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La rodilla frena el renacer de Muguruza en la final de Doha y Nadal sorprende con sus palabras

TENIS

EL IMPARCIAL | Lunes 19 de febrero de 2018
La jugadora española cayó Kvitova y no pudo levantar el título anhelado tras unirse a Conchita Martínez.

Garbiñe Muguruza volvió a recuperar sensaciones en el torneo de Doha, después de haber aglutinado, por segunda vez, el talento de Conchita Martínez como ayudante destacada. La caraqueña examinaba su progreso tras dejar atrás los problemas físicos y de confianza que le llevaron del número 1 de la WTA al bloqueo en el cambio de año. En 2018 las cosas no fueron bien en el Abierto de Australia y recurrió a la ex jugadora y ex capitana de Copa Davis y Copa Federación para resurgir. Y lo había conseguido.

Este domingo competía por alzar su quinto título y el primero de 2018. Se cruzó en su camino la checa Petra Kvitova, 21 del mundo y que venía en pleno estado de forma -ganó en San Petersburgo, sus dos partidos de la Copa Federación y encadenaba un total de 11 duelos vencidos-. Y la española alcanzó a imponer su clase y derroche con claridad en el set inicial, dilyuendo la relación favorable a la centroeuropea en los duelos directos entre ambas (perdió en 3 de los 4 combates precedentes).

Garbiñe, que se vio favorecida por el infortunio de Halep para acceder a la final, comenzó lanzada para saborear, de nuevo, el placer de alzar un trofeo. Su última sensación similar fue en Wimbledon, en 2017. Forzaría con su desempeño un cúmulo de errores no forzados de la checa y arribó a un esclarecedor 5-0. Finalmente, clausuraría la manga, jugada y gobernada por la hispanovenezolana en 32 minutos, con un cómodo 3-6.

Pero Kvitova, doble campeona del Gran Slam británico y ganadora de 16 torneos en pista dura, entraría en ignición en el segundo periodo. Empataría el partido propulsada en su estilo agresivo, de golpes ambiciosos y un revés cruzado sensacional, protagonista. Tras sufrir un claro 6-3 que dejaba en el aire la dinámica y llenaba de incertidumbre la no del todo consistente mentalidad de Muguruza, Conchita bajó a la cancha y aleccionó a su pupila del siguiente modo: "Mueve tus piernas, evita su revés cruzado con el que ella está muy fina, varía tu saque y dale más aceleración, todo lo que puedas".

Lo que ocurriría fue que la jugadora de 27 años se limitó a golpear con dureza y aguantar hasta que fallara una tenista española que se resintió en la rodilla izquierda. La competitividad haría que Garbiñe sacara la cara, con un vendaje recambolesco, y no concediera el Premier 5 con sencillez, pero no evitaría perder por 6-4. Marraría la defensa de su saque en el quinto juego y no se le escaparía el triunfo a Kvitova. Aflojaría la resistencia de la perla nacional cuando se cumplían 2 horas y 15 minutos. Así, la centroeuropea sumó su trofeo 22 y volvió al top-10, mientras que la caraqueña se retiró con sabor agridulce, a pesar de haber subido a la tercera plaza de la WTA.

"Hice un movimiento extraño. Hacía mucho viento y con una pelota hice un movimiento extraño con mi rodilla y sentí un poco de dolor. Luego pensé en vendarlo para no empeorarlo. Entonces, no sé. Nunca tuve algo de rodilla, así que veremos cómo reacciona", confesó. Aún así, confirmó que "el objetivo aquí está hecho". "Era jugar, ganar y obtener buenos partidos y mucha competencia porque es lo que necesito", sentenció un icono que este lunes viaja a Dubai, donde seguirá compitiendo si el físico se lo permite.

Y diagnosticó lo ocurrido en la pista: "En el primer set ella no estaba jugando su mejor tenis. Creo que cometió muchos errores no forzados de inmediato y me dio muchas ventajas. En el segundo set fue más de lo que esperaba. Un partido difícil. Y en el tercero, era un poco más igual". "Tuve muchos puntos de break y no los convertí. Jugó puntos ganadores. Pero sí, creo que si hubiera obtenido uno de esos puntos de rotura, habría sido diferente", zanjó.

Por último, Rafael Nadal se destapó con unas declaraciones que han sorprendido al universo tenístico. Estaban relacionadas con la cesión del trono del tenis mundial a Roger Federer después de mantenerse en el número 1 durante más de 20 semanas. Preguntado por sus sensaciones y sus objetivos para lo que queda de curso, el balear, sincero, hizo hincapié en que "no lucharé para ser el número 1, no es un objetivo". "En ningún caso me planteo luchar por ello, sólo para ser feliz, estar sano y sentirme competitivo. No cambia mucho estar el 1, el 3 o el 5 del mundo a estas alturas de mi carrera", remarcó.

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