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NBA. "Hay más jugadores que tienen dos novias de lo que se cree"

BALONCESTO

EL IMPARCIAL | Domingo 04 de febrero de 2018
Uno de los nombres protagonistas de esta temporada ha salido a escena con esa particular afirmación.

La NBA, amén de la liga más espectacular y cotizada de baloncesto del planeta, es un sensacional cajón de sastre de personalidades. En cada uno de los 30 equipos que compiten en las canchas norteamiercanas se esconden decenas de historias rocambolescas, centenares de declaraciones exóticas y miles de episodios dignos de formar parte de novelas no estrictamente deportivas. No hace falta ir demasiado lejos en el tiempo para refutar esta aseveración. De hecho, una de las estrellas actuales, Kyrie Irving, sorprendió a propios y extraños proclamando que cree que la Tierra es plana en el pasado All Star Weekend.

La guerra política que el pívot de los Knicks Enes Kanter mantiene contra el presidente turco Erdogan sigue latente con toda pompa y atención. Tanto como los problemas con la justicia que sacaron de eje -o viceversa- a Delonte West, uno de los aliados de LeBron James en su primer asalto a las Finales en Cleveland. A ese rebelde peón le descubrieron armas de fuego y estupefacientes mientras conducía. Lo que resulta curioso es que cada año se registren un puñado de circunstancias similares, como las dos veces que "cazaron" al talentoso anotador Michael Beasley consumiendo marihuana en la concentración que la NBA organiza para aleccionar a los novatos sobre el abuso de drogas antes de su debut en el torneo y de que empiecen a amasar dólares.

Pero quizá la vertiente que más ha dado que hablar en los últimos tiempos es la perteneciente al rango de lo romántico. La esperpéntica persecución que mantuvo Matt Barnes -campeón con los Golden State Warriors- sobre Derek Fischer -cinco veces ganador del anillo con los Lakers- por considerar que éste le había robado a su mujer copó buena parte de las portadas aledañas al campeonato en temporadas precedentes. Y de sobra conocida es la tendencia de otros nombres ilustres en el puesto de base a enemistarse con compañeros de camarín por haber mantenido una affaire con las novias de los agraviados.

Es en este nutrido ámbito donde ha reclamado protagonismo Lou Williams, el jugador de Los Angeles Clippers que aspira al premio de Mejor Sexto Hombre del Año y que se ha declarado como bígamo confeso. El anotador compulsivo de 31 años, que es una de las piezas más codiciadas por los aspirantes al anillo en esta ventana de traspasos invernal, mantiene una relación sentimental con dos mujeres, a las que trata de igual modo y considera en similar estatus. Son sus novias.

El caso es que al tiempo que vive una segunda juventud como microondas en la liga estadounidense, llegando a fundir los plomos de Golden State con 50 puntos y a acumular exhibiciones ante los Hornets (40 puntos), los Grizzlies (40 puntos) o los Lakers (42 puntos), Sweet Lou ha alimentado la legitimidad de su planteamiento amoroso sin reparos. Aludiendo a un supuesto conocicimiento de varios testimonios de compañeros de profesión que siguen en activo.

La hipótesis de este sensacional ejecutor, que ha alzado sus números hasta los 23.5 puntos por partidos, saliendo desde la banca, refrendaría la lógica de la iniciativa de muchas franquicias de la competición, que para evitar que sus jugadores pierdan energía y sueño buscando contactos con el género deseado en la noche de la ciudad de turno les facilitan una cuenta en una red social destinada a agilizar el proceso de forma telemática, evitando, de este modo, el gasto de tiempo que conlleva enfrentar la aventura de cuerpo presente.

De vuelta a las palabras de Willliams, su relación con dos mujeres recibió hace tiempo el tributo de un rapero amigo, el universal Drake. La canción 6-Man narra cómo Lou convive en armonía con Ashley Henderson y Rece Mitchell. Preguntado por el asunto, el excepcional encestador respondió que "escucho sobre ese asunto todos los días. Cada día. Pero más jugadores de los que crees tienen esa misma situación". "Yo fui simplemente la primera persona que fue mencionada en una canción", ha sentenciado.

Algo de su original existencia ha quedado retratada en Sports Illustrated. Ese texto publicado -titulado "Legend of Lou-Will: The NBA’s Most Fascinating Bucket-Getter"- narra, además, una de las vivencias que más pueden retratar el carácter frío del protagonista de la historia. Williams sufrió un intento de atraco y acabó invitando a comer al atracador. Fue en 2011, en las calles de Philadelphia. El tipo le apuntó con una pistola a través de la ventanilla de su coche y el profesional de la NBA mantuvo la calma. Le ofreció invitarle a comer y problema resulto.

"No hice nada. Lo único loco que hice fue que, cuando corrió al McDonald's, no me alejé. No sé por qué. Supongo que quería cumplir mi palabra, así que fui al restaurante con él y pedí la comida. Pero no me senté y comí con él, diablos", narra. Ese incidente casi marciano aconteció en su sexta temporada en la liga, cuando competía defendiendo los colores de los 76ers. Ahora que se ha convertido en el principal reclamo del Staples Center californiano y que se sabe deseado por los grandes, se deja querer pero con la misma templanza con la que gestionó la situación límite descrita. Lou, el bígamo más famoso del baloncesto mundial, sabe que "este es un negocio basado en la reputación".

Todo ello en el día en que ha anunciado su retirada Stephon Marbury, verdugo de España en Atenas y retrato de la cara b de los jugadores de la NBA. Apodado Starbury, ha sido siempre considerado como uno de los jugadores con mayor talento y más capacidad para desperdiciarlo que hayan pisado una cancha profesional. Tras vagar por la élite ha pasado su declive amasando trofeos y millones en China, donde se ha convertido en un mito. Pero el nacido y ligado a las calles de la conflictiva Coney Island, de 40 años, es casi un elemento cultural para muchos seguidores afromericanos.

El genial e irregular base, que inspiró al protagonista de la película dirigida por Spike Lee He Got Game, ha declarado que "Estoy muy cansado. He jugado al baloncesto como profesional 22 años. Y estoy satisfecho con cómo van a quedar las cosas. Estoy en paz conmigo mismo al 100%". Aunque esas palabras no terminen de rimar con las siguientes manifestaciones: "He ganado tres campeonatos en un país en el que no entiendo el lenguaje. Alguien puede pensar que es fácil para los estadounidenses jugar allí, pero no lo es. He logrado muchísimas cosas en un país en el que el baloncesto se ha ido convertido en algo muy importante. Merezco estar en el Hall of Fame. Mis números lo merecen, lo que he hecho por la globalización del juego también. Es el Hall of Fame del baloncesto, no el de la NBA".

Número 4 en el draft de 1996, el de Kobe Bryant, Steve Nash, Allen Iverson, Ray Allen -esto es, uno de los mejores de la historia-, Marbury se fue a China en 2010, seis años después de haber roto récords en su clinic ante la España de Gasol en los JJ.OO. griegos. Nunca pescó la consistencia necesaria para triunfar en su país. Empezó en los Timberwolves del incipiente Garnett para luego caer en los Nets -antes de que jugaran dos Finales- y en los Suns -antes de que D'Antoni y Nash revolucionaran el juego. En los Knicks y en los Celtics acabaría sus días de NBA, y lo haría en ruinas. “Estaba atrapado en las decisiones que había tomado, quería morirme. Algunos días pensaba en suicidarme. Estaba deprimido, enfermo”, declaró para una serie de la HBO. Hubo un intervalo en que se alimentaba de cereales.

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