Opinión

La amenaza climática es muy grave

TRIBUNA

Alieto Guadagni | Lunes 25 de diciembre de 2017

Ya quedo atrás la COP-23 que convoco alrededor de 200 naciones recientemente en Bonn convocadas por Naciones Unidas, para considerar la implementación de los acuerdos alcanzados en Paris en el 2015 con el propósito de abatir las emisiones contaminantes que, más allá de las dudas del pasado, son ya el principal causante de los desastres ambientales que vienen aumentado año a año en todo el planeta. Como sabemos estos crecientes daños ambientales, como incendios, temporales, inundaciones y sequias, cada vez son más frecuentes incluso en nuestro país, afectando a las personas y la actividad económica, especialmente la agropecuaria.

La COP-1 tuvo lugar en Berlín en 1995, la actual COP-23 muestra que los avances han sido escasos, ya que las emisiones de CO2 son hoy 50 por ciento mayores a las de 1995 cuando se celebró la COP-1. Para tener una idea de la gravedad de estas emisiones anuales basta decir que hoy son un 130 por ciento mayores a las del año 1971. El consumo creciente de combustibles fósiles juega un papel preponderante en el incremento de este tipo de emisiones, que antes de la Revolución Industrial eran casi nulas. A pesar de estas reuniones anuales de la COP las evidencias indican que las emisiones seguirán aumentando, por ejemplo, el Departamento de Energía de Estados Unidos estima que serán hacia el 2040 un 15 por ciento mayores a las de hoy. La Agencia Internacional de Energía también estima que las emisiones seguirán creciendo.

El 2016 fue el año más caluroso desde que se llevan registros. En Puerto Rico, Miami, Cuba y numerosas islas del Caribe, los huracanes Harvey, Irma y María (catalogados en la máxima categoría 5) han causado enormes daños en los últimos meses. La gente afectada por inundaciones ha sufrido por la falta de alimentos y agua y por la pérdida o deterioro de sus viviendas y edificios. Los daños han sido grandes en islas caribeñas como Dominica, designada como patrimonio de la humanidad por UNESCO; la isla de Barbuda ya no puede seguir siendo habitable. Miami está encarando programas de protección frente a estas inundaciones, con bombas de evacuación de agua y mejoras en diques y carreteras; se trata de costosos programas de adaptación que están lejos de la posibilidad de ser encarados por países pobres.

En los documentos preparados para esta COP-23 se señaló que los compromisos asumidos por las naciones en la COP-21, en Paris en el 2015, exigen que las emisiones deberían ser en el 2030 un 30 por ciento menores a las actuales. Pera las propuestas presentadas por las naciones están lejos de cumplir esta meta ya que, apenas reducen el ritmo anual de crecimiento de las emisiones pero no las abaten como exige la preservación del planeta. Con los planes actuales propuestos por los países no se podrán cumplir los objetivos del Acuerdo de Paris, ya que tendríamos un aumento de la temperatura mundial de 3 grados con grandes daños, cuando la barrera máxima que no debemos cruzar es de 2 grados. La tarea a enfrentar no es fácil, ya que requiere movilizar sin demoras grandes inversiones en infraestructura y en nuevas tecnologías con bajas emisiones de carbono y, al mismo tiempo, avanzar por el sendero de la conservación y la reducción del consumo de combustibles fósiles desarrollando nuevas energías “limpias”.

Es preocupante la negativa actitud de los Estados Unidos, recordemos que cuando asumió Bush la presidencia en el año 2001, inmediatamente negó la ratificación del Protocolo de Kioto, lo mismo acaba de ocurrir ahora con Trump, quien decidió el retiro de los compromisos de Paris. Lo grave es que no hay más tiempo para perder ya que, como dijo Obama en su reciente visita a Argentina, “Somos la última generación que puede hacer algo por el cambio climático”.