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Copa Davis. Bautista deja a Gran Bretaña con vida ante España | 1-1

COPA DAVIS: ESPAÑA - GRAN BRETAÑA

EL IMPARCIAL | Viernes 02 de febrero de 2018
Los duelos individuales no allanaron el pase de los jugadores nacionales a la siguiente fase.

La cancha Manolo Santana del Club de Tenis Puente Romano en Marbella ha acogido este viernes los dos primeros partidos de la eliminatoria que dirimen España y Gran Bretaña, correspondiente a la primera ronda del Grupo Mundial de la Copa Davis. Las bajas de Rafael Nadal y Andy Murray condicionaron un día en el que Albert Ramos y Liam Broady abrieron fuego. El jugador español, 21 de la ATP, sabría inaugurar el casillero nacional con clase ante el 165 del ránking mundial.

El zurdo español firmaría un 6-3, 6-4 y 7-6 (6), desarrollado en dos horas y 34 minutos, que supuso el punto inicial para la delegación española. Para alcanzar ese primer paso habría de salvar un punto de set en el tie-break definitivo. Pero la superioridad del número uno del conjunto dirigido por Sergi Bruguera ante el jugador de Stockport sería notoria. La elección de la tierra batida le dificultaría el desempeño al visitante, que sólo había jugado un partido en esa superficie en los dos años precedentes.

Ramos evidenció su mayor jerarquía en los instantes determinantes frente al número dos del mundo en la categoría júnior (2012). La promesa británica jugaría con la presión que recayó sobre el local y arrancó con agresividad. Sin embargo, la derecha del favorito amortiguó el empuje y el desparpajo visitante, que llegó a sacar para apuntarse el tercer set y prolongar el duelo. Una doble falta y sus errores desinflaron las tres pelotas de las que dispuso y terminó derrotado por el oficio del español.

Además, Broady batalló contra sus molestias en el muslo derecho. Supo seleccionar Ramos los paralelos, los golpes cruzados, las defensas y los restos atacantes para desequilibrar su oponente y cantar una prometedora victoria. "Primera vez que juego Copa Davis en casa, no es fácil", confesó Ramos, todavía en la pista, antes de reconocer que éste era "un partido que a priori tenia que ganar". "Muchas dudas en la cabeza, poco a poco he ido resolviendo y he acabado contento con la victoria. Si el partido era largo, yo era el favorito", sentenció.

Sea como fuere, Ramos hizo preponderar su experiencia y mayor técnica para sumar este prestigioso triunfo a un palmarés que ya acumula la final en el Masters 1.000 de Montecarlo (2017) y el título en Bastad (2016) como muescas sobre polvo de arcilla. Debía ganar y lo hizo. "Había nervios y no he jugado mi mejor tenis pero sí he estado concentrado, y en todo momento he tenido el partido controlado", expuso antes de certificar que "esta victoria da tranquilidad y confianza".

Pero en el segundo duelo del día Roberto Bautista, 23 en la ATP, no edificó una gestión de la presión de ser favorito en su combate ante el 114 del mundo, Cameron Norrie. El número uno británico se soltaría con el paso del duelo para trazar varias remontadas a lo largo del exigente enfrentamiento. De hecho, el español se puso con dos sets a favor a las primeras de cambio pero un infortunio físico le lastraría hasta el punto de ceder tres mangas consecutivas, ejerciendo como sujero pasivo de una remontada que da alas a los isleños, en tanto que inesperada.

El envite se desnudaría como un ejercicio bipolar. El marcador antes del quinto set era esclarecedor (6-4, 6-3, 3-6 y 2-6): medio partido se había teñido de la bandera patria y la otra mitad perteneció a los visitantes. Y en la manga decisiva Bautista guerreraría contra sus molestias, llegando a ceder el saque y a perder 1-3. Pero el jugador castellonense no tiraría la toalla en el trecho de excelencia en el golpeo de Norrie. Se aferraría a su competitividad aunque fallaría en los intercambio clave.

No llegó a empatar a 3 y acumularía imprecisiones para concluir derrotado, contra todo pronóstico. Perdería su saque una vez más, dibujando un 2-5 irremediable. Cameron jugó el mejor partido de su corta carrera (22 años), en su debut en la Davis, y empató la eliminatoria. Los tres sets postreros y arrolladores del novel despliegan un halo de incertidumbre considerable en la delegación española. El segundo choque de la fecha constrastó que no iba a ser tan sencillo cumplir el deseo de Nadal de incorporarse a la la selección española de la Copa Davis en las siguientes rondas.

Decepcionó Bautista, que no hizo valer su distancia abismal en cuando a la clasificación de la ATP. Dispuso de dos sets a favor y un break en el tercero pero no amortizó tal circunstancia, sino que entró en barrena. Le faltó intensidad y ritmo para usar su oficio como anestesia de la fulgurante reacción del oponente. Este revés no es sino una dura derrota para el jugador español y un aviso serio para el resto del equipo. Cuatro horas y un minuto, con 60 golpes ganadores y con el español tocado físicamente, con una sobrecarga en el cuádriceps izquierdo, Cameron se coronó, destrozando el guión.

"He jugado dos sets muy duros al principio, quizás muy defensivo, he hecho muchos metros y corrido mucho. Después de perder la ventaja en el tercer set me he puesto más tenso de lo normal", diagnosticó el castellonense al término del esfuerzo. "Esto es la Copa Davis y he jugado con más tensión y eso me ha afectado en el rendimiento físico", expuso para zanjar su mal día señalando que "una derrota así en un torneo individual me afectaría seguro, pero jugando por equipos te sienta peor".

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