Editorial

Rajoy: fiasco en Cataluña y corrupción en Valencia

Sábado 20 de enero de 2018

Pertrechado en La Moncloa, Rajoy vive sus peores momentos como presidente del Gobierno. Incluso muchos de los dirigentes del partido piden ya su cabeza tras el fiasco de Cataluña, por aplicar demasiado tarde el artículo 155 y convocar elecciones precipitadamente propiciando la mayoría parlamentaria de los separatistas, el hundimiento del PP y la gran victoria de Ciudadanos que parece extenderse al resto de España.

Ahora le estalla otra bomba en la cara con las escandalosas revelaciones de los gestores de la trama Gürtel en Valencia señalando a los máximos dirigentes del partido por el sistema de corrupción de la red dirigida por Francisco Correa. Diez años después de que estallara el caso, el encargado de la trama en Valencia, Álvaro Pérez, conocido como el «Bigotes», señaló directamente a Francisco Camps, el ex presidente de la Generalidad valenciana. Le acusó de «crear» el método de financiación ilegal del PP de la Comunidad en los años 2007 y 2008, y de «ordenar los pagos en negro y la facturación falsa.

Las confesiones de los gestores de la trama, Pedro Crespo y Álvaro Pérez son demoledoras. Coinciden con las tesis de la Fiscalía Anticorrupción, que considera que el Partido Popular de la Comunidad Valenciana acudió a este método de financiación para esquivar el límite de gasto electoral que permite la ley, y para lograr que los empresarios, que tenían prohibido realizar donaciones al partido por sus relaciones contractuales con la administración pública, sufragasen las campañas. En total, el PP valenciano abonó a la red en negro 2,031 millones de euros por las campañas municipales y autonómicas de 2007, y de las generales de 2008. En total, el partido de Camps pagó en B un total de 3,4 millones de euros, según el relato del Ministerio Público.

Todavía tiene que declarar Ricardo Costa, el que fuera secretario general del partido, y no sería de extrañar que Francisco Camps terminara en el banquillo. Y cualquiera de ellos podría apuntar a Génova. Mientras, los casos Púnica y Lezo, entre otros, siguen su trámite judicial. Este año, la corrupción del PP volverá a llenar las primeras páginas de los informativos.

De momento, el presidente del Gobierno se centra en el avispero catalán y en aprobar los Presupuestos para prorrogar la Legislatura. Rajoy, con razón, no tiene intención de adelantar las elecciones generales en estos momentos convulsos. Pero debería ir pensando en su retirada si no quiere hundir al partido. Tiene que ser consciente de que su tiempo ha pasado y, aunque pueda parecer injusto, su figura política está quemada. El PP necesita una renovación a fondo, con nuevos líderes y nueva estrategia política. Pero si Rajoy se empeña en mantenerse al frente, el partido puede acabar en el grupo mixto allá por 2020. O antes.