Opinión

El arte de Croconas

TRIBUNA

Agapito Maestre | Lunes 01 de enero de 2018

Nace 2018. Su nacimiento es ya recuerdo. Sí, amigo lector, “recuerda, la libertad nace azul y limpia los ojos”. Este verso del poeta Manuel Juliá vale más de un libro. Un poemario, a veces, se condesa en un solo verso. Eso es el arte. Ahí está alquitarada la trilogía poética (El sueño de la muerte, El sueño del amor y El sueño de la vida) de Manuel Juliá. ¡Cuántos trucos habrá tenido que inventar Juliá para llegar a esa síntesis! ¡Cuántos métodos para ilusionarnos habrá superado para escribir con tanta claridad y precisión! ¡Cuántas penalidades habrá sufrido el poeta para darnos ese verso cristalino! No quiero ni pensarlo, pero eso es el Arte: ardid para entusiasmar. Alejandro de Plafagonia, uno de los protagonistas del mejor cuento del grandioso escritor José de la Colina, titulado El arte de Croconas, fue “asesinado”, precisamente, porque adulteraba el Arte, porque permitió que actuara en su espectáculo un prodigio verdadero… Terrible. Olvidó lo fundamental de su maestro de Bizancio: el arte es solo argucia, prestidigitación y audaz impostura.

También una marrullería en el ámbito de la política puede valer para llenar un libro de cuatro años. No hablemos, pues, de treta, amigo Joaquín. La composición de Rajoy para aprobar los Presupuestos es algo más que una martingala de burócrata a punto de jubilarse. No es un garlito para ignorantes. Se trata de un arte. Es el más difícil y complicado de todos. Junto al de hacer versos, mi querido amigo, es mi preferido. Me gusta observarlo, estudiarlo y disfrutarlo. Hablamos del arte de la Política. Ya sé, ya sé, que ha perdido en Cataluña, incluso algunos hemos pedido su dimisión por jugarse la nación a los dados el día 21-D, pero este Rajoy, aunque se caiga el mundo, resiste; también sé que los asesores de Ribera dan por “amortizado” o quemado al Jefe del Gobierno y no dejan de aconsejarle que lo cuide hasta las elecciones generales, creen que será fácil derrotarlo, pero eso está por ver; también oigo que quizá se le rebele alguno de sus “comisarios políticos”, especialmente en los medios de comunicación de papel, y consiga crear una fuerte corriente de opinión contra sus inercias, pero dudo que esa operación tenga éxito porque todos viven de sus subvenciones y sinecuras.

Pero a lo que iba, Rajoy, después del fracaso de Cataluña, ha optado por lo más sencillo, o mejor, por lo aparentemente más fácil para resolver el problema más inmediato que le asedia: la necesidad de aprobar los presupuestos de 2018; sí, ha acelerado los contactos con los del PNV y ha vuelto a pedirle sus cinco votos, que antes se los habían reservado por la aplicación del 155, aprovechando el espacio que hay entre la formación del nuevo gobierno de la Generalidad y quizá una nueva aplicación del 155, si persisten los separatistas en su objetivo. Perfecto. Los del PNV no podrán negarse, entre otros motivos, porque ellos aprobaron los Presupuestos de la Comunidad Vasca con la ayuda del PP y, naturalmente, porque habrá dejado de aplicarse el 155 que era el impedimento fundamental para haberlos aprobado el año pasado. Treta artística es la de Rajoy. Magnífica. Eso y la subida del salario base (sic) podrían ser suficientes para sostener toda la legislatura.

¡Sólo un inesperado y auténtico prodigio, como en el cuento de José de la Colina, truncaría la carrera de triunfos del Arte nuestro Crocona español!