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El TAS da la razón a Gil Roberts, que relacionaba su positivo por dopaje con los besos de su pareja

(Foto: Twitter).

ATLETISMO

M. Jones | Viernes 26 de enero de 2018
El velocista estadounidense ha quedado libre de las acusaciones efectuadas por el Agencia Muncial Antidopaje.

El corredor estadounidense Gil Roberts dio positivo en un análisis antidopaje realizado el pasado 24 de marzo, fuera de competición. En ese estudio se reveló la presencia en el cuerpo del atleta de la sustancia llamada probenecina. Dicho fármaco, encontrado en el organismo del deportistas, es considerado por el Comité Olímpico Internacional (COI) como una sustancia ilegal. El organismo entiende que puede tener efectos de enmascaramiento ya que aumenta la producción de orina.

Pues bien, entonces, Gil Roberts aseguró que ese positivo era consecuencia de los besos que se daba con su novia, la también atleta Alex Salazar. El medalla de oro en 4x400 metros en los Juegos Olímpicos de Río arguyó que su pareja había comenzado un tratamiento médico que incluía la probenecina, toda vez que regresó de un viaje a la India. La novia regresó con molestias en el pecho de tal desplazamiento y comenzó un tratamiento que derivó, mala fortuna mediante, en el positivo de la discordia.

El velocista de Oklahoma fue suspendido cautelarmente el 5 de mayo de 2017. Apeló con ese discurso y recibió, finalmente, un permiso para competir en los Trials norteamericanos de Sacramento, en los que concluiría en la seguna plaza. “Cada vez que la pareja estaba junta se besaba apasionadamente y con frecuencia”, dictó en su resolución exculpatoria la Asociación Americana de Arbitraje. Pero, cuando parecía que el lío había terminado, la Agencia Mundial Antidopaje presentó un recurso acusatorio ante el TAS.

Gil Roberts, que gracias a ese fallo exculpatorio pudo competir en los 400 metros en los Mundiales de Londres, logrando la plata en el relevo del 4x400, habría de pelear aún más defendiendo su tesis. Y este viernes ha encontrado el apoyo en el Tribunal de Arbitraje Deportivo. El alto tribunal ha fallado que el atleta tiene razón en su hipótesis, dando carpetazo a un rocambolesco capítulo que ha limitado el rendimiento de un corredor de 28 años.

El AMA consideró que había ingerido de forma intencionada el agente enmascarador de otras sustancias dopantes pero prevaleció el dictamen de la AAA, fechado en el 10 de julio de 2017. "El TAS determinó por unanimidad que el atleta cumplió con su tarea de identificar la fuente de la sustancia, es decir, tras besar a su novia después de que ésta ingiriera la medicina que contenía probenecina. La evidencia presentada ante el TAS en el que había involucrados varios testigos, fue convicente y consistente", afirmó el organismo", reza el texto definitivo.

Y el tribunal añade que la cantidad de probenecina detectada en el organismo de Gil Roberts "no tiene efecto como un agente de enmascaramiento útil". Su ingesta, prosigue, "fue accidental", por lo que "no hay motivos" para "sancionar" al velocista estadounidense.

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