La representación estuvo a cargo de la Orquesta Barroca de Friburgo y del Rias Kammerchor, bajo la batuta de Pablo Heras-Casado (Granada 1977). Como solitas, intervinieron el ya mítico barítono Matthias Goerne, junto con la soprano Sophie Karthäuser, la contralto Marianne Beate Kielland y el tenor Sebastian Kohlhepp.
Extraordinario intérprete de lieder, alumno de Elisabeth Schwarzkopf, Goerne, todo un lujo para el público madrileño, colmó las expectativas de los asistentes. Su interpretación del papel del profeta Elías, con su bellísima voz de barítono bajo, su aspecto muy masculino y nada empolvado -más propio de un gladiador de Hollywood que de un cantante de ópera- y su exquisita modulación, haciendo un uso magistral de los reguladores, brindó al público un profeta Elías profundo y sensible, pero también seguro y determinado en su destino.
Junto a él, un segurísimo Pablo Heras-Casado, midiendo a la milésima de segundo incluso el tiempo destinado a pasar las hojas de su partitura, con una tremenda energía, supo contagiar al público la calidad de un oratorio, el de Elías de Mendelssohn, que se encuentra entre los mejores ejemplos del género.
Todo el conjunto sonaba extraordinariamente bien. El elemento más aplaudido de la velada fue, pese al alto nivel general de los participantes, el coro de cámara. La estrecha colaboración en los últimos tiempos entre el director Heras-Casado y la unión formada por el Freiburger Barockorchester y el RIAS Kammerchor da ahora resultados como éste: muy empastados, extraordinariamente coordinados, y de una calidad acústica sublime.
En definitiva, el caluroso aplauso – de unos veinte minutos de duración, durante los que los intérpretes saludaron hasta en cuatro ocasiones- dedicada a la representación, con un solo día de programación, del Elías de Mendelssohn en el Teatro Real de Madrid, anima a seguir confiando en el público de Madrid como un público entendido, que también sabe distinguir la buena música desligada del fasto escénico.