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Bundesliga. El Bayern de Heynckes, James y Thiago ya es campeón de Alemania

FÚTBOL

M. Jones | Sábado 07 de abril de 2018
Los bávaros han cosechado un nuevo campeonato liguero con cinco jornadas por jugarse.

Jupp Heynckes se ha vuelto a consagrar como un icono dentro del fútbol alemán. El técnico al que recurrió la institución teutona tras el desgarro entre Carlo Ancelotti y buena parte de las vacas sagradas del defensor del título iguero ha dado sus frutos y el Bayern es campeón de la Bundesliga después de haber protagonizado una remontada que ha borrado la irregularidad de su devenir. El acelerón que emprendieron en invierno ha desembocado en el entorchado, con cinco jornadas por disputarse.

El coloso debía ganar para azar el trofeo al Augsburgo. Y lo hizo por 1-4, con tantos de Corentin Tolisso, James Rodríguez, Arjen Robben y Sandro Wagner. Ese póquer de dianas, del fichaje estrella proveniente del Real Madrid y de dos de los tapados a los que ha dado paso el veterano estratega, ha convertido su distancia con respecto al Schalke, segundo clasificado, en un monto de puntos inalcanzable a estas alturas del calendario.

Si la pasada semana acumularon un 6-0 (con hat-trick de Robert Leandowski) ante el denostado Borussia Dortmund y arrancaron un 1-2 del Pizjuán en la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones, este fin de semana recogen el fruto de un esfuerzo que constituye su sexta Bundesliga consecutiva, un récord en la historia del fútbol alemán. La emoción sobrepasó a Heynckes, quien aseguró, entre lágrimas, que todavía quedan tareas que acometer.

El técnico, que ha sido capaz de convencer a un vestuario complicado de ir todos a una después de la fractura y fuga vivida en el mandato de Ancelotti, tuvo un gesto con Thomas Müller, al que sacó al verde en los minutos finales para que ejerciera como capitán ante la ausencia del lesionado Manuel Neuer, y con Franck Ribery, veterano con galones que igualó la marca de Oliver Kahn, Mehmet Scholl, Philipp Lahm y Bastian Schweinsteiger con cinco ligas. Robben, todavía vigente desde el prisma físico, ascendió su cosecha a siete, empatando con el propio Müller.

El duelo que definió la algarabía de los bávaros supuso una síntesis de la dinámicaque ha seguido el Bayern a lo largo de su bipolar curso. Comenzó flojo, falto de concentración y compromiso, pero fue tomando calor para acabar arrollando. Así, tuvo que remontar el tanto en propia puerta que Niklas Süle anotó en el minuto 18. Los locales pretendían apagar los ánimos de festejo del aristócrata y salieron al verde plenos de intensidad, con presiones ardorosas y agresivas.

Pero la nómina de titulares, que reflejó la amplia alternativa que da el entrenador a los componentes de su camarín -rotó, pensando en el duelo del miércoles ante el Sevilla-, reaccionó y empató el envite 15 minutos después del contratiempo. Nada queda de la desconfianza y baja autoestima y atención a la técnica con la que Heynckes tomó el control del banquillo. Llegó al cargo con el equipo a cinco puntos del líder, después de ser goleado por el PSG (3-0) y en plena mala racha -tres duelos sin sumar de tres en tres-, pero la metamorfosis ha sido total.

De camino a las semis de Champions, Jupp desplegó siete variantes en su alineación y los jugadores le devolverían la confianza con un fogonazo de jerarquía y química que abrió fuego con el primer acercamiento elaborado. Kimmich centró para que Tolisso conectara su testarazo con la red. Sin presión, pues la próxima jornada podrían ser campeones sin necesidad de jugar, Kimmich volvió a centras, esta vez para que Bernat pusiera una asistencia de tacón que James redujo en el 1-2.

Tras el paso por vestuarios, Robben, uno de los elementos que han florecido con Heynckes tras su desencuentro explícito con Carletto, puso el 1-3 con un zurdazo certero que rendondeó Wagner, con otro cabezazo. De este modo ha recuperado el sabor de la excelencia un club urgido por saborearla después del desasosiego que hizo cima con la declabe vivida en París. Hace meses. Ahora, el Bayern ha refrescado su esencia temible, física, orgullosa y competitiva, con Thiago y James como maestros de ceremonias de una pléyade de hambrientos llegadores. La retirada de Xabi Alonso o Lahm, gracias a la mando de Jupp, está en el carril de derivar en un triplete. No hay argumentos para considerar a los teutones como candidatos firmes a añair otra Copa de Europa a su pomposo palmarés.

El entrenador no ha podido evitar emocionarse a pesar de haber prohibido las celebraciones. No en vano, estaba retirado cuando le llamó el club de sus amores. "Viajamos a Augsburgo a ganar y si ganamos seremos campeones. Pero ya podremos celebrar cuando termine la temporada, tal vez tengamos todavía tareas en la Liga de Campeones y en la Copa de Alemania", había declarado en la previa. Y remarcó que "en 2013 ganamos la Liga de Campeones y había quien quería hacer una gran fiesta con aparición en la Marienplatz y todo lo demás. Yo lo cancelé todo". Pues bien, al menos una cerveza se tomarán el viejo zorro que en Madrid ganó la Séptima.

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