Editorial

Inés Arrimadas, la gran amenaza de los separatistas

Viernes 15 de diciembre de 2017

En las últimas encuestas antes del 21-D, Inés Arrimadas se perfila como la ganadora de las elecciones en votos y, en algún sondeo, incluso en escaños. ERC aparece como el segundo partido más votado, con JxC pisándole los talones. El PSC ocupa el cuarto puesto, Catalunya en Comú, el quinto; la CUP, el sexto, y el PP se lleva el farolillo rojo al obtener los peores resultados de su historia.

Pero la posible victoria de Inés Arrimadas no parece suficiente para gobernar Cataluña tras el 21-D. En escaños, el llamado bloque constitucionalista (con la gran duda del apoyo del PSC) puede superar a los separatistas, aunque en ninguna encuesta obtiene la mayoría absoluta. Pero tampoco la suma de escaños de ERC, JxC y la CUP supera los 68 diputados necesarios para gobernar. Todo queda en manos de Catalunya en Comú, el partido de Ada Colau que, pese a la caída en intención de voto, tiene la llave para inclinar la balanza hacia uno u otro lado.

La merecida e histórica victoria de Arrimadas y la subida del PSC reflejan el incremento de catalanes que rechazan la independencia. Pero la mala noticia es que, pese a la caída en intención de voto, los separatistas mantienen suficientes escaños para gobernar, si Colau, como parece, se abstiene o les apoya.

Hay que tener en cuenta, no obstante, que tradicionalmente, los partidos que rechazan la independencia son castigados en las encuestas por el temor de muchos catalanes a descubrir sus intenciones. También es verdad, que la tendencia de los últimos días indica que el bloque constitucionalista sube, mientras el separatista, baja. Pero aun así, parece utópico pensar que la suma de Ciudadanos, el PSC y el PP alcance la mayoría absoluta. Y más utópico aún, creer que el partido de Ada Colau apoye un Gobierno presidido por Arrimadas.

Resulta innegable, en cualquier caso, el mérito de la candidata de Ciudadanos. Según todas las encuestas, puede obtener hasta 10 escaños más que en 2015 al acaparar el voto de los catalanes que rechazan la independencia. Inés Arrimadas se ha convertido con toda justicia en la gran oposición al secesionismo rupturista. Pero es más que probable que se quede a las puertas del Palacio de San Jaime. Hay que esperar al recuento de papeletas para escribir el final de esta historia. Los más optimistas confían en un vuelco final del voto a favor de los constitucionalistas. Los más pesimistas sospechan que Iceta prefiere pactar con Junqueras y Colau antes que apoyar a la “derecha”. Y los más realistas vaticinan la ingobernabilidad de Cataluña y la convocatoria de unas nuevas elecciones, lo que supondría empezar de cero y prolongar la incertidumbre y la crisis institucional de España.