Opinión

Horizonte global del español. Ángel López García, Doctor Honoris Causa

TRIBUNA

Antonio Domínguez Rey | Sábado 27 de enero de 2018

El 31 de enero La Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) inviste Doctor Honoris Causa al lingüista español Ángel López García (Zaragoza, 1949). Es catedrático de Lingüística General en la Universidad de Valencia y miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Su obra científica alcanza relieve singular en medios especializados de España y el extranjero (está incluido en el Lexikon der Romanistichen Linguistik). Realiza estudios sobre la historia, expansión y paradigma cultural del español en el mundo y estableció la homologación de principios y leyes básicas entre el genoma humano y el lenguaje. Ha conseguido transcender el enfoque historiográfico de la filología española y crear, por primera vez, una escuela lingüística autóctona, la de Valencia, con ramificaciones en otras áreas científicas relacionadas con el lenguaje: neurociencia, psicología, medios comunicativos, semiótica, antropología, didáctica, traducción, etc. Y esto desde parámetros analíticos y una reflexión filosófica educida del pensamiento incurso en las lenguas. De formación bilingüe, hispano-alemana, domina cinco idiomas y lee otros seis. Renueva la tradición gramatical y lingüística aplicando paradigmas formales de matemáticas, química, física, topología, teoría de sistemas, de redes, y sobre todo neurológicos. Su inquietud cultural –se considera de mayo del 68– se refleja también en colaboraciones de prensa, escribiendo novelas o ideando proyectos de diversa índole, como el Instituto de Lenguas de la Península Ibérica, el Instituto Valenciano de Lengua y Cultura Amerindia y el Seminario Multidisciplinar sobre el Plurilingüismo en España, de la Fundación Ortega y Joan Boscà.

Hay una circunstancia juvenil que decide su orientación académica. El abuelo de López García era amigo de José Ortega y Gasset. La lectura del filósofo en edad temprana despierta la mente del joven lingüista: “tuve ocasión de empaparme de las ideas del filósofo en la biblioteca que a su muerte [la del abuelo] acabó recalando en mi casa”. Se abre en él otro modo de percibir la realidad. La transición de códigos idiomáticos, por su condición bilingüe, y la reflexión orteguiana sobre la percepción, el pensamiento y el lenguaje pronto lo inducen a entrever en la gramática una base metodológica singular. El perspectivismo de las Meditaciones del Quijote le enseña que la idea es modo de presentación de la realidad y que el objeto de conocimiento resulta del ensamblaje conceptual de la superficie descriptiva de las cosas y una dimensión profunda que se abre entre capa y capa, nivel y estructura de lo percibido. Un eje de proyección mental entre la realidad observada y la idea que se forma en la mente. La deconstrucción racionalista y axiomática de Euclides y la crítica formal del método deductivo de Aristóteles y Descartes realizada por Ortega en La Idea de Principio en Leibniz revela, desde la gramática, que el centro se irradia desde la periferia. Y la parte halla razón compositiva en el conjunto o todo que la estructura (holismo). El orteguiano “punto de vista en las artes” desarrolla además una teoría perceptiva de base óptica que explica el punto de engarce entre la “visión próxima” y “lejana” del objeto. Ese punto es el lugar ubicuo de la “idea abstracta”, el vértice donde confluyen, como escorzos, los datos presentes, evocados y así inducidos con proyección de “sentido profundo”, como dice el filósofo en Meditaciones del Quijote. Asimismo, la circunstancia implicada en la razón vital hace sospechar que entre el componente biológico del sujeto y la realidad circundante hay, por lo menos, coalescencia. En esto, López García se inclina por la enacción (H. Maturana, F. Varela) y exaptación (S. J. Gould, E. Vrba) biológicas, al tiempo que recela del generativismo chomskiano.

El resultado de esta lectura va conformando la visión de un limen a partir del cual emerge el lenguaje como organización biótica del conocimiento. Será éste el aporte fundamental de López García a la Lingüística. Formula una gramática liminar a partir de la frontera entre parámetros idiomáticos, de base topológica y gestáltica. Las leyes de la Gestalt alemana o teoría de la forma estructuran aquella distancia y ubicación puntual de las visiones próxima y lejana. Las cosas tienen, además de una “segunda vida virtual” (la idea, según Ortega), un componente implícito cuya forma es, digamos, homóloga del genoma humano y la gramática de la mente. López García aplica este supuesto a la Gramática del Español en tres tomos (1994-1988) y a la constitución del lenguaje.

Al hablar, desdoblamos la percepción dicente de y sobre lo que hablamos. Esto se aprecia bien al rectificar una expresión. Nos vemos hablando y corregimos el objeto hablado. El eje metacrítico de reflexión (diferencia entre la perspectiva y lo configurado como visto, oído, por ejemplo), resulta eje proyectivo entre un fondo y la figura que en él se forma, o viceversa. Hay una línea intermedia de configuración, el producto “cociente”, con denominación cartesiana. La distancia del punto ubicuo se revela entonces principio metalingüístico. El lenguaje se autorreferencia. Y esto constituye la paradoja de la frontera. Es tesis básica de la gramática liminar, ahora también perceptiva. Comporta una asimetría del signo con prelación del significante sobre el significado, lo cual altera la posición estructural de Ferdinand de Saussure.

El nivel metalingüístico se trasciende además como fundamento cognoscitivo. López García sigue así también la herencia de F. Brentano incursa en el método fenomenológico: “Con Edmund Husserl la gramática liminar parte de que toda conciencia es conciencia de algo, es decir, que no basta ni el saber metalingüístico ni el dato lingüístico, sino justamente la conciencia metalingüística de un determinado dato lingüístico”. Y a la reducción (epojé) de Husserl adjunta la corporeidad circunstanciada, cognitiva, de Merleau-Ponty.

En la doble hélice del código genómico, su replicación, hay también un fenómeno semejante. El trasvase de ADN a ARN (ácido ribonucleico) en la célula y las leyes que configuran el genoma muestran un paralelo genético y compositivo próximo al del lenguaje. López García observa que tres de las leyes gestálticas —proximidad, equivalencia y clausura—, se correlacionan con las operaciones genómicas de transferencia de proteínas, de transcripción neurológica en el paso de la cadena del ADN al ARN, y de traducción o correspondencia biunívoca entre un codón y un aminoácido. Las tres más el proceso de replicación en la doble cadena del ADN (3T + R) prefiguran el nivel liminar del lenguaje. Cada filamento del ADN “separado de su pareja, genera un correlato estructural conforme al apareamiento de bases A-T (Adenina-Timina) y G-C” (Guanina-Citosina). Esta homologación depende, a su vez, de un modelo hipotético de co­rrelación de las cuatro bases genómicas y cognitivo-gramaticales entre Nombre-Verbo (Timina-Adenina) y Adjetivo-Adverbio (Citosina-Guanina).

La comprobación por Jon H. Kaas de que el nervio óptico se escinde y circunda las áreas cerebrales de Broca y Wernicke, relacionadas con el lenguaje, y otros experimentos que demuestran la activación simultánea del área de Broca y la occipital al pensar ciertos nombres, corroborarían la relación evolutiva de la visión con la del lenguaje. Esto refuerza la homología entre el código genético y el lingüístico. Sobre tal supuesto ensambla López García el enfoque topológico y liminar con las redes neuronales del cerebro, en especial la zona límbica. La relaciona con el nivel sintáctico de la semántica y, la del córtex frontal, con el léxico. Entre ambas zonas se establece un flujo de coordenadas con resultados proporcionales pero también disímiles. Siempre hay un elemento diferenciado. La equivalencia entre tales estructuras induce a pensar que “las formas del código genético prefiguran las del código lingüístico” y que el conocimiento, la conciencia y el lenguaje tienen igual fundamento neuroló­gico. Desarrolla esto en obras como Introduction to Topological Lin­guistics, de 1990; Fundamentos Genéticos del Lenguaje (2002); The Neural Basis of Language (2007); El Origen del Lenguaje (2010); Pluricentrismo, Hibridación y Porosi­dad en la Lengua Española (2010); Los Mecanismos Neuronales del Lenguaje (2014). Enación y Léxico (2017), etc.

La metaconciencia implícita en el proceso de los hablantes produce a veces saltos por presión de variantes y circunstancias cuando los planos locutivos y la imbricación gramatical se superponen, sustituyen o desaparece algún elementos. Son modos de “catástrofes”, inflexiones de sistema según la teoría de René Thom. Así sucedió con la transformación del latín y los cambios idiomáticos producidos en la Edad Media (Cómo surgió el Español, 2000). La interrelación del habla popular, culta y semiculta del latín bíblico, de la escritura poco a poco minada por la transformación locutiva y el debilitamiento románico, originaron las lenguas romances. En el siglo XI se observa una crisis de la sintaxis latina presente en versiones bíblicas a partir de la Vulgata y la irrupción, como un pliegue singular, de la sintaxis propiamente románica. La primera escritura romance aparece en torno al siglo XII. Y la castellana se originaría como efecto pidgin de latín y vasco. Es tesis sostenida en El rumor de los desarraigados, Premio Anagrama de ensayo en 1985. Resultó controvertida y aún es objeto de polémica.

Otra dimensión de su obra es la pervivencia románica de las lenguas históricas del Estado. En Pluricentrismo, hibridación y porosidad en la lengua española (2010) expone el valor de nuestra lengua común como koiné moderna de cultura en el mundo, especialmente en América, donde estudia además lenguas autóctonas, como las chibchas (1995). Y de ello educe implicaciones sociopolíticas, como la distinción, en Babel airada. Las lenguas en el trasfondo de la supuesta ruptura de España (2004), entre los conceptos de Estado, Nación, lengua y cultura: la lengua sustenta cultura, pero esta desborda a la lengua. Sin español, la proyección nacional e internacional de Cataluña y País Vasco resulta imposible. Por eso reclama una política lingüística con presencia más real de las lenguas hispanas hasta en la Constitución y formación de los políticos, así como una asignatura de Lengua que trate la realidad histórica de las lenguas vivas y expansión global del español en el mundo.

España tiene ante sí un horizonte euroamericano. La koiné cultural del español fue centro de convergencia histórica en España y América. Puede ser foco mundial de interculturas. Esta propuesta la desarrolla en El boom de la lengua española. Análisis ideológico de un proceso expansivo (2007). A este programa de aproximación idiomática entre inglés y español se une el portugués. La cultura brasileña sigue igual orientación desde el trasfondo histórico de Galicia y Portugal. Galicia fue la primera lengua culta de España. El gallego puede reforzar esta koiné con una política lingüística inteligente y adecuada. Tesis asimismo defendida por nosotros en varios artículos de El Imparcial.