Editorial

El Estado derrota a Puigdemont

Jueves 01 de febrero de 2018

Rajoy y Sáenz de Santamaría se muestran eufóricos por la aparente rendición de Puigdemont que en sus mensajes a Comín se lamentaba de haber sido traicionado por sus propios compañeros. El Gobierno, sin duda, ha empleado todas las herramientas a su alcance para frenar el “procés”. Pero ha sido el entero Estado español el que ha dividido y derrotado a los separatistas.

El histórico discurso del Rey del 3 de octubre, dos días después del referéndum ilegal, puso en marcha la potente maquinaria del Estado para aplastar la rebelión. Felipe VI denunció la deslealtad de la Generalidad y proclamó “el firme compromiso de la Corona con la Constitución y con la democracia, mi entrega al entendimiento y la concordia entre españoles, y mi compromiso como Rey con la unidad y la permanencia de España”.

Solo veinticuatro días después, el Senado aprobaba por una apoteósica mayoría absoluta con los escaños del PP, del PSOE y de Ciudadanos la aplicación del artículo 155. El Gobierno de la Generalidad fue destituido y Puigdemont huyó cobardemente a Bélgica. Se paró en seco el golpe de Estado.

En efecto, el Gobierno, el PSOE, Ciudadanos, el Tribunal Constitucional, el Tribunal Supremo, la mayoría de los medios de comunicación españoles, las fuerzas de seguridad, las principales empresas catalanas, millones de ciudadanos con sus manifestaciones en defensa de la unidad de España y colgando la bandera en sus balcones…Esto es, el Estado español en su conjunto ha desbaratado la ilegal y anacrónica pretensión de los soberanistas catalanes.

Cataluña y España todavía sufrirán los coletazos finales de algunos rebeldes. Puigdemont está dispuesto a morir matando y cuenta, con la CUP, con cerca de veinte diputados para bloquear la investidura de un presidente de la Generalidad que no sea él. Pero Junqueras no está dispuesto a seguir preso, poner en riesgo al presidente del Parlamento y a seis diputados de ser encarcelados, mientras el ex presidente de la Generalidad disfruta de sus lujosas vacaciones pagadas en Bruselas.

La mayoría de los políticos separatistas son conscientes de que solo pueden gobernar dentro de la ley. Saben que solo un candidato sin asuntos judiciales pendientes saldrá elegido presidente de la Generalidad. Junqueras como líder de ERC y buena parte del Pdecat están decididos a trabajar para evitar unas nuevas elecciones y quitarse de encima la pesada losa del 155.

Han aprendido la lección. Un puñado de políticos fanatizados no puede derrotar a un Estado de Derecho tan consolidado y robusto como el español. La crisis catalana todavía coleará, Puigdemont entonará el canto del cisne, los radicales de la CUP tomarán las calles, habrá enfrentamientos a cara de perro entre los partidos separatistas y es posible que en un par de meses se convoquen nuevas elecciones. Pero, con el Rey a la cabeza, el Estado español ya ha derrotado a los secesionistas catalanes.