Cultura

Velázquez viaja a Japón junto a Rubens, Tiziano, Ribera o Zurbarán

(Foto: Museo del Prado).

EXPOSICIÓN

EL IMPARCIAL | Lunes 19 de febrero de 2018
El Museo del Prado muestra 61 pinturas de sus fondos en el National Museum of Western Art de Tokio.

El National Museum of Western Art de Tokio acoge a partir del 24 de febrero una exposición formada por 61 obras de los fondos del Museo del Prado con la que la pinacoteca contribuye a la celebración del 150 aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre España y Japón.

Los japonenes tendrán la oportunidad de contemplar piezas tan importantes de la colección del Prado como Marte, Felipe IV cazador, El niño de Vallecas, El príncipe Baltasar Carlos a caballo o la Adoración de los Reyes Magos de Velázquez, protagonista de una muestra que tratará de dar a conocer el Siglo de Oro de la pintura española.

Pero Velázquez no estará solo. A Japón viajan también piezas de Ribera, Tiziano, El Greco, Zurbarán o Alonso Cano. El objetivo, dice el museo, es que el visitante japonés se acerque el arte del autor de Las Meninas y que lo entienda "en relación con el de sus contemporáneos españoles y europeos, además de entrar en contacto con la sociedad y la corte españolas del Siglo de Oro a través de algunas de las obras más bellas que se hicieron en su entorno".

Aunque a Velázquez se le encuadra generalmente dentro de la historia de la pintura española, explica, "su arte pertenece a un contexto más amplio, pues la monarquía hispánica tenía un carácter global, pues además de la península ibérica dominaba en Flandes, en importantes territorios de Italia, en el centro y sur de América, y en algunas zonas de Asia, como las Filipinas". Ese "cosmopolitismo" se reflejaba en las colecciones del Rey, "muy ricas en pinturas de artistas flamencos o italianos".

Es en ese contexto internacional en el que se entiende mejor el arte de Velázquez, sobre todo a partir de 1623: "Las obras que más le influyeron fueron las de artistas muy bien representados en las colecciones reales, como Tiziano, Tintoretto o Rubens, y una de sus principales experiencias formativas fue su viaje a Roma en 1629, donde entró en contacto con el arte antiguo y renacentista y con los pintores modernos. Y es precisamente el criterio temático elegido para su exposición el que permite entender mejor la originalidad de Velázquez como narrador, y el que posibilita que en cada sección se mezclen artistas de procedencias diversas, con lo que se rompe de manera efectiva la barrera de las escuelas nacionales".

TEMAS RELACIONADOS: