COMPROMISOS EUROPEOS
Lunes 28 de enero de 2008
La Unión Europea, y con ella cada uno de los miembros que la forman, ha mostrado siempre un compromiso inquebrantable con el protocolo de Kioto. Firmado junto con Estados Unidos, pero confirmado sin la adhesión definitiva de aquél país, el protocolo contra el calentamiento global ha tenido a Europa en su mejor aliado político. Pero no el práctico, ya que las emisiones de CO2 siguen creciendo, y a un ritmo que triplica el de los propios Estados Unidos.
Pero como el desánimo no ha llegado a los despachos de Bruselas, la Comisión Europea ha anunciado un ambicioso plan que pretende nada menos que lograr que en 2020 el 20 por ciento de la energía que produzcamos y consumamos proceda de energías renovables. Súmese a ello el objetivo de que el 10 por ciento del fuel proceda de los biocombustibles. ¿Es todo ello posible? ¿Es conveniente?
Teniendo en cuenta que en la actualidad sólo un 8,5 por ciento del consumo de energía procede de fuentes renovables (hidroeléctrica, solar y eólica), y eso pese a estar fuertemente subvencionada desde hace varios años, el objetivo de llegar a un 20 por ciento en 12 años parece inasequible.
Y más si tenemos en cuenta que esta es una carrera en que corren todos los galgos detrás del conejo. Este último es la demanda de energía, que es siempre creciente. Y los galgos son las demás fuentes de energía, que desde luego no se quedan atrás. Las turbinas propulsadas por gas natural siguen sumando capacidad en toda Europa; el carbón, pese a estar denostado, está lejos de morir. Y hay una fuente energética barata, fiable, ajena a los problemas de abastecimiento, de producción continua y que no emite CO2 ¬–aunque con muy mala prensa: la nuclear. Las preocupaciones por el calentamiento global la están impulsando, pese a la oposición de una parte activa de la opinión pública. Así las cosas, las renovables van a tener que crecer a un ritmo mayor que las demás para ir ganando presencia en el mix energético. No es fácil.
Especialmente si tenemos en cuenta que con gran diferencia la energía hidráulica es, de las renovables, la más importante. Y tiene muy limitada su capacidad de crecer, por razones obvias. Le siguen el viento y la geotermia, con el sol ocupando un lugar tan pequeño que apenas si se aprecia en las estadísticas.
¿Logrará Europa este ambicioso proyecto, o quedará para grandes apretones de manos tras unos cuantos discursos? La realidad del mercado energético europeo no se lo va a poner fácil.
TEMAS RELACIONADOS: