"Los 68 diputados independentistas que estaban dispuestos a investirme como presidente son la mejor garantía democrática para la salvación de este pleno. No hay ningún otro candidato posible ni otra combinación aritmética posible", ha dicho Puigdemont.
Avisando de que llegarán "otros desafíos", ha pedido al soberenismo coordinación y unidad: "Ha llegado el momento de que el soberanismo dé una respuesta coordinada y unitaria". "Lo que nos ha llevado hasta aquí es la unidad, no la perdamos. Mantengámonos unidos porque vendrán otros desafíos", ha añadido.
Igualmente, y como era de esperar, ha arremetido contra el Estado. Aunque ha aceptado la decisión tomada por Torrent, ha defendido que "la democracia implica aceptar los resultados electorales y el Estado no solo no los ha aceptado, sino que ha intentado cambiar en los despachos lo que no ha ganado en las urnas".
"No aceptamos que se puedan aceptar presidencias desde Madrid. De ninguna manera. No podemos aceptarlo porque hacerlo sería hipotecar de ahora en adelante y para siempre los resultados electorales de Cataluña. Hacerlo sería rendirse a las maniobras del Estado y traicionar la voluntad de los electores de ahora y de todos los que han luchado para dotar a nuestro país de instituciones legítimas y democráticas", ha manifestado después.
Ha concluido mandando un mensaje de esperanza y apelando a la unidad: "Si nos mantenemos juntos, firmes y dignos, democráticos y pacíficos, continuaremos avanzando hasta la plenitud de nuestra libertad porque tenemos derecho y porque nos lo hemos ganado".