El National Museum of Western Art de Tokio acoge a partir del 24 de febrero una exposición formada por 61 obras de los fondos del Museo del Prado con la que la pinacoteca contribuye a la celebración del 150 aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre España y Japón.
Los japonenes tendrán la oportunidad de contemplar piezas tan importantes de la colección del Prado como Marte, Felipe IV cazador, El niño de Vallecas, El príncipe Baltasar Carlos a caballo o la Adoración de los Reyes Magos de Velázquez, protagonista de una muestra que tratará de dar a conocer el Siglo de Oro de la pintura española.
Pero Velázquez no estará solo. A Japón viajan también piezas de Ribera, Tiziano, El Greco, Zurbarán o Alonso Cano. El objetivo, dice el museo, es que el visitante japonés se acerque el arte del autor de Las Meninas y que lo entienda "en relación con el de sus contemporáneos españoles y europeos, además de entrar en contacto con la sociedad y la corte españolas del Siglo de Oro a través de algunas de las obras más bellas que se hicieron en su entorno".
Aunque a Velázquez se le encuadra generalmente dentro de la historia de la pintura española, explica, "su arte pertenece a un contexto más amplio, pues la monarquía hispánica tenía un carácter global, pues además de la península ibérica dominaba en Flandes, en importantes territorios de Italia, en el centro y sur de América, y en algunas zonas de Asia, como las Filipinas". Ese "cosmopolitismo" se reflejaba en las colecciones del Rey, "muy ricas en pinturas de artistas flamencos o italianos".
Es en ese contexto internacional en el que se entiende mejor el arte de Velázquez, sobre todo a partir de 1623: "Las obras que más le influyeron fueron las de artistas muy bien representados en las colecciones reales, como Tiziano, Tintoretto o Rubens, y una de sus principales experiencias formativas fue su viaje a Roma en 1629, donde entró en contacto con el arte antiguo y renacentista y con los pintores modernos. Y es precisamente el criterio temático elegido para su exposición el que permite entender mejor la originalidad de Velázquez como narrador, y el que posibilita que en cada sección se mezclen artistas de procedencias diversas, con lo que se rompe de manera efectiva la barrera de las escuelas nacionales".