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El Barcelona niega sus defectos y remonta a la Real con goleada | 2-4

JORNADA 19: REAL SOCIEDAD 2 BARCELONA 4

M. Jones | Domingo 14 de enero de 2018
Los catalanes zozobraron en el primer tiempo pero despertaron para arollar en el segundo acto. Por M. Jones

Parecería que el Barcelona todavía siguiera contemplando al Real Madrid, que empezó la jornada a 16 puntos de la cima clasificatoria, como su principal cometidor en la carrera por el título liguero. Sólo de esa manera se puede interpretar la falta de intensidad y concentración con la que afrontaron su visita a Anoeta. Es como si la derrota de los merengues en el Bernabéu y ante el Villarreal del sábado les restó tensión competitiva. Y lo pagarían durante un primer acto en el que cederían hasta tres goles, si bien uno de ellos fue anulado.

Ernesto Valverde apostó por lo mejor que tiene excepto Iniesta. Sin Coutinho y con Dembèlè limitado físicamente, el técnico decidió dejar fuera del once titular al manchego y dar una oportunidad a Andre Gomes. Pues bien, a pesar de su buena salida, en la que monopolizaron el cuero y forzaron que Rulli se anticipara a Suárez y a Messi, en los primeros 10 minutos, para evitar el gol visitante, los azulgrana evidenciaron cierta relajación al no poder neutralizar la primera llegada donostiarra. Un centro lateral de Xabi Prieto fue cabeceado a la red por William José -minuto 12-. Necesitaba el Barça no ceder en la vigilancia ni caer en la autocomplacencia pero lo hizo.

A partir de ese punto de inflexión precoz el duelo entró en un desgobierno en el que los catalanes descubrieron su fragilidad en el equilibrio táctico y el cierre y los txuri-urdin aceleraron sus revoluciones con y sin pelota, creyéndose capaces. Así, la verticalidad local empezó a rondar con asiduidad la meta de Stegen, con Juanmi y Canales como ejecutores. El cántabro estuvo lento en el 17 y Vermaelen le sacó el cuero dentro del área. Y, acto y seguido, centró para el testarazo de William José que atajó el meta germano.

Sin Iniesta la circulación culé yacía densa y no tan rápida y precisa como exigía la energética disposición blanquiazul. Y cuando se cruzaba la primera hora el paisaje tendía más al intenso ida y vuelta que al domado enfrentamiento que pretendían los líderes. Canales volvería a probar suerte y el colegiado le anularía un tanto a William José por una presunta falta cometida sobre Rakitic -minuto 29-. En el 32 de juego el ex jugador de Madrid y Valencia redundó en la pérdida de eje en fase defensiva blaugrana y Stegen salvó a los suyos con una parada de mérito ante el intento del motivado zurdo.

Pero en el 34 nada pudo hacer el arquero alemán. La pelota era donostiarra y los desajustes visitantes multiplicaban sus llegadas. En una de ellas el omnipresente Canales filtró un opase sedoso sobre el desmarque en diagonal de Juanmi. El delantero andaluz anotó el 2-0 con clase y calma. Su chut cruzado fue desviado por Jordi Alba para redondear el tormentoso anochecer guipuzcoano que estaba padeciendo el mejor conjunto de LaLiga.

Sin embargo, en su peor momento sacó la pegada el Barcelona. Había perdido su esencia y no era efectivo en su envés, el del repliegue y contragolpe. Por ello abrazó a la variante de este curso: Paulinho. En el 40 Luis Suárez firmó su mejor acción hasta entonces, desbordó al galope y con espacios y centró hacia el brasileño. El llegador ganó a su par en el cuerpeo y perforó a Rulli sin problemas. Ese chispazo descontextualizado maquilló la mala ejecución de un Busquets desasitido en la cobertura y el flojo desempeño de Vermaelen y Piqué. Y no sólo eso: propulsó el despertar del Barça.

Y es que en la reanudación Messi ayudaría en la construcción del juego para desactivar a la presión, cada vez menos certera, del bloque local. Esa medida y el cansancio ajeno fueron cimentando una reacción monopolística de los azulgrana. Un intercambio de intervenciones de Rulli y Stegen daría paso al crecimiento de La Pulga. El argentino coqueteó con las tablas al regatear al meta local pero luego no supo atinar con el arco -minuto 48- y en el 51 asistió para el gol de Suárez. El uruguayo recibió un envío del 10 para definir, haciendo justicia con su pedigrí de cazador. En definitiva, la calidad y el compromiso del gigante borraron todo el sudor del aspirante en 20 minutos.

Empezaba un nuevo duelo que dispondría de 40 minutos. En ese reinicio los dos equipos tuvieron arrestos para desafiarse, con presiones altas. Entrarían Zubeldia -por un Illarra de más a menos-, Oyarzábal -por un Juanmi vaciado- y Dembèlè -por el industrial Paulinho-. Valverde buscaba ir a por los puntos después de todo lo vivido, inyectando más desequilibrio. Interpretaba que los espacios que dejaba la valiente y arriesgada apuesta de Eusebio le entregarían una remontada meritoria. Acertó.

Un intento de William José ejercería como telonero del asedio catalán. La tormenta se dirigiría, en el desenlace, sobre la meta de Rulli. La sociedad entre Messi y Jordi Alba a punto estuvo de localizar el gol de Anfdre Gomes -minuto 69-; un minito más tarde Luis Suárez gastaría los guantes del portero argentino; y Dembèlè también escaparía de la falta de resuello zaga vasca para cruzar un envío que dio actividad al arquero. En el 71 rebosaría, finalmente, la resistencia de un equipo dirigido por Eusebio que aparentaba haberse desinflado desde el prisma físico. Luis Suárez no perdonaría la falta de entendimiento del achique realista y completó la remontada.

Restaba un cuarto de hora y el Txingurri sentó a Andre Gomes -plomizo- para dar entrada a Digne y afianzar la ventaja lograda. Y refrescaría la presión un Barcelona con personalidad y hambre. Como resultado de esa maniobra, y de la tratativa local por ir a por el empate y adelantar sus líneas -entró Januzaj por Xabi Prieto-, Messi detectó su hueco para brillar. Tentó a Rulli en una oportunodad previa al lanzamiento sensacional de falta que puso el 2-4 definitivo. Los puntos se repartirían en un ajedrez bipolar del que saldría victorosa la técnica. Con sufrimiento, pundonor y calidad, el puntero terminaría por defender su condición de invicto y respondió a la presión de Atlético y Valencia.

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