En consecuencia, llegan síntomas tan clásicos como los estornudos, la secreción nasal acuosa, el picor de nariz y el lagrimeo, pero también enfermedades que pueden revestir gravedad como el asma alérgica. Con la llegada de la primavera, las molestias se agudizan, debido a las altas concentración de polen en el ambiente.
En el caso de que los síntomas sean muy fuertes o molestos, se debe acudir a un alergólogo que prescribirá antihistamínicos o corticoides tópicos. Sin embargo, la medida más eficaz contra la alergia es la prevención: se debe evitar todo lo posible el contacto con el alérgeno. “En el caso del polen, no es una tarea fácil, pero tampoco imposible. Sobre todo en primavera, puede ser muy útil adoptar medidas tan sencillas como evitar tender en el exterior, llevar puestas las gafas de sol al salir de casa o mantener las ventanas cerradas durante las horas de mayor concentración de polen”, apunta el doctor Sánchez.
En los días de mayor concentración de polen y, sobre todo, durante los días de fuerte viento, es recomendable optar por actividades que se puedan realizar dentro del hogar.
Los intervalos entre las cinco y las diez de la mañana y las siete y diez de la noche son los que acumulan una mayor concentración de polen. Por esta razón, es conveniente reducir durante esos tramos horarios las actividades al aire libre y mantener las ventanas de casa cerradas.
Durante los desplazamientos en coche, mejor mantener las ventanillas cerradas para evitar que los granos de polen entren en él.
Se pueden colocar filtros antipolen en los aparatos de aire acondicionado, tanto en casa como en el coche. Es importante cambiarlos con frecuencia para que no pierdan eficacia.
Cuando se salga a la calle, es preferible llevar gafas de sol para que el polen no pueda entrar en contacto con los ojos.
Los granos de polen pueden quedarse atrapados en las prendas, por lo que una buena medida es ducharse y cambiarse de ropa al llegar a casa. Puede ayudar lavarse la cara y las manos tras las exposiciones, si no es posible cambiarse de ropa. Asimismo, hay que evitar tender la ropa en el exterior, sobre todo al llegar la primavera.
Es decir, evitar aquellas actividades que puedan remover partículas de polen tales como cortar el césped o barrer la terraza. En caso de alergia al polen de gramíneas, tampoco es bueno tumbarse sobre el césped.
En el caso de que disfrutes de un jardín, evitar las plantas que polinicen por el aire. Por ejemplo, los setos de plantas arizónicas no son recomendables en el jardín de un alérgico al polen.
Si se pasa la noche al aire libre, es mejor no dormir cerca de fuentes de pólenes alergénicos como árboles o plantas.
Si se toman medicamentos específicos para las alergias como antihistamínicos, se debe hacer siempre bajo supervisión médica, de forma regular y en la dosis recomendada por el especialista. Recordar además que nunca deben mezclarse estos medicamentos con alcohol. Ante cualquier duda, preguntar al farmacéutico.