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La venganza de Bielsa: su despido puede provocar que el Lille entre en quiebra

FÚTBOL

M. Jones | Viernes 02 de febrero de 2018
El club rompió el contrato del entrenador y el argentino pide la indemnización pactada con anterioridad.

Marcelo Bielsa salió de su letargo pleno de ilusión. Lo hizo el pasado verano, con el proyecto de generar, casi desde cero, una cultura ganadora en el Lille francés, una entidad muy venida a menos que acababa de ser comprado por un millonario de origen hispano-luxemburgués llamado Gérard Lopez. Además, el 'Loco' contó con dos intermediarios en los despachos que hablaban su mismo idioma, aunque no tanto el mismo lenguaje en cuanto a estilo futbolístico. Luis Campos y Marc Ingla gastaron más de 60 millones de euros en fichajes en el mercado estival.

El 'Loco' confeccionó, hasta donde le permitieron, una plantilla joven, de las más noveles de la Ligue 1, para ir alimentando y haciendo crecer a los futbolistas y al equipo en su conjunto. El proceso sería largo y gozaría de baches pero, sin duda, era exicante para el entrenador y para un club que tenía a Bielsa como el principal reclamo de la nueva directiva.

Sin embargo, a pesar de estar a la zaga sólo del PSG en cuanto a creación de oportunidades de gol, la pelota no entró durante meses y el Lille siempre rondaría en la zona de descenso. Las ruedas de prensa de Bielsa se tornaron con celeridad desde el tono casi de admiración ante el personaje que acababa de aterrizar hasta el enfrentamiento casi diario. "Yo no dimitiré nunca", proclamaba una y otra vez el técnico antes de que se detonara el suceso que rompió la relación entre las partes contratantes de manera polémica y abrupta.

Con el equipo mostrando sólo síntomas poco asiduos de evolución e instalados en el objetivo de la superviviencia (y no el pretendido de las aspiraciones continentales), Bielsa se enteró que su ayudante de cabecera Luis Bonini estaba gravemente enfermo. Su mano derecha en Bilbao y en Chile, por ejemplo, había sido presa de un cáncer de estómago que le llevaría a la tumba. El entrenador argentino quiso estar con él en esos momentos y viajó al país chileno sin pensarlo. Y sin permiso de su club. El equipo estaba atravesando una crisis de resultados soberana pero el 'Loco' preponderó lo existencial.

La ausencia del entrenador llevó a la directiva a reunirse en Londres y a emitir un comunicado escueto en el que anunciaba la suspensión temporal de Bielsa "en el marco de un procedimiento". Su vestuario era penúltimo de la tabla, tras sumar 12 puntos en 13 jornadas. El dilema entre el fútbol y la amistad fue resuelto por el técnico sin tener en cuenta su contrato ni la opinión de sus jefes. Bonini moriría con su amigo al lado pero el 'Loco' se iría al paro.

Eso sí, combatiría desde entonces, pues su experiencia -62 años- en el universo futbolístico le llevó a especificar, casi de forma enfermiza, cada cláusula del acuerdo. Al tiempo que el Lille nombraba una comisión gestora para la dirección del equipo desde el banquillo, en lo que se presumía como una victoria del asesor del presidente Luis Campos ("El propietario y presidente del Lille, Gérard Lopez, ha expresado además su deseo de reforzar la presencia y la proximidad en el primer equipo de su consejero deportivo, Luis Campos, que supervisará este periodo de transición", rezaba el texto oficial), Bielsa cocinaba lo que considera de ley.

El argentino entiende que ha sido despedido de forma improcedente y reclama 18,6 millones de euros por haber roto su contrato en noviembre de 2017, unilateralmente. El caso es que ese monto podría llevar a la quiebra al Lille y a la directiva que le captó como una estrella y le echó en cuando pudo y en medio de una situación delicada. L'Équipe ha publicado este viernes que el preparador ya ha iniciado una demanda contra el club por no pagarle la indemnización pactada cuando firmaron el pacto. El próximo lunes se celebrará la primera vista.

Los letrados de Bielsa defiende que su cliente tiene derecho a una indemnización de 18,6 millones, que se desglosan en 13,6 millones por sus salarios y otros 5 por daños y perjuicios. Esta reclamación pone contra las cuerdas a Lopez, Campos y compañía. El Lille reclama que despidió al entrenador por una "falta grave", hecho que les evitaría pagar, pero el contrato firmado meses antes de la llegada del técnico a la ciudad francesa -en febrero de 2017- es estricto y claro en este sentido.

Bielsa cobrará "todas las cantidades previstas" en el contrato durante "la duración total del mismo", sea cual sea el motivo de la rotura del contrato, reza en el texto oficial que unió a ambas partes. El Lille se escuda en que el contrato depositado ante la Liga de Fútbol Profesional no contiene esa cláusula, por lo que creen que no han de indemnizarle si se demustra que cometió una falta grave, pero la realidad es que si el tribunal de comercio falla en favor del técnico, el club pasará a ser saneado por un administrador judicial. Todo ello bajo una sanción por romper el fair play financiero y con esa plantilla joven -en la que destacan como los nombres más pomposos a Thiago Maia, Kévin Malcuit y Thiago Mendes- a dos puntos del descenso.

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