Opinión

Jerusalén, capital democrática

TRIBUNA

Natalia K. Denisova | Sábado 09 de diciembre de 2017

El reconocimiento de Israel como capital oficial del estado de Israel levantó un gran revuelo. El presidente Trump de nuevo es el foco de las críticas. Su decisión es juzgada como arbitraria y determinada por su propio interés. Pocos se acuerdan de la ley aprobada por el Congreso estadounidense en 1995, pero ninguno de los presidentes, ni Bill Clinton ni Barak Obama, se han atrevido a aplicar esta medida y, menos todavía, a trasladar la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén. Los EEUU es el primer país que reconoce Jerusalén como capital de Israel. Un paso que fortalece la posición de Israel como el único estado democrático de la región.

La reacción frente a esta decisión de Trump retrata muy bien a los actores principales de la política internacional. Se dice que es el final de la paz en la región, el fin de la libertad del culto y el final de la mediación de los EEUU en el conflicto palestino-israelí. Tópicos. Para esta gente no cuentan las declaraciones de Trump, quien reiteró su apoyo a la solución pacifica entre los dos estados, uno israelí y otro palestino. “Queremos un acuerdo que sea bueno para los israelíes y bueno para los palestinos. No estamos tomando ninguna posición acerca de cuál debe ser el estatus final de los temas, incluyendo las fronteras específicas de la soberanía israelí en Jerusalén o la resolución sobre las fronteras disputadas”. Queda claro que es la cuestión de dos estados. Sin embargo, hay todavía muchos países y formaciones políticas que no reconocen a Israel como tal y cuyo objetivo final es eliminar el Estado de Israel del mapa, algo que no le pasa por la imaginación a Trump con Palestina.

¿Quién se ha pronunciado en contra del reconocimiento de Jerusalén como “capital eterna e indivisible de Israel” (La ley de Jerusalén, 1980)? Si empezamos por lo más inmediato, lo más cotidiano, tenemos que reconocer que es de vergüenza ajena el análisis que hacen los tertulianos de radio y televisión. Todos, tanto los de la Trece como los de la Sexta, están llorando a moco tendido por “la paz destrozada” en la región. ¡Majaderos! Con ellos lamentan esta decisión, obviamente, Mahmud Abbas, que preside el gobierno palestino que ahora niega el papel mediador de los EEUU; Saeb Erekat, el secretario de la Organización para la Liberación de Palestina, igual que el jefe de Liga Árabe, Abul Gheit, dijo que Trump nutre el fanatismo y violencia. También muy críticos se mostraron los líderes de Irán, Turquía, seguido por el Papa Francisco, la ONU y el presidente de Francia.

Varios motivos mueven a todos estos actores políticos a criticar el reconocimiento de Jerusalén como capital israelí. No obstante, lo que no se puede negar es que Israel es la única sociedad democrática en la región de las dictaduras y que reconoce la libertad de culto. Quizá sea significativo que entre los países que no reconocen el estado de Israel están Argelia, Bahréin, Chad, Irán desde 1979, Irak, Corea del Norte, Kuwait, Líbano, Libia, Mali, Marruecos, Níger, Pakistán, Catar, Arabia Saudita, Somalia, Siria, Túnez, Emiratos Árabes Unidos, Yemen… Cuba retiró su reconocimiento del estado de Israel en 1973, años después lo hicieron Venezuela y Bolivia. Varios de estos países, por cierto, mantienen relaciones económicas con el Estado Islámico y varios realizan sus “donaciones yihadistas” que alimentan a los extremistas. Curioso. La mayoría de las dictaduras mundiales no reconocen a Israel. Sin comentarios. Jerusalén, pues, es una capital democrática que no reconocen las dictaduras de este mundo.