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NBA. El mejor Mirotic no se habla con su compañero agresor y seduce a los grandes

BALONCESTO

M. Jones | Martes 02 de enero de 2018
El jugador de los Bulls ha relanzado a la franquicia con el mejor rendimiento desde que llego a la liga.

"No te esperas ni en tus peores sueños que pueda ocurrir eso y menos viniendo de un compañero en un entrenamiento", declaró Nikola Mirotic en una entrevista publicada en el finald e 2018 en la que confirmó que no se habla con el compañero Bobby Portis, enemigo íntimo con el que lucha por el puesto de ala-pívot en los Chicago Bulls y que le partió la cara y le sacó de las canchas durante 23 partidos. Pero, el anotador español, ha demostrado en su regreso triunfal que se ha mentalizado del modo correcto para que el curso 2017-18, como preveía, sea su año.

Nunca antes ha lucido como en los 14 partidos que acumula en esta temporada. Su cuarto ejercicio en la NBA le ofrecía el puesto de titular en una franquicia en clara etapa de transición, pero no ha permitido que la agresión familiar le perturbe los planes. Aunque juegue menos de los esperado brilla. Lo hace como no lo había hecho hasta estas semanas: de forma sostenida.

En la jornada de Navidad viajaron a Milwaukee para tumbar a los Bucks por 106-115. En ese duelo anotó 24 puntos en 28 minutos, con ratio de acierto de 4 de 8 en triples, 9 de 18 en tiros de campo. Además, repartió una asistencia y capturó ocho rebotes. Se trató de otra actuación sensacional que le desnuda como el líder de un vestuario en el que muchos de los peones están en su condición. La falta de horizonte colectivo, esto es, los Bulls apuestan por conseguir un buen pick en el próximo draft, genera el intento por ganarse un buen contrato desde el rendimiento individual. Y, en ese paisaje, Nikola es el mejor de su ilustre equipo.

En el último duelo de 2017, Chicago caería por 14-110 ante los Wizards, pero Mirotic volvería a liderar la anotación de su camarín. Su tarjeta fue de 21 puntos saliendo desde el banquillo (28 minutos), cuatro rebotes, cuatro asistencias y un robo. Y en la pasada madrugada llegó al doble-doble (18 puntos y 10 rebotes) en 19 minutos sobre la pista y otra vez partiendo desde la banca.

Los cómputos generales evidencian que esta versión del internacional por la selección española está dibujando la explosión esperada en la élite del baloncesto. Ahora que cumple 26 años. Sus estadísticas reflejan un ascenso notable en casi todos los parámetros imputables a su posición a atribuciones. Ha pasado de los 10 puntos de promedio en los otros tres años al actual ratio anotador de 18.3 puntos; de un 40% en efectividad en los tiros de campo al presente 50%; desde el triple atraviesa su atino más reluciente (46.6%, por encima del 39% de 2016); ha subido la media de rebotes de 5 a 7.3; y ha adquirido un rol determinante en la pizarra de su técnico. Jugando los mismos minutos que en sus dos últimas temporadas.

Sus ejecuciones distinguidas -ante Indiana anotó 8 triples para una anotación de 28 puntos, aliñada con 4 rebotes y 4 asistencias- subrayan lo confesado por el jugador. Le ha dado la vuelta al incidente y ahora lo interpreta como un descanso que le convierte en el jugador menos erosionado del campeonato desde el prisma físico y mental. "El trabajo que hice a lo largo del verano se ve ahora reflejado en el campo (...) Estoy muy fresco y con una mentalidad ganadora. Mi cuerpo se siente muy bien", ha dicho.

“Noto mucha fuerza en las piernas. Me siento muy bien cuando voy a rebotear y mucho mejor cuando tengo que defender en el poste. En ataque cuando penetro voy directo a por mi defensor. Es una gran diferencia pero tengo que seguir trabajando”, analizó al Chicago Tribune antes de concluir el año. El sacrificio de no acudir al Eurobasket le valió para ganar músculo y se sabe mejor. Aunque no puede ser traspasado hasta el 15 de enero (firmó un contrato con los Bulls de un año garantizado y 27 millones si cumple los dos cursos comprometidos en su renovación). Ahora tiene él la sartén por el mango, pues se había devaluado al final de 2016, y se deja querer.

Con todo ello, Mirotic se sabe elemento de potencial superior y, por tanto, codiciado por cualquiera. Así, proclama que "si aparece un equipo en el que puedo encajar, ¿por qué no irme?". El hispano-montenegrino está a la caza del contrato que le constate como pieza destacada en la NBA, ya sea como complemento de un bloque que lucha por el anillo o como hombre llamado a tirar de los designios de una franquicia. Esa es su ambición y si logra sostener en el tiempo estos números y esta relevancia, alcanzará a rimar su percepción con la de los general managers de la liga.

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