El cáncer se ha convertido probablemente en el principal caballo de batalla de la medicina moderna. Según los datos de la OMS, esta enfermedad es la segunda causa de mortalidad en el mundo, por debajo de las patologías del corazón. En 2015 (último año del que se tienen registros), 8,8 millones de personas fallecieron a causa de la enfermedad. Por este motivo, la Ciencia busca incansablemente desde hace décadas la solución definitiva. Y puede que estemos más cerca de lo que pensemos...
Un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford acaba de publicar un nuevo trabajo en el que afirman haber descubierto una fórmula que puede curar múltiples tipos de cáncer, sin efectos secundarios, a un bajo coste económico y en un breve periodo de tiempo.
Se trata de una vacuna, compuesta por dos agentes: un código genético llamado oligonucleótido CpG, y un anticuerpo. Inyectando ambas sustancias directamente sobre el tumor, los científicos descubrieron que los diversos cánceres tratados remitían.
Un total de 90 ratones con tumores avanzados, incluyendo metástasis, fueron expuestos a la terapia. Los resultados, increíblemente exitosos: 87 animales se curaron... En los tres restantes la enfermedad remitiría tras una segunda terapia. "Aplicamos una sola vez de cantidades muy pequeñas de dos agentes para estimular las células inmunes, exclusivamente dentro del tumor. En los ratones, vimos efectos increíbles en todo el cuerpo, incluida la eliminación de tumores en todo el animal", apunta Ronald Levy, profesor de oncología de la Universidad de Stanford y autor principal del trabajo.
Otra de las ventajas de esta vacuna experimental es que no bombardea indiscriminadamente todas las células del cuerpo, ni somete al organismo a procesos extremos, como ocurre con las terapias actuales, sino que actúa directamente en las células infectadas, preservando las sanas, tal y como explica Levy: "este enfoque evita la necesidad de identificar objetivos inmunes específicos del tumor y no requiere la activación al por mayor del sistema inmune o la personalización de las células inmunes de un paciente".
Además, según los investigadores, cualquier tipo de cáncer sería susceptible de ser tratado a través de esta técnica. "No creo que haya un límite para el tipo de tumor que potencialmente podríamos tratar, siempre y cuando el sistema inmunitario se haya infiltrado en él", comenta el autor del estudio.
El siguiente paso en la investigación será reclutar a quince pacientes humanos, enfermos de linfoma, para inyectarles la prometedora vacuna. El rumbo que sigan esos tratamientos será fundamental para dilucidar si nos encontramos ante un estudio más, o si realmente Levy y sus colegas han puesto cerco definitivo a la fatal enfermedad.