El Atlético de Madrid afrontaba este sábado un duelo más resbaladizo de lo que pudiera parecer. La derrota en la ida de los cuartos de final de la Copa del Rey ante el Sevilla y en el Wanda obligada a Diego Pablo Simeone a efectuar algún tipo de variante para tratar de dar la vuelta al curce en el Pizjuán. Y, además, en medio de ese golpe a la convicción e inercia ganadora que arrastraba el equipo en el cambio de año, se atravesaba uno de los equipos sorpresa del curso, el punzante Girona.
Apostaría el Cholo por una zaga en la que Giménez y Savic eran centrales, con Lucas, de nuevo ante la baja de Filipe, ejercería como lateral. Y en la medular juntó a Thomas y a Saúl en el doble pivote, con Correa y Carrasco como extremos y elementos que conectaran en la mediapunta con Griezmann. Esto es, descansaban Gabi y Koke, y con ellos, también se interpretaba una apuesta más ofensiva de lo acostumbrado. Con Diego Costa como único referente arriba.
Pero la idea rojiblanca se toparía con la intensa red de ayudas visitante. Machín reprodujo el incómodo 3-5-2 en el que Portu y Olunga eran puntas de lanza, con Mojica y Aday como carrileros de ida y vuelta y Pons, Granell y Borja como anclas de una medular capacitada para dar guerra en fase defensiva y salida al cuero en ataque. Tras la primera para de Bono, en el segundo minuto y a tiro de Griezmann, los catalanes trataría de imponer su estilo combinativo, y los locales cederían metros. Se jugaría en la cancha local: la personalidad del aspirante relegaba al faborito a buscar balones en largo hacia Costa, Antoine o Correa.
En torno al minuto 20 se dibujaba cierto desgobierno, con alternancia en el manejo del cuero. Lo que era notorio era que las defendas ganaban a la creatividad. Las imprecisiones y el abuso del balón vertical colocaron a las porterías como extras en una trama de centrocampismo plomizo. Correa volvería a erigirse en el elemento desequilibrante local y tras rondar el área de Bono, en el 24 probaría suerte. El portero visitante le ganaría el mano a mano tras una acción sobresaliente y venenosa de Griezmann en la mediapunta. El argentino sería la nota que afianzara el cortejo del esférico ante el rosario de pases marrados de Saúl y Thomas, impedidos para distribuir.
Un chut de Griezmann que se fue por encima del larguero era respondido por la enésima incorporación, al espacio, de Portu. El equilibrio colchonero no acababa de cerrar los pasillos que atacan los gerundenses, pero les bastaba para mantener a Oblak sin actividad. Y en el 34 Thomas se resarciría. La maniobra de mayor control de la posesión le daría frutos a los colchoneros. El mediocentro conectó con Diego Costa, que asistiría a Griezmann para que el galo abriera el marcador en una acción aérea y relampagueante.
Hasta el decanso daría un paso atrás el conjunto madrileño y Portu la tuvo en el 45. El extremo pescó un balón peinado por Bernardo, en una falta lateral, pero remató desviado con todo a favor. Y Machín, que ejecutaría una tratativa por conducir el duelo al ritmo y dinámica que les favorece, debió sentar a su portero Bono, lesionado, y dar entrada a Iraizoz antes del incio de la reanudación. Parecería que se complicaba la papeleta del rocoso conjunto catalán.
Y en el segundo acto la banda de Vrslajko supondría un quebradero de cabeza para los jugadores en devsentaja. La lluvia de centros, también en botas de Carrasco, amanecía el asalto a la sentencia de los colchoneros. Iraizoz actuaría en varias ocasiones, la más clara para interceptar un pase de Griezmann y Thomas hacia Lucas. Y a Mojica se le acumulaba el trabajo. En lugar de inyectar una reacción, el Girona tuvo que mostrar capacidad de resistencia y sufrimiento en la salida de vestuarios.
Sólo a partir del 56 respiraría el sistema en desventaja. Portu volvería a estirar a los suyos. Y, de inmediato, la competitividad gerundense les llevó a adelantar líneas y forzar faltas laterales que inquietaron a Oblak en el remate de Borja que lamió la madera -minuto 59-. Estaba cambiando la dirección del viento el el envío rudo hacia Costa recuperaba vigencia. Olunga empezaba a horadar a la zaga local cuando Simeone interpretó como necesario sacar al delantero hispano-brasileño y dar entrada a Gameiro.
Pero otra ráfaga de jerarquía rojiblanca a punto estuvo de tumbar al Girona. Saúl desempolvó su calidad como lanzador para dejar a Carrasco en mano a mano con Iraizoz. El belga fallaría y el conjunto madrileño perdonaría de nuevo. Aún así, ese respingo, con presiones elevadas a ráfagas, sólo se estiraría unos minutos, Mojica retomaría la labor erosiva y el segundo clasificado recuperaba el repliegue, con Griezmann vaciándose en labores de achique. El galo sería sustituido en el 70 por Koke, en una elección del Cholo que transmitió fe a los visitantes. La vertiente de suelta del control y apuesta por el contragolpe no le saldría esta vez al técnico argentino.
Y es que el 72, minutos después de entrar al campo, Koke fallaría en una zona peligrosa, Bernardo recogería el regalo y centraría hacia el segundo poste. Allí, Portu empataría el duelo, sin posibilidad de intervención para el arquero esloveno. Acusaría el golpe el sistema local, que vería cómo Vrsaljko dejaba su lugar a Vitolo, para asaltar el marcador sin la delantera titular y arriesgando a ser cazado a la espalda del postrero planteamiento ultraofensivo. Timor sería metido en el verde por un Machín astuto mientras que los colchoneros ya actuaban a contrarreloj.
En ese paisaje tomó la responsabilidad un Carrasco voluntarioso pero desacertado. Correa asomaría y Thomas también acompañaría al denso avance colectivo. Pero no llegaría a la orilla el esfuerzo por reactivar su vertiente atacante. El Girona, que por medio de Portu y Borja asustaron a la tribuna en el 88, sacaría tajada de su candado final. Una falta mal lanzada por Timor pondría el punto y final a otro rendimiento sensacional de los gerundenses y a la pobre semana de los rojiblancos. La impotencia les llevaría a pedir hasta tres penaltis antes de ofrecer al Barcelona la sentencia prematura del título. Un nuevo fallo defensivo les condenó.
- Ficha técnica:
1 - Atlético de Madird: Oblak; Vrsaljko (Vitolo, m. 80), Savic, Giménez, Lucas; Correa, Saúl, Thomas, Carrasco; Griezmann (Koke, m. 69) y Diego Costa (Gameiro, m. 60).
1 - Girona: Bono (Gorka Iraizoz, m. 46); Aday Benítez, Juanpe, Bernardo Espinosa, Jonás Ramalho, Johan Mojica; Pere Pons, Àlex Granell (Timor, m. 84), Borja García, Portu; y Olunga.
Goles: 1-0, m. 34: Griezmann culmina un pase de cabeza de Diego Costa. 1-1, m. 75: Portu remacha un cabezazo de Bernardo.
Árbitro: De Burgos Bengoetxea (Comité Vasco). Amonestó a los locales Thomas (m. 45), Vrsaljko (m. 65), Giménez (m. 81) y Oblak (m. 90) y a los visitantes Juanpe (m. 30), Aday Benítez (m. 37) y Bernardo (m. 81).
Incidencias: partido correspondiente a la vigésima jornada de LaLiga Santander, disputado en el estadio Wanda Metropolitano ante 55.076 espectadores.