"Estoy intentando seguir al líder y montarme al tren, pero todavía queda mucho por jugar", ha manifestado este sábado Jon Rahm, el mejor tenista español de los que sobreviven en la tercera jornada del Masters de Augusta. El golfista vasco expuso su catárcter precabido después de haber pasado de la decimoquinta plaza la cuarta en este día. El número tres del mundo del golf en 2018, que suma dos triunfos en el circuito estadounidense y otros dos en el circuito europeo -en sólo un par de temporadas como profesional- sigue aspirando a la gloria.
A pesar de haber arrancado con problemas en la jornada inicial, la de aclimatación al posicionamiento de las banderas y a las consecuencias del viento, el jugador de Barrika no ha pasado de mejorar su tino y llega al último día afinado. No obstante, gracias a haber firmado la mejor tarjeta (-4) de la segunda jornada del Masters obtuvo el pasaporte para competir durante el fin de semana en el Augusta National. En pos de acaparar todos los focos en su precoz estrellato.
En su segunda comparecencia en el pomposo torneo se ha puesto cuarto en la clasificación. Con -8 en el zurrón, Rahm, de 23 años, consiguió emparejar su ejecución a la de otros gallos como McIlroy y Fowler, con siete golpes bajo par. Así, al galope de las rondas más pulidas de esta fecha, el vasco cosechó un eagle y cinco birdies. Además, tuvo que mostrar su mejor nivel para maquillar la caída al agua en el hoyo 13. Y evitó los bogeys.
"Tengo que recuperar mucho terreno, pero si puedo destacarme en los primeros hoyos tendré posibilidades", analizó el vasco. Su reacción está acaparando los focos del torneo, pero es cierto que la cima de la tabla está acaparada por el estadounidense Patrick Reed. Al final de la segunda jornada, y tras la exhibición de Ram, a ambos les separan cinco golpes y a falta de un día para la finalización de la pugna por la chaqueta verde son seis.
Jon aguanta el ritmo de los mejores y aguarda su oportunidad para asaltar el cielo. La dimensión de su rendimiento sólo queda refutada si se atiende que Reed tiene en su juego la posibilidad de ser el primer golfista de la historia del torneo de Augusta en acabar todas las jornadas por debajo de los 70 golpes. La lluvia propició que se reblandeciera el verde y el viento se convirtió en un aliado para este jugador que aspira a conquistar el primer grande de su currículo.
Este sábado lo empezó con -9 acumulado y lo zanjó con un -14 que le separa de su perseguidor principal, el norirlandés Rory McIlroy, en tres golpes (-11). El tercer clasificado, Rickie Fowler, queda a cinco impactos (-9). Por detrás aparece el vasco, que ejerce como miembro de un pelotón de jóvenes figuras que están copando la edición de este año del Masters. Y por detrás asoman colosos aristocráticos en este deporte como el sueco Henrik Stenson (-7), el inglés Tommy Fleetwood (-6) y el estadounidense Bubba Watson (-6), campeón en Augusta en 2012 y 2014.