"Eso de ser recordado está tan sobrevalorado... No sé si quiero ser recordado. Quiero ser recordado por mis hijos, ser buen padre y darles una buena educación, pero ser recordado por lo que hice en la cancha... No sé, como un buen tipo, alguien que trató de contribuir y hacer lo mejor que pudo", respondió esta semana Emmanuel Ginóbili al ser preguntado por cuál es su legado ahora que parece apagarse su carrera. Y es que el argentino tiene 40 años y ésta bien podría ser su última temporada como jugador de baloncesto profesional. Ya le costó mucho volver a calzarse las deportivas el verano pasado.
Pero la leyenda de los Spurs está viviendo, quizá gracias a esa mentalidad que le enfoca en disfrutar cada momento del día a día porque dicha rutina no le durará mucho más, un momento de esplendor postrero sobre las canchas. Lo cierto es que la lesión de Kawhi Leonard dejó a Gregg Popovich sin una de sus piezas nucleares, con lo que pidió al zurdo que diera un paso adelante. Y el argento no tuvo problema, llegando a solventar partidos con canastas sobre la bocina.
Ginóbili ha vuelto a jugar casi 20 minutos por partido, una cifra que no alcanzaba desde la temporada 2014-15. Además, ha mejorado su promedio de puntos y eficacia en los tiros y dispone de más tiros que en el ejercicio precedente. Y lo ha hecho como una de las últimas reminiscencias del proyecto dinástico de la franquicia de Texas que da testimonio de la transición que arrancaron tras la reitrada de Tim Duncan. Ejerciendo como un veterano ilustre que apoya y ayuda, como siempre a hecho, en pos del bien común.
Ahora le ha tocado refrescar su vigencia como elemento determinante, al lado de Pau Gasol, LaMarcus Aldridge, Leonard y compañía, en un devenir en el que los de San Antonio todavía no terminan de carburar como deberían. Los Rockets parece que le han arrebatado su escaño como segundo de la Conferencia Oeste, pero también lo susurraban en el pasado año, cuando les eliminaron en seis partidos a pesar de James Harden.
Y por ello su nombre resuena como candidato a volver al All Star Weekend. Su rendimiento distinguido, más en chispazos que en una ejecución prolongada, ha rememorado entre los aficionados, jugadores y entrenadores la esencia fina y competitiva que le llevó a ganarse el respeto de los más grandes casi a las primeras de cambio. En sus cuatro anillos influyó como un factor trascendente y algunos de sus movimientos, asistencias y canastas forman parte de la esfera icónica de la liga de baloncesto más importante del planeta.
En conclusión, ha triplicado el número de votos para poder formar parte de los elegidos para jugar el Partido de las Estrellas que lleva cosechando desde 2011. Y entre esas personas que han mostrado su apoyo se encuentran, por ejemplo. Sergio Agüero o Lionel Messi. El astro del Barcelona instó a sus compatriotas a votar por 'Manu' "Banquemos (apoyemos) todos a Manu Ginobili 🏀, un fenómeno de nuestra Argentina 🇦🇷 que merece estar en el #AllStar de la NBA", publicó el 10 azulgrana en sus redes sociales.
Pero los casi 700.000 votos que ha acumulado en las votaciones que se cortarán este lunes, promocionados por una campaña de apoyo difundida en los medios digitales argentinos -De Potro, entre otros muchos-, sólo alcanzan a dejarle cerca de Klay Thompson, la frontera que marca el filtro para entrar en el All Star por la ruta de los votos. Así lo atestigua la propia NBA en su último recuento.
En esa estadística queda claro que Steph Curry y LeBron James serán los más votados y que el triplista de Golden State saca 30.000 votos. Inalcanzable es la brecha de más de 100.000 apoyos que le distancia de Westbrook. Por ello, al argentino le queda la baza de los entrenadores -por la que entró en la fiesta de la NBA en dos ocasiones-. Aún así, es reseñable que sólo tres veces en 16 años recibió más apoyos. Y que en ese certamen sólo le hayan superado Curry, Harden, el MVP del pasado año y Thompson.
"No hay grandes retos este año, ese es el reto. Estar tranquilo y seguir disfrutando de cada partido porque no sé cuál será el último. Estoy ayudando y me siento tranquilo y contento", ha reconocido un jugador que se ha mostrado sorprendido por jugar tantos minutos, ya que esperaba que las lesiones le mermaran más. Su ambición, como siempre, es más colectiva que individual, y en este punto de su trayectoria sólo ansía estar sano para paladear cada instante. Asimismo, ha querido agradecer esa muestra de cariño siendo el tercer jugador de 40 años en ejecutar un 'putback dunk' en dos décadas.
Y aquí no queda todo. Porque Ginóbili era uno de los principales reclamos por los que Brad Pitt pagó 40.000 dólares para cenar con los San Antonio Spurs. El actor compró la "experiencia exclusiva" de acudir a un partido de los tejanos y conocer al argentino y a los jugadores de la franquicia. Lo hizo en una cena solidaria, a 15.000 dólares el cubierto, en la que se subastaban premios de los más variopintos a beneficio de la Organización de Ayuda Haitiana del también actor Sean Penn.