El Atlético encaraba este sábado un duelo importante contemplando sus aspiraciones ligueras. La ausencia del Real Madrid en esta jornada y el pinchazo de Valencia y Sevilla en Ipurúa y el Pizjuán, respectivamente, obligaba a los capitalinos a tratar de ganar al necesitado Alavés para cimentar su candidatura a asegurarse las plazas de Liga de Campeones, a la espera del desplome culé. Diego Pablo Simeone actuó en consecuencia y recuperó la titularidad de Grizmann y Gameiro. Implementó el Choló a su once de gala, excepción hecha de Carrasco, con Thomas, Gabi, Saúl y Koke en la medular arquetípica y Filipe y Vrsaljko en los carriles.
No funcionaría la salida ardorosa rojiblanca. Empezó el duelo trabado y denso, con salidas de los vitorianos a la contra y elaboraciones locales que no fluían como debían si querían dibujar un asedio a la meta defendida por Pacheco. No obstante, el extremo visiante Pedraza -que abrió la relación de chuts con un intento sin éxito- y Munir fueron los más destacados en el inicio junto a un Thomas todoterreno. Y en esa suerte de desgobierno, fruto de las imprecisiones y las presiones racheadas de ambos conjuntos, arribó un cúmulo de centros de Vrsaljko sin rematador hasta que Saúl cazó la más peligrosa de los colchoneros -minuto 13-. Pero no hizo diana.
Ese primer aviso local no localizaría continuidad a pesar de la ganancia de posesión de Koke y compañía con el paso de los minutos. Tampoco soltaría el lanzamiento de contras un Alavés rebelde, que se negaba a encerrarse, pleno de convicción en la verticalidad hacia Munir, con Pedraza y Duarte como proporcionadores. Asimismo, Ibai y Burgui irían creciendo, para desepero de un Atlético imposibilitado para generar llegadas y sostener el ritmo elevado de pase que le exigía el repliegue vitoriano.
Duarte ejecutaría el primer lanzamiento entre palos de los visitantes desde larga distancia. Corría el minuto 21 y Oblak detuvo el envío pero se confirmaba que uno de los colistas se iba a atragantar a los favoritos de esta fecha más de lo esperado. No resplandecería Griezmann en sus contactos con el cuero y su conexión con Gameiro no emergería en los primeros 45 minutos de más faltas y fallos en el pase que fútbol. El ex delantero sevillista no supo cazar un balón nítido para inaugurar el electrónico gracias a la maniobra, in extremis, de Alexis -minuto 26-. Y sólo la ruta del centro lateral, por medio del carrilero croata, aparentaba aportar soluciones para eludir las imprecisiones que cortaban la dinámica atlética.
El camino hacia el entretiempo esbozó el subrayado de las dudas en el repliegue local y la pericia visitante en el ataque al espacio. La incertidumbre desvió a los madrileños hacia la protesta arbitral por las interrupciones, en forma de faltas, del bloque dirigido por Abelardo. Se mantenía competitivo el áspero conjunto alavesista cuando Godín cabeceó sin atino -minuto 34- y Koke remató a las manos de Pacheco una falta botada por Gabi -minuto 36-. Respondió Munir con un testarazo desviado e Ibai con un chut repelido por la zaga ajena. Y la impaciencia rojiblanca se fue a vestuarios con Thomas señalado en su rol de interior diestro -muy fallón en la combinación-.
No esperó Simeone y metió a Correa por Thomas antes del comienzo del segundo acto. No disponía de tiempo el estratega argentino con el que especular. Su falta de claridad y amenaza en ataque gestó un escenario de ida y vuelta que le comprometía y leyó el Cholo que esta modificación le devolvería el timón de las sensaciones. En el 47 Griezmann estrenaría zurdazo para conducir el esférico por encima del larguero y desde la frontal. La hiperactividad entre líneas del mediapunta recién incluido en la fórmula local cambió la actitud de todo el conjunto: la presión se disparó y la subida de líneas acompañó a la ganancia de ambición.
No quería ceder terreno un Alavés que todavía colaba salidas que anestesiaban la pretendida intensidad madrileña. Pero el movimiento de Koke hacia el escaño que ocupaba Thomas desengrasó la circulación interior de un Atlético más afinado en la asociación rápida en tres cuartos de campo y Pacheco comprobaría cómo su ratio de participación aumentaría. Acumulaba el escuadrón capitalino hasta seis piezas en la frontal contrincante, con todos sus futbolistas jugando en territorio vasco. Le tocaba a los vitorianos achicar y a los madrileños mostrar pgada y no relajarse en la vigilancia de las contras blanquiazules.
A falta de media hora para la conclusión, Koke chutaba un derechazo desatinado y se confirmaba la entrega de metros visitante. La contrarreloj colchonera le colgaba el peso de llevar la iniciativa mientras que el Pitu eligió a Medrán -sentó a Burgui- para amarrar la resistencia, colapsando los pasillos interiores, y ascender en el trato con el balón con el fin de ganarse algo de desahogo del esfuerzo al que fue contreñido su equipo. Obligó, por tanto, el club alavesista a crear el estático a un tercer clasificado que volvía a ser penalizado (y congelado) por sus pérdidas.
El propio Medrán protagonizó un contragolpe en el que se fue de Filipe y de Godín para provocar una falta, sobre la línea de fondo local, que desembocó el refresco del resuello posicional visiante. Entonces, Simeone quemó las naves y dejó en la banca a Saúl y a Gameiro para que Torres y Carrasco se lanzaran en pos del gol anhelado. Se había enfriado el ímpetu de sus jugadores y el argentino ideó una convulsión en su esquema que llevara a la orilla del triunfo a su camarín.
El preparador argentino veía que, a 20 minutos para el final, debía aventurarse a la tratativa de implementar un asalto al arco de Pacheco. Y en el 74 recogería fruto: Vrsaljko dibujó un centro punzante, tras el desborde de Correa, que recogió Torres en el segundo palo para abrir el marcador. Otra muesca para la reputación de Simeone, que acertó y desatascó a sus pupilos por medio de sus decisiones. Mutó el tipo de partido en base a sus elecciones y en ese punto era Abelardo el que debía arriesgar. Bojan entraría en juego antes del cuarto de hora postrero.
El reparto de puntos se confirmaría con la aparición de espacios a la espalda del Alavés y el acelerón de las revoluciones evocada por el Cholo. Los vascos no llegarían a reaccionar y su retaguardia sacó bajo palos un disparo de Koke -minuto 79-. Santos tomaría el relevo de Ibai, en el aglutinar atacantes por el que optó el técnico asturiano, pero el duelo estaba clausurado por el cierre con la posesión de un Atlético que superaría al Valencia y aterrizó en la segunda plaza de LaLiga. En otra jornada de imbatibilidad y salida del hoyo agónica, sin la mejor versión de un Griezmann más voluntarioso que brillante. La intensidad fue de menos a más y cuando llegó el momento de la verdad se agigantó el trompicado despliegue local ante un Alavés definitivamente renacido.
- Ficha técnica:
1 - Atlético de Madrid: Oblak; Vrsaljko, Savic, Godín, Filipe; Thomas (Correa, m. 46), Gabi, Koke, Saúl (Torres, m. 69); Griezmann y Gameiro (Carrasco, m. 69).
0 - Alavés: Pacheco; Martín, Alexis, Maripán, Duarte; Manu García, Pina (Bojan, m. 77); Ibai (Santos, m. 84), Burgui (Medrán, m. 62), Pedraza; y Munir.
Gol: 1-0,m. 74: Torres remata un pase desde la banda derecha de Vrsaljko.
Árbitro: Gil Manzano (C. Extremeño). Amonestó a los locales Thomas (m. 18), Savic (m. 34) y Godín (m. 67) y a los visitantes Maripán (m. 35), Pina (m. 55) y Duarte (m. 60).
Incidencias: partido correspondiente a la decimosexta jornada de LaLiga Santander disputado en el estadio Wanda Metropolitano ante 49.937 espectadores.