Opinión

En América Latina no todos avanzan al mismo ritmo

TRIBUNA

Alieto Guadagni | Lunes 05 de febrero de 2018

Es interesante prestar atención al crecimiento económico en América Latina y el Caribe. Entre el 2013 y el 2017 el indicador que mide el PBI registra un crecimiento del 7 por ciento en estos cuatro años. Pero no a todos los países les fue igual, ya que algunos como Panamá crecieron mucho que este promedio mientras que, por ejemplo, otros como Venezuela no solo no crecieron sino que su producción de bienes y servicios registró una caída en este periodo de nada menos que 30 por ciento. El desempeño de Brasil, la economía más grande de la región, fue inferior al promedio de toda la región, ya que el PBI estuvo estancado sin ningún crecimiento entre 2013 y 2017

Hay tres países que se destacan por un buen nivel de crecimiento bien por encima del promedio, Chile y México crecieron 14 y 16 por ciento y Colombia nada menos que un 18 por ciento. En el caso de Argentina tenemos un comportamiento del PBI inferior al del promedio con apenas un crecimiento de 6 por ciento de su PBI entre 2013 y 2017, con este escaso crecimiento quedo estancado el PBI por habitante.

Es importante prestar atención al ritmo de acumulación de capital productivo para poder interpretar estas cifras tan distintas; se crece con inversiones, pero las inversiones tienen que ser financiadas principalmente por el ahorro interno de cada país, ya que las inversiones externas son siempre complementarias pero nunca sustitutas del esfuerzo propio de cada país,

El ahorro en América Latina y el Caribe llegó al 18 por ciento del PBI en el 2017, pero mientras Argentina y Brasil tenían niveles de ahorro bien por debajo del promedio regional, los otros países que crecían mas superaban esta cifra, el ahorro en Chile era el 20 por ciento del PBI, en México 21 por ciento, y en Colombia 22.

Los países como Argentina que tienen déficits fiscales de envergadura tienen gran dificultades para crecer, porque el déficit fiscal se convierte en un ahorro negativo que achica notablemente el ahorro generado por el sector privado, y sin ahorro no hay inversión. Por esta razón los países con déficit fiscal quedan rezagados cuando se compara su comportamiento con los países con finanzas públicas equilibradas.