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Messi sentencia al Chelsea y manda al Barcelona a cuartos de final | 3-0

OCTAVOS DE FINAL - VUELTA: BARCELONA 3 (4) CHELSEA 0 (1)

Diego García | Miércoles 14 de marzo de 2018
Los errores defensivos y la falta de claridad ofensiva mermaron las opciones de los ingleses. Por Diego García

El Barcelona se dispuso a certificar su pase a los cuartos de final de la Liga de Campeones en la vuelta del combate ante el Chelsea. El 1-1 cosechado en Stamford Bridge obligaba a los ingleses a anotar un tanto, pero esta circunstancia no llevaría a la delegación londinense a entrar en ignición desde temprano. Ni mucho menos. De hecho, fue Ernesto Valverde el que apostó por un once más ofensivo -sentó a Paulinho y metió a Dembelè como acompañante de su medular arquetípica, conformada por Iniesta, Rakitic y Busquets- y dio orden de abrir fuego con celeridad. Y le saldría la jugada redonda al Txingurri. Por completo.

Antonio Conte no modificó su planteamiento y desplegó un 3-4-3 ofensivo y un 5-4-1 en fase defensiva. Harzard, William y Giroud eran las referencias y Marcos Alonso y Moses, los anhelados puñales exteriores, pero en los primeros minutos todos ellos se vieron forzados a atrincherarse. La pelota volaba en cancha visitante, con la circulación culé bien engrasada y la ambición posicional e intensidad de los locales tocaban techo. Así, con ese caldo de cultivo, el estratega transalpino gritó a sus pupilos que no se encerraran. No les quedó otra y lo pagarían: en el tercer minuto Lionel Messi cambió de ritmo en diagonal, conectó con Dembelè, con un zaguero y con Luis Suárez para imaginar un chut sin ángulo que se coló entre las piernas del sorprendido Courtois.

El fogonazo que supuso el 1-0 no cambiaba el primer objetivo de los 'blues', pero sí significó un adelantamiento de líneas y reclamación de mayor peso por parte británica. En consecuencia, el Barça replegó y mutó para gestionar la ventaja desde el modelo de cesión de metros y contragolpe. Y sería testada su endeble retaguardia por la vía del escurridizo Hazard -un puñal entre líneas-, la asociación hacia los carrileros reconvertidos en extremos y, sobre todo, la llegada de William. El brasileño chutaría en dos ocasiones sobre el arco de Stegen. En el quinto minuto lanzó una falta angulada que se topó con el lateral de la red y en el minuto 13 estrenó los guantes del arquero germano con un derechazo cruzado y propinado desde el pico de área.

Había neutralizado el magnetismo combinativo de los azulgrana la subida de revoluciones y metros del Chelsea. Llegaron a evocar la acumulación oponente de imprecisiones que se tranformaban en transiciones inglesas que herían, sin rematar, al equilibrio culé. Sin embargo, cuando el mandato del tempo y el cuero fue objeto de un traspaso de propiedad, un error de Cesc Fábregas en el trato del cuero postuló la jugada que constituyó el punto de inflexión. Messi volvió a aparecer, eléctrico, para resolver la eliminatoria. Robó el balón, sentó a Christensen y a Azplicueta -dos de los tres centrales contrincantes- con un autopase y un amague, y atisbó la llegada, en soledad, de Dembelè. El extremo francés no perdonaría y puso en la escuadra del segundo poste su remate -minuto 20-. No cupo una noche mejor para anotar su primera diana como azulgrana y reivindicarse.

Las sensaciones susurraron un vaivén, pero el 2-0 constató la jerarquía de un Barcelona capacitado para dañar portando la iniciativa o regalándola, de forma astuta. Los vigentes campeones de la Premier cayeron en la trampa y no pudieron más que ejercer como presa. Batallarían, aún así, por filtrar alguna contra, pues el segundo tanto local sí golpearía la convicción de los visitantes y no repetiría el efecto energizante del gol inicial. No obstante, en la media hora amanecería el mejor tramo, en cuanto a control, de los catalanes. La asociación ganó tino e Iniesta emergió para dar fluidez.

El manchego produjo un slalom sedoso que confluyó en un taconazo que deshizo la emboscada rival en el área. El sutil toque dejó en mano a mano a Suárez con Courtois -el belga acertaría- en el minuto 27. Además, Piqué rozaría el tercero al quedarse a centímetros de digirir su remate en un saque de falta lateral -minuto 33- e Iniesta lo probaría, culminando la combinación más lúcida del envite con un zurdazo demasiado cruzado -minuto 37-. Pero el orgullo británico saltaría a escena para negar el monopolio barcelonés -nunca llegó a ser prolongado- y propulsar un respingo que desperezó a Stegen. En el 38 William, el más desequilibrante de los visitantes, sentó a Roberto en velo y asistió para el remate de Marcos Alonso que repelió el guardameta local. La acción finalizaría con autopase y chut desatinado de Kanté. Y en el 44 el carioca forzaría una falta en la frontal que Alonso fijó en el poste con un golpeo exquisito. Era el tercer lanzamiento a la madera de los londinenses en el cruce. Y el Barça, no tan consistente, ganó el camino a vestuarios.

El tramo postrero de primer acto redescubrió para los blues su aptitud para conducir el enfrentamiento al escenario que más les favorece: el ida y vuelta. Y a pesar del susto que sufriría en el 47 (Courtois falló un pase hacia Azpilicueta pero tapó el cara a cara a Luis Suárez), mantuvo el plan dominador. Dembelè, laborioso, salvaría a los suyos al arrebatarle el remate a un Marcos Alonso omnipresente -minuto 49- y el lateral español pediría penalti por agarrón de Piqué -tras pase de William- de inmediato. Los de Conte no salieron de la dinámica y se granjearon el gobierno del devenir. Valverde leyó la circunstancia y sentó a Iniesta -que había forzado- para incluir a Paulinho -minuto 56-. El motor brasileño debía ayudar a mitigar la fuga por el perfil de Sergi Roberto.

No se despegaría la versión industrial y a la expectativa del Barça de la exigencia del esfuerzo de área a área. Estaba imposibilitado para domar el ritmo. Y en el entretanto sobrevendría un imprevisto capital para el preparador vasco: Busquets se lesionó y Andre Gomes ocupó su lugar -minuto 61-. Tampoco alcanzaba a achicar las subidas de Alonso y Moses, por lo que el entrenador azulgrana pensó en quemar los cambios y meter en el verde a Aleix Vidal -sacaría Dembelè-. Pero cuando las dudas empapaban a la resistencia blaugrana, la zaga visitante volvería a fallar y a abrasar el ejercicio autoritario de su centro del campo. Las riendas fueron inglesas hasta que Christensen pasó la pelota a Jordi Alba, dejando mal parado a su colectivo. El lateral conectó con Suárez, que puso en despegue a un Messi que amortizó el regalo y batió a Courtois, otra vez entre sus piernas -minuto 63-.

Giroud y Moses, muy desacertados, desaparecieron para dar la alternativa a Morata y Zappacosta, con 3-0 en el electrónico. Quedaban 20 minutos, mas el soberbio trabajo efectuado por los británicos en la reanudación no fructificaría en un desenlace tenso. La calidad de Messi sonrojó la distancia del talento entre ambas líneas ofensivas, parámetro determinante en un cuerpeo sin amarres. Desaparecería la influencia de Hazard -sustituido por Pedro- en la impotencia global y no cabría más que la rubrica de la dificultad isleña para traducir la posesión en remates entre palos -aunque el cierre catalán no fuera el más eficaz-. Lionel rozaría el hat-trick, Paulinho hizo volar a Courtois y la tarjeta de lanzamientos retrataría lo visto (8 a 13 en intentos pero 7 a 3 en chuts bien dirigidos), como la plica definitiva del acceso del tercer equipo español a la siguiente fase de la elitista competición continental. El cabezazo al larguero de Rudiger, en el 90, clausuró el encuadre general.

- Ficha técnica:

3 - FC Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto, Piqué, Umtiti, Jordi Alba; Busquets (André Gomes, min.60), Rakitic, Iniesta (Paulinho, min.56); Dembélé (Aleix Vidal, min.66), Suárez y Messi.

0 - Chelsea: Courtois; Moses (Zappacosta, min.66), Azpilicueta, Christensen, Rüdiger, Alonso; Fàbregas, Kanté; Wilian, Giroud (Morata, min.66) y Hazard (Pedro, min.82).

Goles: 1-0, min.2: Messi. 2-0, min.20: Dembélé. 3-0, min.64: Messi.

Árbitro: Damir Skomina (SVN). Mostro cartulina amarilla a Sergi Roberto (min.22), Willian (min.45), Giroud (min.50) y a Marcos Alonso (min.75).

Incidencias: 97.183 espectadores se dieron cita en la vuelta de los octavos de final de la Champions disputada en el Camp Nou. En el palco se encontraban entre otros el presidente del Parlament, Roger Torrent; el expresidente de la Generalitat, Artur Mas; y los seleccionadores nacionales de España, Julen Lopetegui; de Argentina, Jorge Sampaoli; y de Bélgica, Roberto Martínez.

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