas tranquilas y unidas a la naturaleza. Pero Lily comienza a encontrar otra pasión: observar a sus vecinos. Por extensión, y en relación con el homenaje del que hablaba al principio, será ese momento voyeur el que le haga presenciar, o creer que ve, un crimen en su vecindario.
Dicho vecindario tiene sus peculiaridades, puesto que la expansión urbanística fruto del boom inmobiliario hizo crecer la ciudad hasta unirla con una zona en la que únicamente había viviendas sociales. Unas viviendas que visita Lily, y en las que el día siguiente acontecerá una muerte. Y es este uno de los puntos de paranoia, o no, que sufre la protagonista puesto que está convencida de que el asesino ha sido alguien del edificio de enfrente al suyo.
Es quizás una de las principales características de esta novela, la paranoia que vive la protagonista y que se transmite al lector. Una suerte de mezcla entre realidad y ficción que no será resuelta hasta el final. Esto convierte a este thriller en un ejemplo de maestría a la hora de hurgar en la mente del lector, el cual se siente atraído por el comportamiento de Lily, pero también desea huir del peligro en el que ella se ve envuelta. Y es que está demostrado que la sensación de ver sin ser visto produce placer y satisfacción en aquel que lo realiza.
Por último, y no como tema menor, se empieza a generar en un momento de la novela la duda de si el cazador es ahora la presa, esto es, que alguien observa a la observadora. Tendremos que llegar a las últimas páginas para poder saber si esto es solo fruto de la mente del personaje, o si por el contrario realmente hay alguien que espía a Lily.
Puede que después de esta lectura alguno encuentra en su interior ese voyeur que siente un placer inmenso inmiscuyéndose en casa ajena sin ser visto.