El módulo Columbus de la Estación Espacial Internacional celebra diez años en el espacio al servicio de los astronautas, que lo emplean para cultivar plantas, desarrollar nuevos materiales y experimentar sobre sí mismos.
Fue puesto en órbita el 7 de febrero de 2008 y fue acoplado cuidadosamente a la Estación Espacial Internacional. "Para un astronauta europeo, es como nuestro hogar. Por definición, el o la astronauta que está en el espacio es también responsable de Columbus, del laboratorio en sí. Debe mantenerlo y asegurarse de que todo funciona", comenta el italiano Paolo Nespoli en un comunicado de la ESA.
La Estación Espacial Internacional comenzó con el módulo ruso Zaria en 1998, y ahora cuenta con laboratorios científicos de Japón, Rusia y EE.UU además del europeo Columbus.
Los astronautas a bordo de la estación deben respetar una apretada agenda de experimentos, muchos de ellos sobre ellos mismos. Prueban cómo reaccionan sus músculos, huesos, sangre y su cerebro, en el espacio. Un descubrimiento sorprendente es que la actividad eléctrica y el rendimiento del cerebro de los astronautas disminuyen en el espacio, y nadie sabe por qué. También se mide el grado de radiación, uno de los principales problemas al que se exponen los astronautas. ol".
Experimentar en un entorno sin gravedad es algo único, y Columbus es el único lugar en donde los científicos pueden estudiar cómo se solidifican las nuevas aleaciones metálicas sin la influencia de la gravedad. El instrumento que se emplea para ello se controla desde la tierra pero los astronautas intervienen en ciertos pasajes prácticos.