Opinión

Volver a crecer es un desafío político en Argentina

OPINIÓN

Alieto Guadagni | Viernes 06 de abril de 2018

En las últimas décadas hemos sido testigos de grandes cambios en el mapa económico de América Latina. Comencemos por señalar que un escaso crecimiento productivo ha impulsado el crecimiento de la pobreza en Argentina, este hecho se ha convertido en una cuestión crítica ya que la mayoría de la gente pobre en Argentina hoy son excluidos sociales. La desnutrición infantil más el bajo nivel educativo de más de la mitad de los niños y adolescentes son graves problemas, cuya superación exige un amplio acuerdo político que deje atrás las apetencias propias de la lucha por el poder. La buena noticia es que en el 2017 se registró una moderada disminución en esta pobreza.

Paul Samuelson sostenía hacia 1980 que había cuatro clases de países: los desarrollados, los subdesarrollados, Japón que no tenía recursos naturales y era difícil explicar cómo pudo crecer tanto en tan poco tiempo, y finalmente la Argentina, que tenía todos los recursos naturales y ya se perfilaba hacia 1910 como una gran potencia y sin embargo no pudo nunca sostener su expansión económica. Es así como desde hace varias décadas que la economía argentina viene retrocediendo en América Latina; hasta mediados del siglo pasado esta economía era la más grande de la región cuando Brasil la desplazo al segundo lugar, por su parte México desplazo a Argentina al tercer lugar en los setenta. En un futuro no tan lejano sería posible que el PBI de Colombia pudiera desplazar al argentino al cuarto lugar.

El mundo en desarrollo está teniendo grandes cambios, ya que hacia 1980 las naciones asiáticas en desarrollo representaban apenas el 9 por ciento del PBI mundial, pero ahora con una participación del 32 por ciento superan incluso al histórico G-7. El caso de América Latina es distinto ya que la región retrocedió en el escenario mundial, destacándose en este retroceso la declinación argentina que, en 1980 representaba el 1,35 por ciento del PBI mundial mientras que ahora participa con apenas el 0,7 por ciento.

Hace ya años que Argentina dejo de avanzar por el sendero del crecimiento económico. Los periodos de crecimiento han sido cortos, como el registrado entre el 2003 y el 2008; hoy abruman a Argentina hechos negativos, entre los cuales destacamos un gran déficit fiscal, el estancamiento de las exportaciones, la ausencia de nuevas inversiones productivas, la prevalencia de empleos de baja calidad, el retroceso educativo, el aumento de la exclusión social y una de las mayores inflaciones del mundo moderno.

El débil crecimiento del PBI argentino es la consecuencia de la escasa acumulación de capital productivo con pocas inversiones, así se debilito la creación de nuevos empleos. Incidió en este proceso la magnitud del déficit fiscal que pulverizo el ahorro nacional. Todos los países latinoamericanos, con la excepción de Venezuela, hoy registran niveles de ahorro muy superiores al argentino. Abatir la pobreza exige expandir aceleradamente el PBI, para ello se necesitan más inversiones realmente productivas, no aquellas propias de los posicionamientos financieros, mejor educación con igualdad de oportunidades para todos y expansión de las exportaciones. Pero si no se reduce en Argentina el enorme déficit fiscal y así se fortalece el ahorro nacional, nada de esto podrá ocurrir, ya que no se podrán abatir de manera permanente los actuales niveles de inflación. Este año volvió a crecer la economía y disminuir la pobreza, ahora hay que consolidar esta incipiente recuperación. Volver a crecer exigirá amplios acuerdos políticos que apunten a eliminar el enorme déficit fiscal.