Opinión

Anaya, un hombre peligroso

LETRAS DESDE MÉXICO

Rafael Cardona | Viernes 15 de diciembre de 2017
La novedad electoral en México es un joven de 38 años cuya habilidad lo ha hecho casi dueño del añejo Partido Acción Nacional y padre de una alianza entre este rancio vestigio de la peor derecha mexicana y los restos de la fracasada izquierda nacional (PRD y Movimiento Ciudadano), hasta colocarse a unos pasos de la toma del poder.

Imposible caer en la bobada de llamarle a Ricardo Anaya un peligro para México. Pero más estúpido aun no percatarse de los riesgos de su personalidad.

Anaya es un “animal político” en el mejor sentido de la palabra, Esta dotado de una inteligencia por encima de la media (cosa más o menos simple en un país de minusválidos mentales por desnutrición crónica de una buena parte de la población) y no conoce el significado de la palabra recato.

Sin el ánimo de ofender tiene un temperamento depredador. Su estrategia en la vida es avanzar y subir, al mismo tiempo. No conoce el arrepentimiento y se sabe (o se cree), dueño de la verdad absoluta. No tiene reparos, no tiene escrúpulos.

—¿Eso lo hace peligroso? yo así, lo creo.

Basta con leer los documentos públicos del Partido Acción Nacional en el exaltado triunfalismo de la captura de la alianza por México, como modestamente han llamado a su frente electoral. Un cachondo regodeo.

“Esta coalición electoral no solo va a ganar las elecciones. sino que logrará la transformación profunda”, sostuvo al recordar que decían que era imposible que tres fuerzas políticas distintas lograran ponerse de acuerdo, pero hoy son quienes proponen la plataforma más seria, prácticamente aprobada por unanimidad en sus respectivos órganos de decisión interna.

“Decían que era imposible que se registrara esta coalición electoral. Quiero felicitarlos, porque hicimos posible lo imposible”, enfatizó al reconocer uno por uno a todos los que del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano hicieron realidad esta coalición”.

Anaya creó este modelo de unión entre los débiles, hasta formar un frente realmente competitivo cuya fuerza electoral aun esta por de mostrarse, pero lo evidente ahora es el talento y la impía frialdad con la cual se conduce implacable Anaya; quien lo mismo ordena el secuestro de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados para tirar al fiscal nacional cuya entronización automática desde la Procuraduría, él mismo había favorecido, o demanda al centenario periódico “El universal” o se pone al tú por tú contra el presidente de la República a quien acusa de una campaña mediática en su contra, cuando meses atrás apoyaba y respaldaba todas las acciones provenientes del, Pacto por México.

Anaya secuestro al partido, lo cual habla de su talento. Anaya traicionó a sus viejos promotores, lo cual habla de su habilidad; Anaya desbarrancó a los fantasmones del PAN; lo cual demuestra su independencia; Ricardo defenestró a Felipe Calderón y de paso le demostró su debilidad en el partido de su vida entera; destruyo, además, su intento de reelección conyugal y de paso echó de las filas azules a Margarita, lo cual prueba su frialdad absoluta. Pero Anaya se puede convertir en la víctima de sus propios éxitos.

Ricardo Anaya vive ausente en la soledad de su imagen y su semejanza. Es, por definición, un autócrata egoísta. Y eso lo hace peligroso, muy peligroso.