Opinión

Los ejércitos imperiales

LETRAS DESDE MÉXICO

Rafael Cardona | Lunes 09 de abril de 2018

Para cualquier país del mundo resulta casi imposible comprender la relación tortuosa, incomprensible, tan enfermiza como el síndrome de Estocolmo, entre México y Estados Unidos.

Ninguna otra nación de tan diferente cultura, idioma y religión, tiene tres mil kilómetros de frontera con quien le ganado la peor guerra de su historia y lo ha mutilado de la cintura para arriba. Y sin embargo los mexicanos adoran, envidian y anhelan ser como los americanos.

Por eso es complejo entender el gran valor del mensaje enviado por el Presidente Enrique Peña Nieto a Donald Trump, horas después del envió de cuatro mil efectivos de su Guardia Nacional a contener la migración en la frontera del sur, donde quiere, contra viento y marea alzar una muralla gigantesca, tanto como su racismo y su rechazo a la realidad histórica y planetaria.

Las migraciones en el mundo, son inevitables. Pero cuando se tiene toda la fuerza del mundo, no siempre se tiene toda la inteligencia del orbe para usarla. Esto dijo Peña Nieto:

“Presidente Trump:

“Si usted quiere llegar a acuerdos con México, estamos listos. Como lo hemos demostrado hasta ahora, siempre dispuestos a dialogar con seriedad, de buena fe y con espíritu constructivo.

“Si sus recientes declaraciones derivan de una frustración por asuntos de política interna, de sus leyes o de su Congreso, diríjase a ellos, no a los mexicanos. No vamos a permitir que la retórica negativa defina nuestras acciones.

“Sólo actuaremos en el mejor interés de los mexicanos.

“Evocando las palabras de un gran Presidente de los Estados Unidos de América: no tendremos miedo a negociar. Pero nunca vamos a negociar con miedo.

“Estamos convencidos de que, poniéndonos de acuerdo, como amigos, socios y buenos vecinos, a ambos países nos va a ir mucho mejor que confrontándonos.

“Estamos listos para negociar, sí, pero siempre partiendo de la base del respeto mutuo.

“Hay algo que a todos, absolutamente a todos los mexicanos nos une y nos convoca: la certeza de que nada, ni nadie está por encima de la dignidad de México”.