La segunda medalla para la delegación española en los Mundiales de atletismo en pista cubierta que se están desarrollando en la localidad británica de Biirmingham ha llegado en la prueba de los 800 metros lisos. En esa disciplina ha sido Saúl Ordoñez el encargado de sumar otro bronce al palmarés patrio. Lo hizo a pesar de haber finalizado fuera del podio. El leonés concluyó en la cuarta plaza pero la descalificación de Drew Windle, medalla de plata provisional, le apupó al podio.
El estadounidense fue sancionado por haber obstruido a un rival en una cita en la que nadie pudo parara al polaco Adam Kszczot, que firmó un crono de 1:47.47. El centroeuropeo reafirmó su condición de favorito absoluto con un ejercicio de solvencia. Tras él arribó Windle, que llegó a hacer una marca de 1:47.99. Y Ordoñez, repescado por la IAAF después de la renuncia del andaluz Kevin López, gozaría de la gloria del bronce finalmente.
Precisamente el otro español en liza, Álvaro de Arriba, estaba llamado incluso a superar al medallista, pero un resfriado le sacó de la ecuación. Trató de gestionar la carrera el salmantino imponiendo un ritmo lento, pero acabaría en la quinta posición con un registro de 1:48.51. La prueba arrancó con el mando de Mostafá Smaili. El marroquí marcaría 26.73 en el 200 y 55.77 en el 400. En ese tramo del viaje De Arriba marchaba enla cola mientras que Ordoñez se situó segundo cuando Kszczot, vigente campeón, aceleró para tomar la cabeza del grupo.
El español, que competía con la peor marca de los participantes en la final, evidenciaría su rebeldía y aguantaría el tercer escaló del podio hasta la recta final. De Arriba no llegó a poner en práctica el sprint postrero que le es característico y que le lleva a remontar con agilidad en los metros decisivos. Así lo hizo en las semis pero este sábado no gozó de las condiciones adecuadas. El charro, que era el único español en ocupar un puesto de podio en el ránking -era tercero, por detrás de Emmanuel Korir y de Donovan Brazier, no pudo aprovechar las bajas de esos dos favoritos.
De esta manera rocambolesca -ya que Windle fue recalificado-, finalizó la primera final de los 800 metros en un Mundial de pista cubierta en la que España disponía de dos representantes. Ordoñez tomó el testigo en el palmarés de la nacional histórico de la prueba tras la plata de Tomás de Teresa (Sevilla'91) y el bronce de Mayte Martínez (Birmingham 2003).