Opinión

¿Es todavía Puigdemont una opción?

Y DIGO YO

Javier Cámara | Martes 27 de marzo de 2018

Es muy difícil ya que el presidente de Tabarnia pueda cumplir su objetivo de reunirse al “más bajo nivel” con el expresidente catalán Carles Puigdemont. El bueno de Albert Boadella estaría obligado a rebajarse aún más y provocar su ingreso en prisión para poder reunirse con su homólogo fake y hablar allí de “paranoias regionales”.

Bromas aparte -uno ya no sabe si reír o llorar con todo esto-, los que no parecen enterarse del disparate continuo en el que se ha instalado el independentismo siguen buscando la forma de estirar el chicle del culebrón y vivir del cuento un tiempo más.

Aunque las prórrogas se van acabando, la última idea de celebrar un pleno urgente y extraordinario para reivindicar el derecho de Puigdemont y demás candidatos fracasados a ser presidente de la república catalana no parece sino un alargamiento de la agonía de lo que fue un sueño. Resulta chocante, en cualquier caso, comprobar que con la cúpula de la organización del referéndum ilegal del 1 de octubre procesada y en prisión todavía queden ganas de seguir alimentando un sueño frustrante e inútil.

La CUP, en su línea de alimentar las ansias de los que no quieren un sistema porque su forma de entender la vida y, por su puesto, la política es esa, echan más leña al fuego de los sacrificios. Ellos provocan a los chivos expiatorios con la amenaza de unas urnas contrarias si no mantienen la expectativa de una Cataluña independiente, pero al final, los que van a la cárcel son los que dan la cara.

Quizá por eso insistan en la idea de promover a los que ya están bajo la lupa de la justicia y bajo llave. Pero, ¿son todavía Puigdemont o Sànchez o Turull una opción real de Gobierno o simplemente están mareando la perdiz una vez más?

Torrent, desde su incómodo lugar y al margen de lo sectario del comportamiento, bordea la legalidad a sabiendas de que puede llegar el momento de tener que firmar algún documento que le comprometa y le busque compañeros de celda. Debe andarse con mucho ojo, midiendo la palabras y calibrando el alcance de cada uno de sus actos.

De momento, inventarse plenos para reivindicar lo imposible no parece que le vaya a servir de mucho, excepto para alargar un procés prácticamente finiquitado y seguir dando mítines anti Rajoy y anti España. Eso sí lo hace muy bien.

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