"Como dice mi amigo personal Diego Armando, que la chupen todos ustedes, porque yo no hablo con ningún periodista", dijo el ex tenista chileno Marcelo Ríos en una conferencia de prensa relativa a la participación de su país en la Copa Davis. Ríos, que fue número uno del deporte de la raqueta en 1998, es actualmente ayudante del capitán del equipo de Copa Davis de Chile, Nicolás Massú, y efectuó un tributo inesperado al 10 de la Albiceleste hace días. "Síganla chupando", le respondió a un periodista que le preguntó por el aniverasio de la cima de su carrera tenística, antes de abandonar la sala en Santiago de Chile.
Pero El Pelusa está inmerso en otros asuntos en estas semanas. El representante de la FIFA de Gianni Infantino no consigue adaptar su carácter volcánico al protocolo del cargo que le hga sido asignado y en cuanto se suelta el traje de diplomático futbolístico brota su esencia 'canchera'. Tanto, que Maradona ha confirmado en este enero que no va a acudir a la boda de su hija mayor, Dalma, con Andrés Caldarelli.
"Mi mujer es Rocío y si ella no está invitada, yo no voy. No va a ser ni la primera ni la última novia que se case sin la presencia de su padre", declaró ante los medios, firme, porque su hija no ha invitado a la última mujer con la que comparte su vida. Por eso y porque el marco de la decisión de Dalma es el proceso judicial que mantiene con su madre, Claudia Villafañe. Su litigio tendrá lugar en marzo y en la ciudad estadounidense de Miami.
Y es aquí donde se detona la noticia que ha saltado a la tribuna de la atención pública mundal. Más allá de que en los pasados 30 días Pelé dijera que Maradona tenía "celitos" por haber categorizado a Messi como el mejor argentino que haya jugador al fútbol, el zurdo legenario de Fiorito estaba tratando de conseguir el visado para acceder a Estados Unidos con el fin de comparecer, junto a su abogado, en el mencionado juicio con su primera mujer.
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El problema es que Diego Armando fue sancionado en 1994 con la retirada de tal documento, al haber dado positivo en un control antidopaje correspondiente al Mundial de fútbol que acogió en tal año la nación norteamericana. En consecuencia, el país entendió que ese dopaje repercutía en la mala imagen del evento y, por ello, le fue retirado el permiso de entrada a territorio estadounidense.
Ahora que la fortuna le obliga a viajar a Miami, Maradona, o más bien su abogado Matías Morla, se encontraba intentando convencer a las autoridades de EE.UU. para que le vuelvan a activar el permiso, el visado. Sin embargo, el carácter del genio le ha jugado una mala pasada de dimensión planetaria. Su verborrea y sinceridad, que desconocen los filtros, le llevaron a expresar su opinión sobre el presidente de Estados Unidos sin cortapisas.
Ya había sido crítico con la política nortemaericana en contraposición con su amistad con Castro o Hugo Chávez, pero ahora se estaba jugando la posibilidad de acudir al juicio con su exmujer. Así narra Morla cómo su lengua levantó un muro, de momento infranqueable, con el territorio estadounidense: "Cuando estábamos por conseguir la visa le dije: 'Diego, por favor, no hables de Estados Unidos'. Y, en una entrevista con TeleSur, en la segunda pregunta, le consultan: '¿Qué opinas de Donald Trump?' 'Es un Chirolita (títere, muñeco)', respondió".
Dos preguntas tardó Maradona en ganarse el rechazo del trámite por parte de las autoridades de EE.UU. y la atención de medio mundo por lo anecdótico del tema. Sus declaraciones llegaron a la mesa de l embajada estadounidense y el dispositivo se desplegó con celeridad. Maradona no podrá acudir, en marzo, al juicio en el que Villafañe está acusada de haber comnprado propiedades con el apellido de soltera cuando ya estaba casada.