La Semana Santa se está atragantando para el chavismo en Venezuela. No obstante, en estos días se han acumulado dos casos que han disparado la preocupación de la población de dicha nación caribeña. El fallecimiento de 68 personas en el motín desaerrollado en una cárcel y la fuga, al día siguiente, de 21 detenidos que se escaparon de un calabozo son dos síntomas encadenados de la creciente inseguridad ante la que el régimen no se pronuncia.
Así, el paisaje se completa con el informe del Observatorio Venezolano de Prisiones, que estima que en los calabozos policiales venezolanos hay 32.600 detenidos, cuando el espacio es para unos 8.500. Y la tragedia acontecida en las instalaciones carcelarias de Valencia -en la que murieron 68 personas- arribó hasta la ONU, organismo que se declaró "horrorizado" por ese hecho a través de un comunicado emitido por su oficina de Derechos Humanos.
El incendio desarrollado en dicha comisaria, sita en Carabobo (centro del país), y el cúmulo de muertes consiguiente han llevado a Ángel Álvarez, diputado opositor del partido Voluntad Popular, a declarar que en ese "lamentable hecho es la evidencia que en Venezuela no hay respeto a los Derechos Humanos y que el derecho a la vida está siendo cercenado". "Cada hora que pasa oscurece más esta masacre", proclamó el político opositor.
Y criticó Álvarez, a su vez, que no se conozcan "las cifras exactas ni los nombres de las víctimas" que fallecieron el pasado miércoles en los calabozos de este edificio policial de la ciudad de Valencia. Asimismo, ha afeado que todavía falten identificaciones y que muchos de los cuerpos no han sido entregados a sus familiares. Diversas ONG han calificado ese tenebroso incidente como un motín y las familias de las víctimas llevan tres días concentrados en los alrededores de ese centro carcelario.
Esos allegados de los perecidos acuden a la comisaría intentando recopilar información sobre sus seres queridos y, de paso, llevan alimentos y otros productos a los reclusos que siguen en ese penal. Todo ello mientras que Nicolás Maduro, Néstor Reverol -ministro de Interior-, Iris Varela -ministra de Asuntos Penitenciarios- y Tarek Saab -fiscal general- guardan silencio sobre estos acontecimientos.
El mencionado fiscal sólo abrió la boca cuando comunicó al país la muerte de 66 hombres y dos mujeres en un "presunto incendio". Ese fue el discurso oficialista en la noche del pasado miércoles. Nada más. No dieron más detalles de esa tragedia unas autoridades que siguen usando esa táctica que niega a la población la versión oficial de lo ocurrido. El mutismo de Maduro y Reverol, dos personas realmente activas en las redes sociales, resulta contradictoria con sus costumbres.
Álvarez volvió al ataque resaltando que "mientras en Venezuela se cometen violaciones a los derechos humanos de todo tipo, Maduro está más ocupado en la creación de mecanismos paralelos y seguir elevando sus niveles de corrupción". "Hechos como este y la fuga masiva que hubo en el estado Aragua evidencian la irresponsabilidad de la ministra (Varela)", manifestó en torno a la fuga de 21 detenidos el pasado jueves y en los calabozos de la Policía del municipio Girardot (PoliGirardot) en Maracay, cerca de Caracas.
En esa escapada, los fugados se llevaron tres armas de fuego y una moto, autografiando los fallos en el sistema penitenciario venezolano. El director de PoliGirardot, Donan Conde, declaró a Unión Radio lo siguiente: "Notificar que 21 privados de libertad lograron evadir la estación policial de la zona centro y estamos en el proceso de las pesquisas en colaboración con el resto de los demás organismos de seguridad ciudadana del municipio y del Estado".
Este mandatario especificó que uno de los prófugos no tardó en entregarse a los grupos policiales de búsqueda, pero no ofreció ningún otro dato del resto de los fugados. En lo que sí quiso profundizar es en la teoría oficialista que niega hacinamiento en sus instalaciones. "Hay cuatro calabozos" y los reclusos "lógicamente tenían cierta movilidad dentro de los mismos calabozos, no estaban hacinados como tal", concluyó poninendo un punto y aparte que no sacia la falta de información ofrecida por el Ejecutivo chavista.