El Corral de la Morería es el gran escenario flamenco de la capital de España. Con 62 años de historia, resulta sorprendente que este activo tablao, repleto todas las tardes-noches de un público tanto nacional como internacional, se haya convertido en los últimos meses en un destino gastronómico de alto nivel.
Desde el pasado mes de octubre, El Corral de la Morería ofrece, de la mano del chef bilbaíno David García, y en el espacio limitado de su restaurante gastronómico, con apenas cuatro mesas, el menú Temporada y Evolución.
David es un cocinero de sólida trayectoria, que se inició en el restaurante familiar, el Támesis de Bilbao y, tras pasar, entre otros, por varios restaurantes del Grupo Berasategui y también por el Nerua, del Guggenheim de Bilbao, se trasladó a Madrid para sorprender al frente del restaurante Álbora, del Grupo Joselito.
Siempre ha sobresalido como un gran orfebre del producto, capaz de realizar salsas, jugos y fondos de ensueño, como corresponde a los grandes cocineros, pero, hace año y medio, atendió los requerimientos de los hermanos Juan Manuel y Armando del Rey (hijos de Blanca del Rey, excelsa bailaora, propietaria del local y creadora de su impresionante propuesta artística) que siempre buscaron convertir al Corral de la Morería en un referente gastronómico de primer nivel.
En el menú (que se puede armonizar con maravillosos vinos de Jerez que conformar una bodega única con más de 600 referencias entre generosos y dulces) sobresalen platos como la sopa fermentada de algas con erizos y encurtidos, los tallarines de calamar con un toque picante y un espectacular caldo de chipirón, panes crujientes de morcilla con caldo de alubia de Gernika y “Alma de Jerez”, pichón asado y reposado con tomate anisado y hojas de espinaca; y ruibarbo con regaliz, champagne y crema helada de pieles de limón.
Es perfectamente compatible degustar ese menú (que se ofrece al público con una más que interesante relación calidad-precio) con ver el espectáculo flamenco, que se presenta en dos pases a partir de las ocho de la tarde, un horario que se ajusta perfectamente al disfrute gastronómico en el restaurante. El mejor flamenco y la mejor cocina logran una buena pareja de baile.
En todo caso, en la sala al pie del escenario, con capacidad para un centenar de personas, mientras se desarrolla el espectáculo, se pueden tomar también algunas excelentes recetas de David García, platos que también enriquecen gastronómicamente al comensal.
Enhorabuena a toda la familia Del Rey, puesto que Blanca sigue ocupándose de la direcciónartística y ayuda a sus hijos Juan Manuel y Armando en la dirección del restaurante que, estoy seguro, va a dar mucho que hablar en el futuro. Por el momento, es un auténtico espectáculo para Madrid, un escenario lleno de embrujo (artístico, enológico y gastronómico) y un lugar valoradísimo tanto por los turistas como por el público local aficionado al flamenco.