Economía

La historia de cómo una multinacional arruina a una empresa nacional

EL IMPARCIAL | Lunes 15 de enero de 2018
Meir Weisglass Rosemberg relata su relación con Colgate Palmolive.

El empresario israelí, Meir Weisglass Rosemberg, llegó a España en el año 1965 a petición de Colgate Palmolive, para abrir una fábrica en Alcobendas, Madrid, que se denominó Nanas España S.A. Dicha fábrica se destinó para la producción en exclusiva de estropajos jabonosos (estropajo Ajax) que se vendían directamente a Colgate Palmolive.

Según el empresario, la relación con Colgate Palmolive empezó en el año 1962 cuando la fábrica en Italia fabricaba en exclusiva, estropajos jabonosos (Bravo) para Colgate Italia. El propio Weisglass Rosenberg relata su historia: "Yo fui a trabajar a la fábrica en Italia en el año 1964 después de graduarme de la Universidad de Nueva York (N Y U). En los años siguientes Colgate Palmolive nos pidió que montásemos fábricas para la producción de estropajos jabonosos en Grecia y en México.

En el año 1973 lanzamos en España el estropajo metálico de níquel” Nanas”, con mucho éxito. Nosotros éramos pioneros en ese tipo de producto que no existía en el mercado europeo. Colgate Palmolive, a raíz del éxito del estropajo de níquel “Nanas”, nos pidieron que fabricásemos en exclusiva para ellos otro tipo de estropajo metálico de acero inoxidable para su mercado en España, Italia, Portugal y Grecia que también tuvo mucho éxito.

En el año 1994 vendimos la marca Nanas a Colgate-Palmolive y seguí fabricando para ellos los estropajos con contrato en exclusiva con la condición de que Colgate Palmolive solo nos podía comprar los estropajos a nosotros. En el año 2002 decidimos trasladar la producción de nuestras fabricas de Italia y Grecia a la fábrica de España haciendo una fuerte apuesta por el mercado.

Durante los años posteriores al traslado de las fabricas de Grecia e Italia a España, Colgate Palmolive comenzó a no respetar la cláusula de exclusividad comprando estropajos a la competencia en Portugal e Italia y en consecuencia causándonos muchas perdidas. Nosotros respondimos a este acto poniendo una queja ante la dirección Europea de Compras, indicando que Colgate no estaba respetando las condiciones de exclusividad. Nuestra queja cayó en saco roto, sin éxito, ya que Colgate siempre negó los hechos. En respuesta nuestra acusación dirigida al equipo de compras (especialmente en Portugal), Colgate Palmolive nos envió el 18 de Septiembre 2009 una carta notificándonos la terminación del contrato con fecha efectiva el 3 de Octubre de 2010.

En ese momento, FIDESA (nuestra empresa), tenía un volumen de ventas de más de 6.000.000 €, de los cuales, el 55% del volumen de ventas correspondía a las ventas de Colgate Palmolive, y dando trabajo a cerca de 80 empleados en España.

En ese momento me reuní personalmente con la dirección de Colgate Palmolive en Ginebra indicándoles que su decisión iba a arruinar la empresa y haciendo alegato a los 47 años que estuvimos colaborando sin haber recibido nunca ninguna queja por su parte. Colgate, en vez de intentar compensarnos por los daños causados, decidió seguir adelante con la finalización del contrato y en consecuencia de todas las compras, lo que provocó que tuviéramos que declarar un concurso de acreedores. Una vez cerrada la empresa, interpuse una demanda a Colgate-Palmolive por no haber respetado el contrato de exclusiva, y finalmente ganando el juicio con sentencia (RV DRD 941/11) a nuestro favor. Colgate Palmolive fue condenada a indemnizar a la empresa con 1.552.663 €. El daño material y emocional fueron mucho mayores que esa cuantía: 80 personas perdieron su trabajo y medio de vida después de años casi 50 años a nuestro servicio; por lo que a mi respecta, yo perdí casi todo mi capital personal, invertido siempre en FIDESA, que fue la esencia de mi vida".