Editorial

Iglesias, tras la crisis del Ayuntamiento de Madrid

Martes 19 de diciembre de 2017

Cuando, tras las manifestaciones del 15-M, Pablo Iglesias se erigió en el líder de la ultraizquierda, en la referencia de los llamados antisistema, aglutinó a su alrededor a todos los grupos afines. Podemos, arropado por Izquierda Unida, los anticapitalistas, Ahora Madrid, las mareas gallegas, los comunes catalanes, los radicales andaluces y tantos otros, acaparó el apoyo y los votos de millones de españoles logrando excelentes resultados en las elecciones generales, en las municipales y en las autonómicas.

Pero, con el tiempo, la coalición ideada por Pablo Iglesias ha empezado a agrietarse. Primero, Errejón fue fulminado en Vistalegre II por enfrentarse al secretario general. En Cataluña, la ambigüedad del líder de Podemos ante el desafío secesionista provocó una crisis con el cabeza de lista Dante Fachín que también terminó expulsado. Se han producido enfrentamientos con la marea gallega, con los anticapitalistas, con los dirigentes andaluces. Y, ahora, Alberto Garzón se plantea seguir en la órbita de Podemos al sentirse ninguneado. De ahí, la crisis del Ayuntamiento de Madrid.

Manuela Carmena es un verso libre dentro del tinglado de Podemos. Es independiente y sensata, pese a los irremediables tics comunistas que le llevan a multiplicar los atascos en Madrid estrechando o cortando las calles principales o a decorar la ciudad en Navidad sin referencia alguna a los símbolos religiosos. Pero gobierna el Ayuntamiento al margen de cualquier intromisión de Pablo Iglesias, aunque sufre la megalomanía del líder de Podemos y sus confluencias.

Este mismo lunes, la alcaldesa se ha visto obligada a destituir a Carlos Sánchez Matas, el delegado de Economía y Hacienda, perteneciente a IU, por pretender desafiar al Gobierno al incumplir la regla de gasto impuesta por Cristobal Montoro quien ya había anunciado la intervención del Presupuesto municipal. Para evitarlo, Manuela Carmena había elaborado un nuevo Plan Económico Financiero que el destituido delegado de Economía y Hacienda se negó a firmar.

Pero el Ayuntamiento no ha espantado todavía la crisis. Las “confluencias” diseñadas por Iglesias se reflejan en Madrid mejor que en cualquier sitio. El Municipio cuenta con 11 concejales “carmenistas” y 9 rupturistas (Izquierda Unida, Ganemos y la Plataforma 129). Y la lucha por el poder se antoja descarnada. A 17 meses de las elecciones municipales, la alcaldesa ha exigido para presentarse de nuevo formar su equipo al margen de Podemos. Y Pablo Iglesias está decidido a apoyar contra viento y marea a la alcaldesa con tal de mantener a la mejor candidata posible en la capital. Pero al tiempo corre el riesgo de que el tinglado podemita se resquebraje en el resto de España. IU es más que probable que se desmarque del partido morado al igual que muchas otras mareas, con lo que Podemos corre el riego de perder mucho apoyos y votos en futuras elecciones. Es la factura de la megalomanía y el autoritarismo del líder. Porque el que mucho abarca, poco aprieta.