El Fútbol Club Barcelona atraviesa un viaje plácido en LaLiga. Su liderato no esta en discusión desde hace meses y a pesar de enfrentar este domingo un caliente derbi ante el Espanyol, en Cornellá, su comodidad como puntero de la tabla quedó constatada con la suplencia de Lionel Messi. Ernesto Valverde, sabedor de la dureza del partido de vuelta de las semifinales de Copa ante el Valencia, sentó al genio argentino y dibujó un tridente con Suárez, Alcácer y Coutinho. Probaría el técnico el regreso al 4-3-3, ya que en la medular yacían Iniesta y la dupla Busquets-Paulinho, peparada para la batalla física. Con Semedo y Digne en sustitución de Sergi Roberto y Jordi Alba.
A las rotaciones del coloso respondió Quique Sánchez Flores con la seriedad que reclama su situación clasificatoria. El sistema local saldría al verde con una nómina que susurraba una mayor ambición que la mostrada en el polémico cruce copero, precedente igualado y más cercano de la rivalidad catalana. Granero, Darder, Jurado, Baptistao y Gerard Moreno figuraban en una medular y ofensiva sólo sostenida por el destructor especializado Víctor Sánchez. Diego López y el sacrificado sistema de ayudas eran los únicos filtros dispuestos por el valiente preparador local. Los 'pericos' no tenían más que competir por los puntos y el orgullo. Estaban centrados, únicamente, en este duelo. "Ellos y nosotros tenemos rabia contenida por ganar hoy", declaró Quique antes del pitido inical.
Con el correr de la pelota se demostraría certera la aseveración del técnico. De desplegó, bajo la lluvia, un duelo intenso, que no tenso. Los dos conjuntos presionaron, si bien los locales seleccionaron cuándo lanzar la subida de líneas racheada y los visitantes ejecutaron esa argucia de forma perpetua. En consecuencia, el ritmo se disparó y los espacios se redujeron al mínimo. En ese reto mutuo se impondría un Barça que empezo mejor, contando con el 75% de la posesión en un primer cuarto de hora en el que Suárez y Alcácer lanzaron dos tímidos intentos por barba.
Aún así, Diego López sólo se vería comprometido realmente en el minuto 22, cuando Coutinho, ausente hasta entonces, encañonó un latigazo en la cruceta. El ex jugador blanquiazul reprodujo el lanzamiento desde el pico del área que le ha catalogado como estrella de la Premier, pero la madera salvó a un Espanyol que hasta entonces sólo quiso y pudo achicar. Lo hizo bien, ya que el coloso, con Iniesta intermitente, no alcanzaba a combinar con la celeridad necesaria para jugar entre líneas y aprovechar la soledad de Víctor Sánchez como peón recuperador de balones en el centro del campo ajeno.
El combinado 'perico' sintió que podía ganar metros y aguantar la pelota, en la guerra por la posesión, todo ello después de afianzarse en la retaguardia. La impotencia de los azulgrana para traducir en profundidad sus circulaciones controladoras dio un horizonte a Gerdad Moreno, el delantero referencial local. Y, cuando la presión local empezaba a apurar a los visitantes, Baptistao probó a Stegen con severidad en dos ocasiones. La primera, en el 26, tras robar una pelota adelantada a Iniesta y chutar centrado; y la segunda, tras centro de Navarro, al rematar fuera de tino en el minuto 32.
En la recta final hasta el descanso los espanyolistas asustaron a la trabada salida del cuero visitante. Disfrutaron de los minutos mejor interpretados tras hacerse con el dominio del tempo, las sensaciones y la ocupación de los espacios. Diego López era un espectador de lujo al tiempo que el agua comenzaba a condicionar el estado del césped y, por ende, la fluidez del pase para el estilo combinativo blaugrana. Así, con el juego cortocircuitado por mérito de la agresiva estrategia de Quique, el Barça sólo filtraría una falta lanzada por encima del larguero por Suárez y un cabezazo inocuo de Paulinho antes de conducirse al entretiempo.
La competitividad exhibida por el Espanyol hurtó el protagonismo al favorito. El devenir era más anatómico y a cara de perro de lo deseable para la delegación culé. Pero Valverde no movió nada y en la primera acción de la reanudación su equipo perdió el esférico enterritorio propio y el colegiado anuló, bien, un gol a Gerard Moreno. Además, los pases se frenaban con periodicidad recurrente debido a lo inundado del tapete, hecho que rubricaba la indigestión visitante. Sólo Iniesta parecía poseer el faro para el avance del líder. Y ante la ausencia del cambio de ritmo de los suyos, el Txingurri activaría la solución Messi -minuto 59-. Con el argentino, que suplió a un Alcácer ausente, entró Sergi Roberto -que dio descanso a Semedo-.
Quique, que percibió cómo su equipo cedió metros, retiró a Jurado -apagado- para inyectar en la dinámica a Sergio García. Y Luis Suárez inauguró la producción ofensiva de su camarín en el segundo acto con un zurdazo angulado que atajó Diego López -minuto 62-. El pase a la espalda de la zaga fue de Coutinho y el Barça empezó un intento por recobrar el carácter monopolístico de su filosofía ante el cansancio creciente de una resistencia local que no llegaba a presionar. El agua se sumó, definitivamente, como un parámetro disparador del descenso del fuelle.
Un chilena mal dirigida de Gerard Moreno casi penalizó el intento fallido de salida combinativa de Ter Stegen -minuto 64-. Pero el delantero no perdonaría otro error, esta vez de Digne. Sergio García, apostado como extremo diestro en un acierto de su entrenador, emitió un centro quirúgico que Moreno -distinguido- aprovechó para abrir el marcador con un cabezazo en plancha -minuto 66-. Un chispazo casi descontextuailizado en el segundo tiempo de los locales convulsionó la inercia.
Respondió con personalidad un Barcelona que no contemplaba volver a perder en el derbi catalán -ya lo hizo en los cuartos de Copa-. Subió sus revoluciones de forma inmediata y aceleró sus intercambios corales. El producto de ese movimiento fue el arrinconamiento de los locales. Quedaban 20 minutos para el 90 y Valverde quemó las naves en una tratativa por refrescar la amenaza lateral que no tuvo de inicio: Jordi Alba ocupó el escaño de Digne. El banquillo visitante preveía un asalto sobre la meta de Diego López, aunque los blanquiazules y el césped se aliaron para uniformar el centro del campo en un campo minado, denso. Y Quique Flores metió a Javi López por Marc Navarro, esto es, más pulmones para combatir las superioridades por banda ideadas por el contrincante.
Alba se convertiría con celeridad en el puñal primordial azulgrana. Acumularía córners y centros laterales el club en desventaja a partir del minuto 80, exigiendo a los antiaéreos locales sobremanera. Y en el 82 Piqué mandaría callar a la tribuna después de empatar el enfrentamiento con un cabezazo soberbio a centro de Messi. Ganarían calor la temperatura y la tensión en el desenlace. Gerard Moreno ejecutó una entrada fronteriza sobre Piqué, en una suerte de vendetta, y la escaramuza congeló la línea temporal. En el entretanto, la 'Roca' Sánchez debutaría en lugar de Baptistao, en un cambio defensivo de los blanquiazules. Y los puntos se repartirían ante esa anestesia sobrevenida. Con las cuentas pendientes y las espadas en alto.
- Ficha técnica:
1. RCD Espanyol: Diego López; Aarón, Naldo, David López, Marc Navarro (Javi López, min.76); Darder, Víctor Sánchez; Jurado (Sergio García, min.61), Granero, Baptistao (Carlos Sánchez, min.85) y Gerard Moreno.
1. FC Barcelona: Ter Stegen; Semedo (Sergi Roberto, min.57), Piqué, Umtiti, Digne (Jordi Alba, min.75); Coutinho, Paulinho, Busquets, Iniesta; Alcácer (Messi, min.57) y Suárez.
Goles: 1-0, min.66: Gerard Moreno. 1-1, min.82: Piqué.
Árbitro: Gil Manzano (comité extremeño). Amonestó a Busquets (min.29), Naldo (min.40), Umtiti (min.52), Sergio García (min.79), Gerard Moreno (min.82) y Jordi Alba (min.85).
Incidencias: partido correspondiente a la vigésimo segunda jornada de LaLiga Santander disputado en el RCDE Stadium ante 23.827 espectadores.