Situación inédita en el seno de la Iglesia Católica es la existencia de dos Papas vivos en un mismo tiempo. La convivencia de los dos Pontífices prometía paz y serenidad, pero desde hace poco han surgido conflictos que la ponen en peligro. Para celebrar el primer quinquenio del pontificado de Francisco I, el Vaticano recopiló varios volúmenes titulados La teología del papa Francisco. Dicho compendio sobre el historial teológico-filosófico del Papa necesitaba un prólogo y quién mejor para ello que el pensador Ratzinger o Benedicto XVI. No obstante, el Papa benemérito rehusó comentar sobre el compendio alegando dos razones significantes: su salud que no le permite leer los volúmenes y los textos que los componen.
Ratzinger mencionó sin ambages: “Sólo al margen quisiera anotar mi sorpresa por el hecho de que entre los autores figure también el profesor [Peter] Hünermann, que durante mi pontificado se ha destacado por haber liderado iniciativas antipapales. Participó de modo relevante en el lanzamiento de la “Kölner Erklarung”, que sobre Veritatis Splendor atacó de modo virulento la autoridad magisterial del Papa, especialmente sobre cuestiones de teología moral. También la “Europaische Theologengesellschaft”, que fundó, inicialmente planteada como una organización en oposición al magisterio papal. A continuación, el sentir eclesial de muchos teólogos impidió esta orientación, convirtiendo esa organización en un instrumento normal de encuentro entre teólogos”.
La "conversión" del teólogo antipapista en su fiel seguidor y adulador ya per se levanta ciertas sospechas ora sobre su pensamiento ora sobre la actuación del pontífice. Aparte del mencionado Hünermann, los volúmenes conmemorativos contienen escritos de otros "teólogos" cuestionados también por Juan Pablo II. Para no hacer más profundo el abismo que separa a los dos Papas, especialmente en el ámbito de sus respectivos pensamientos teológicos, las autoridades del Vaticano decidió eliminar el párrafo o anotación de Benedicto XVI. En efecto, no sólo no leyeron la advertencia del Papa emérito durante la presentación del libro de Francisco, sino que lo enmascararon en una foto de la carta de Benedicto XVI. Manipulación burda y poco digna de la institución de tal empaque. Pero, como dice el propio Francisco "antes pillan al mentiroso que al cojo" y así sucedió. El autor crítico con el papado de Benedicto forma parte del volumen XI y Vaticano por “discreción”, que no por censura, quitó el párrafo revelador. El chivo expiatorio del escándalo es el prefecto de la Secretaría para la Comunicación, monseñor Darío Viganò, que sigue gozando de buena salud y de buena sinecura proporcionada por la generosidad de Francisco I.
La historia parece un asunto apacible, un agradable pasatiempo o la asignatura que estudian los niños. Los héroes y los villanos, las rebeliones y las sumisiones, las grandes obras y las grandes traiciones llenan páginas y páginas de libros. La historia de la Iglesis se puede leer, conocer y contemplar en los retratos de los Papas, pero lo que no se nos había ocurrido es que pudiera reaparecer, rebrotar y afectar a los dos Papas vivos de la Iglesia de nuestra época. En fin, la "discreción" del actual Vaticano recuerda lejanamente la "discreción" intransigente y severa de ciertas corrientes políticas del pasado. ¿No será que la Inquisición del pasado está tomando nuevas formas en todos los aspectos de la vida de nuestra sociedad?