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Un ex director del FBI compara la gestión de Trump con la de la mafia

ESTADOS UNIDOS

EL IMPARCIAL | Sábado 14 de abril de 2018
El magnate ha respondido con insultos a las acusaciones de James Comey.

Hace tiempo que se ha constatato que la presunta injerencia rusa en las últimas elecciones presidenciales de Estados Unidos es un quiste que Donald Trump no sabe bien cómo neutralizar. La negativa de hasta siete abogados de prestigio para defenderle en tal causa es la principal muestra de lo intrincado del asunto. Y, mientras prepara la cobertura del ataque que le va a aplicar en breve el fiscal Robert Mueller, tiene tiempo para entretenerse en intercambiar insultos con un exdirector del FBI.

Así se ha desmotrado este viernes. La diatriba dialéctica de discutible elegancia arrancó cuando algunos medios de comunicación norteamericanos publicaron algunos de los pasajes de las memorias de James Comey, el que fuera mandatario del órgano de inteligencia y seguridad estadounidense hasta hace poco. En A higher loyalty ("Una lealtad superior"), título que hace referencia a la "lealtad" que el magnate le exigió antes de despedirle hace casi un año, el que fuera cabeza del FBI no ahorra calificativos.

"El círculo silencioso de asentimiento. El jefe en completo control. Los juramentos de lealtad. La concepción del mundo del nosotros contra ellos. La mentira sobre todas las cosas, grandes y pequeñas, al servicio de algún código de lealtad que pone a la organización por encima de la moralidad y de la verdad", escribe Comey, antes de confesar que esas prácticas del prsidente actual del país le retrotraen a su "carrera como fiscal contra la mafia" en Nueva York.

Además, Comey narra una obsesión enfermiza de Trump por un polémico informe no verificado de un espía británico relativo a 2013. En ese texto se expone, presuntamente, cómo el magnate contrató prostitutas de nacionalidad rusa en Moscú. Allí, el presidente de Estados Unidos harbía ordenado a las prostitutas que orinaran en la cama de la misma suite presidencial del Hotel Ritz Carlton en la que se habían hospedado Barack Obama y su mujer Michelle. Cuando todavía dirigían a la nación norteamericana.

Al parecer, según Comey, Trump hablaba del episodio como "la cosa de la lluvia dorada". Hablaron de ello al menos cuatro veces en los cuatro meses en los que él estuvo a cargo del FBI y Trump de la Casa Blanca. Entonces, añade, el dirigente "negó las acusaciones, preguntando -de forma retórica- si le parecía ese tipo de hombre que necesita contratar a prostitutas". Y, asimismo, explica que le pidió que el órgano de inteligencia investigara el asunto para asegurar la falsedad del informe. Sólo porque "le preocupaba que hubiese 'incluso un 1 % de posibilidades' de que su mujer, Melania, pensase que era cierto". Y Rusia sabe, supuestamente, lo que ocurrió en ese hotel porque pinchó con cámaras y micrófonos la habitación.

El caso es que este libro es el último capítulo de una turbulenta relación entre los protagonistas de esta rivalidad. Comey fue despedido cuando lideraba, desde el FBI, la investigación de la presunta injerencia de Rusia. Al ser desposeído del cargo, el director del FBI de aquel entonces advirtió que había tomado notas de sus conversaciones con el presidente y de los hilos que siguió sobre los nexos entre el ganador de las presidenciales y el Kremlin. Pues bien, Trump ha respondido con todo.

"James Comey es un probado SOPLÓN y MENTIROSO. Virtualmente todo el mundo en Washington pensaba que debía ser despedido por el trabajo horrible que hizo hasta que, de hecho, fue despedido", ha estallado en su cuenta de Twitter. "Filtró información CLASIFICADA, por lo que debería ser procesado. Mintió al Congreso bajo juramento", arguyó en publicaciones posteriores sobre Comey, al que llamo "débil y despreciable embustero".

"Fue un gran honor despedir a James Comey", concluyó el presidente. Este es el nuevo cauce que se abre en el erosivo proceso ruso que atraviesa el magnate estadounidense devenido en presidente. Pero cuenta con la baza del Departamento de Justicia de EE.UU. Una investigación interna publicada justo este viernes ha concluido que la mano derecha de Comey, Andrew McCabe, fue despedido de forma justificada, ya que al dirigente se la acusa de mentir.

"¡Él mintió! ¡MINTIÓ! ¡MINTIÓ! McCabe estaba totalmente controlado por Comey ¡McCabe es Comey! ¡Sin coordinación, todo amañado por esta guarida de ladrones y delincuentes!", publicó Trump al anunciarse el despido de McCabe. Según la pesquisa de dicho departamento, el "número dos" del FBI, despidido en marzo tras 20 años de servicio, "careció de franqueza, incluso bajo juramento, en múltiples ocasiones" y falseó el rol que jugó en la investigación a las donaciones que recibió la Fundación Clinton, realizada en plena campaña.

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