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Un Atlético ortodoxo sentencia al Lleida y acoge a Costa y Vitolo | 0-4

COPA DEL REY - OCTAVOS (IDA): LLEIDA 0 ATLÉTICO 4

Diego García | Miércoles 03 de enero de 2018
El delantero brasileño marcó en su debut para tumbar a un valiente conjunto catalán. Por Diego García

El fútbol español inauguró 2018 con la ida de los octavos de final de la Copa del Rey. Lo hizo en el Camp d'Esports de Lleida. Allí aterrizaba un Atlético de Madrid que ya podía contar con sus dos grandes incorporaciones del mercado veraniego -e invernal-: Diego Costa y Vitolo. Diego Pablo Simeone decidiría, por el contrario, que ambos fueran suplentes en un duelo que prometía intensidad y ritmo. Parecería una jugarreta incluir a esos dos peones noveles en un combate de energía disparatada, por lo que el entrenador argentino dio la alternativa a Correa, Carrasco, Gameiro y Torres como componentes de la línea ofensiva (Griezmann también ocupó la banca).

No fallaría el pronóstico. Los locales impusieron durante los primeros 10 minutos una pauta de juego volcánica. Dominó el cuero el sistema que compite en Segunda B, con posesiones prolongadas y controladoras y una presión rigurosa y racheada. Constriñó al segundo clasificado de LaLiga a especular y replegarse al tiempo que Agudo abría el fuego. Recibió en el perfil diestro, encaró a Lucas -que entró por el lesionado Filipe- y trazó una diagonal que culminó con chut desviado sobre la meta defendida por Moyá -minuto 6-.

Dos minutos más tarde era Radulovic el que probaba suerte en otra buena secuencia coral catalana. Lucas despejó y Molina cazó el balón suelto en la frontal pero sin dirección. El hambriento aspirante estaba arrasando el plan del favorito. Augusto y Saúl, los mediocentros rojiblancos, no acertaban a anestesiar el duelo recobrando el timón del esférico y la tribuna se relamía ante la perspectiva que comprobar cómo los dirigidos por Gustavo Siviero estaban amarrando y dominando a un Primera. El todoterreno Moustapha neutralizaba la oportunidad para los mediapuntas colchoneros.

Sólo a partir del cuarto de hora inicial entró en calor un Atlético que asumiría el patrón del envite desde la posesión horizontal. El Lleida cedió metros ante la mayor ambición posicional de los capitalinos y hubo de achicar y ordenar su red de ayudas. Taponarían el denso devenir del vigente semifinalista de Champions, obligando a los creativos visitantes a buscar huecos entre líneas. De un movimiento de Carrasco -voluntairoso- en este sentido nacería la primera llegada rojiblanca. Fue a balón parado, con una falta central que Godín remató demasiado cruzada -minuto 20-.

Pero las imprecisiones en la salida del balón, una vez más, salpicaría a la intención atlética. De una de ellas amaneció otro chispazo de Agudo. El extremo recibió una recuperación adelantada en vuelo, sentó a Godín y remató a las manos de Moyá. El meta visitante volvería a salvar a los suyos después de que otra pérdida dejara descolocado a todo el bloque madrileño. Se activó una contra en 3 para 2 que dejó en mano a mano a Agudo. El portero ganó la partida en un intervalo en el que se refrescaban las dudas de unos y la abrasiva intensidad de otros. El peligro era local ante la intermitencia del Atlético en el manejo de las riendas del enfrentamiento.

Un chut de Torres, después de que un pelotazo de Godín fuera traducido por Carrasco, supuso el único atisbo de profundidad del favorito hasta entonces -minuto 29-. Aitor Núñez había llegado más a línea de fondo que Juanfran y Molina, rabona incluida, organizaba a la orquesta combinativa de un esquema catalán que amortizaba cada error en el pase ajeno. Agudo llamaría, de nuevo, a la portería de Moyá después de una recuperación pero su lanzamiento se fue a las nubes. Aún así, la pegada se alía normalmente con la calidad y en la siguiente acción Carrasco lanzó una falta que Godín cabeceó a la red -minuto 33-. El balón parado resurgió como la boya a la que se aferra el equipo del Cholo.

Y en el 37, con los leridanos ciertamente descompuestos en busca de las tablas, Saúl batió líneas, Carrasco abrió a Gameiro y Torres hizo el segundo en una contra con aspecto de trueno (en posible fuera de juego). La salida al espacio redondeó la fórmula rojiblanca arquetípica para sacarle del hoyo precedente en lo relativo a las sensaciones. La propuesta ofensiva, alegre y colorida local fue víctima del enésimo desempeño pragmático de los madrileños. De camino al descanso la relación de fuerzas quedó grabada a fuego en la mente de todos los futbolistas y la competitividad se congelaría.

Carrasco y Saúl crecieron hasta ser los mejores del duelo toda vez que el portero Oliveros empezó a encajar goles. El orgullo y la relajación se repartieron entre los dos conjuntos y el Lleida saldría de vestuarios con ardor renovado. Agudo cabeceó a las manos de Moyá un centro de Núñez en el minuto 48 que corroboraba la presión sedienta de los locales. Pero las salidas vertiginosas de un conjunto en ventaja más suelto aflojó el fuelle y la convicción local. Le fallaría el tino en los últimos metros a los ilerdenses para suponer una verdadera amenaza. Molina y Trilles superaron el larguero en sus tratativas.

En el minuto 59 debutaría Vitolo con la rojiblanca. Sentó a su recambio natural, Carrasco. El belga lució como el elemento desequilibrante para reivindicarse en cierto modo, pero a partir de ese instante arrancó el turno del canario. En el 63, después de un chut fuera de Augusto, Jorge Felix y Javi López entraron por Molina y Pumar y Diego Costa y Griezmann saltaron al verde juntos. Así, Simeone desplegó a la nueva delantera al completo -Torres y Correa recibieron descanso, más contrariados que otra cosa-. Dispondrían de 25 minutos para su primer rodaje. Eol que mejor lo aprovecharía sería el delantero hispano-brasileño, que en el 70 remató el 0-3 en una transición que creó y concluyó.

El esfuerzo le dejó sobre el terreno varios minutos. El fantasma de una lesión grave precoz sobrevolaba a Costa y a los aficionados madrileños, pero el de Lagarto se repuso, con los tacos rivales en la espinilla, mientras que Jordi Martínez sustituyó a Agudo y el Lleida se lanzaba en pos del gol del honor. De esta manera, el desenlace dibujó un inocuo asalto catalán a la meta de Moyá y el guión de repliegue y salida frenética de la nueva línea ofensiva rojiblanca. Radulovic poseería la mejor opción, en una falta lateral, pero su testarazo -desde el área pequeña- se fue desviado y la eliminatoria se extinguiría en su primer capítulo sin más sobresaltos ni conclusiones que la instantánea buena apariencia de la conexión Griezmann-Costa. El francés pondría el broche en el descuento y a través de una falta que, con suerte, acabó en las redes ajenas.

- Ficha técnica:

0 - Lleida: Oliveros; Aitor Núñez, Marc Trilles, Eneko Satrústegui, Musa Bandeh; Manu Molina (Jorge Félix, m. 63), Valiente, Moustapha, Fernando Pumar (Javi López, min. 63); Iván Agudo (Jordi Martínez, m. 70) y Bojan Radulovic.

4 - Atlético de Madrid: Moyá; Juanfran, Giménez, Godín, Lucas; Correa (Diego Costa, m. 64), Saúl, Augusto, Carrasco (Vitolo, m. 59); Torres (Griezmann, m. 64) y Gameiro.

Goles: 0-1, m. 32: Godín cabecea un saque de falta de Carrasco. 0-2, m. 37: Torres remata en plancha un pase de Gameiro. 0-3, m. 69: Diego Costa remata desde el suelo un centro raso de Juanfran. 0-4, m. 92: Griezmann, de falta directa que rebota en un defensor.

Árbitro: De Burgos Bengoetxea (Comité Vasco). Amonestó al local Diego Rivas (m. 80) y expulsó por doble cartulina amarilla a Marc Trilles (minutos 68 y 92)

Incidencias: partido de ida de los octavos de final de la Copa del Rey disputado en el estadio Camp d'Esports de Lleida ante 12.513 espectadores.

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