Aunque la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha revisado al alza sus previsiones de crecimiento para la economía española para 2018 -en torno al 2,7%-, el desafío catalán ha provocado estragos económicos en esta autonomía.
AIReF publicó este miércoles un análisis de monitorización de la economía catalana, realizado desde octubre pasado, y constata que aunque a nivel nacional el procés no ha frenado la economía sí ha causado efectos negativos.
Mientras el conjunto de la economía española se ha comportado en el inicio del año mejor de lo esperado, el desempeño económico de Cataluña ha sido menos dinámico, pasando de preverse para 2018 un diferencial de crecimiento positivo respecto al resto de la economía española a crecer a una tasa inferior. Así, se puede concluir que la economía catalana ha perdido el liderazgo del crecimiento en el conjunto de España.
El organismo presido por José Luís Escrivá que “los peores escenarios que podían vislumbrarse en el mes de octubre a raíz de la crisis institucional en Cataluña parecen haberse desvanecido”. No obstante, AIReF apela a la precaución y advierte de que a pesar de la rápida normalización observada en Cataluña, no puede descartarse la reproducción de nuevos episodios de fricción que tengan un impacto significativo sobre su actividad económica.
De hecho, Cataluña ha registrado la mayor caída de las ventas del comercio minorista en febrero respecto al mismo mes del año anterior, con una reducción de un 0,8 por ciento, seguida de Castilla y León, con un 0,1 por ciento menos.
Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), las ventas al por menor aumentaron de media en España un 2,2 por ciento en febrero respecto al mismo mes del año pasado siendo Cataluña y Castilla y León las dos únicas comunidades que tienen tasas negativas.
Son muchos los pequeños comerciantes que han protestado en toda Cataluña por el impacto económico que están sufriendo a raíz del procés. Además, las algaradas de los últimos días no favorecen en nada su recuperación.
Por su parte, los comerciantes del centro de Barcelona ya reclaman un uso "racional y normalizado" del entorno, cansados de compartir espacio con las manifestaciones a favor de la liberación de los “presos políticos” y la república que se convocan en la ciudad. Los concentrados disuaden a los potenciales clientes de efectuar sus compras que se traducen en pérdidas.