La NBA va a homenajear a cuatro de los jugadores que más lustro han sacado a su liga en las últimas décadas. Se trata de los exjugadores Steve Nash, Jason Kidd, Grant Hill y Ray Allen, un puñado de los mejores anotadores,pasadora y triplistas de la historia del baloncesto estadounidense. Además, también ha sido elegidos para formar parte de la Clase del 2018 del Hall of fame el icónico Maurice Cheeks, el entrenador universitario Lefty Driesell y las exjugadoras Katie Smith y Tina Thompson.
En esa amalgama de nombres destacan Kidd y Nash, segundo y tercero en el ránking histórico de asistencias, respectivamente. Esto es, son dos de los tres mejores pasadores que ha conocido este deporte a nivel profesional. Asimismo, el primero acumula 107 triples-dobles, fue elegido 10 veces al Partido de las Estrellas y se proclamó campeón de la NBA con los Mavericks. El canadiense, por su parte, acabó su trayectoria siendo uno de los 12 jugadores que han conseguido ganar dos MVP, amén de haber accedido ocho veces al All Star Game.
Nash, que finalizó sus días en las canchas defendiendo a los Lakers, compitó durante 18 temporadas en la NBA, luciendo sobremanera en los Suns. Un infortunio en la espalda le obligó a retirarse contra suvoluntad. Kidd, por su parte, explotó temprano, en 1994. Ese curso fue nominado como Novato del Año y desde ese éxito inicial sumaría otros 19 cursos en la liga. Su capacidad para leer el juego le propició granjearse cinco inclusiones en el Primer Equipo del torneo y cuatro veces lideró al Mejor Quinteto Defensivo. Antes de alcanzar su anillo con la franquicia de Dallas fue el referente de la última época dorada de los Nets, equipo al guió dos Finales.
El caso es que la lista de méritos de esos dos excelsos bases es amplia. Kidd, toda vez que tumbó a los Heat de LeBron James en las Finales de 2011 -remontada histórica mediante-, atesoró la segunda mejor marca de todos los tiempos en la categoría de robos (llegó a los 2.684) y dos medallas de oro, en el Team USA, en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 y Pekín 2008. Asimismo, alcanzó el galarón de Jugador del Año Pac-10 en su último año como universitario.
Nash también logró ese mérito y dentro de sus espectaculares números figura el de la longevidad. En ese parámetro destaca, a pesar del rosario de lesiones, Gran Hill. El jugador de los Blue Devils de Duke, con los que fue dos veces campeón nacional, salió de la universidad como una de las leyendas en potencia. Sumó dos All-American antes de aterrizar en la NBA, donde permanecería durantde 19 temporadas. Jugaría para los Pistons, Magic, Suns y, finalmente, Clippers. Además, fue convocado siete veces para el All Star Game.
Ray Allen, directamente, es uno de los mejores tiradores de tres jamás visto. Sólo la irrupción de Steph Curry ha puesto en cuestión la cima estadística del jugador que ganaría dos anillos con los últimos Celtics respetables y los Heat de Lebron. De momento, es el líder de todos los tiempos en triples, tanto en la competición de la temporada regular como en los play-offs. El jugador de complicada biografía, que dio lugar a una película, ganó el oro olímpico de 2000, jugó diez Partidos de las Estrellas, fue nombrado dos veces en el Primer Equipo y arrancó con el trofeo de Jugador Nacional del Año en 1996, en la universidad y defendiendo la elástica de Connecticut.
Por último, el Salón de la Famatambiémn tiene hueco para Maurice Cheeks. Fue el base titular del anillo que los Philadelphia 76ers consiguieron en el 83, cuando contaban con Moses Malone y Julius Erving como estrellas. Con ellos competirían en otras dos Finales. Ese creador de juego y devenido en mentor y entrenador tras retirarse, posee cuarto elecciones para el All Star Game y el Equipo Defensivo. Y en su currículo resplandece el hito de ser el mejor ladrón de la historia (más de dos robos por partido de promedio).
También será condecorado Driesell, de 86 años. Este entrenador universitario es el undécimo en la lista de técnicos de la NCAA, con una marca de 13 clasificaciones para el torneo nacional. Bajo su tutela estuvieron los Terrapins, con los que ganaría el trofeo de la NIT en el 72. Davidson, James Madison y Georgia State también pasaron por sus sabias manos antes de que decidier adescansar de forma definitiva del deporte al que tantos años dedicó.
Katie Smith y Tina Thompson son dos de las mejores jugadores de baloncesto femenino de Estados Unidos. La primera se colgó el oro en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, Atenas 2004 y Pekín 2008 y la segunda formó parte de los equipos que ganaron dos oros olímpicos y cuatro títulos de la WNBA (Cometas). Thompson atesora la marca de haber jugado nueve All Star Games.