Editorial

Trump bombardea Siria

EDITORIAL

Sábado 14 de abril de 2018

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado esta madrugada “ataques de precisión” conjuntos con el Reino Unido y Francia contra las “capacidades de armamento químico” del Gobierno de Bachar al Asad en Siria. Con estos bombardeos, Occidente responde al presunto ataque químico ocurrido el pasado sábado en la ciudad de Duma, del que culpan al Gobierno sirio. La agresión con cloro y gas sarín sobre población civil el pasado 7 de abril en la ciudad de Duma dejó 50 muertos y más de medio millar de heridos.

La ofensiva militar combina ataques aéreos y misiles desde buques en el Mediterráneo. El anuncio de Trump también ha incluido avisos a Irán y Rusia, principales aliados del régimen sirio. El presidente ha acusado al Kremlin de “traicionar sus promesas de 2013 de eliminar las armas químicas sirias”. Estados Unidos y Francia, junto a Reino Unido, sostuvieron antes de la ofensiva que el uso de armas químicas por parte del régimen sirio no puede quedar impune, mientras Moscú alertó de que un ataque estadounidense o de las potencias occidentales sería inadmisible.

La ofensiva de esta madrugada es el segundo ataque que Trump ordena contra posiciones de Al Asad desde que llegó a la Casa Blanca. El 7 de abril del año pasado, en respuesta a otra presunta agresión química, Estados Unidos en solitario bombardeó una base aérea de Al Asad y destruyó el 20 por ciento de la flota militar aérea de Damasco.

El presunto ataque con armas químicas de Al Asad a la ciudad de Duma ha sido la excusa de Estados Unidos, apoyado por Francia y el Reino Unido, para intentar atajar la influencia de Rusia en la zona. La alianza del Kremlin con Siria e Irán supone, además, una amenaza para los dos grandes aliados norteamericanos: Israel y Arabia Saudí. Y Trump parece decidido a llevar su pulso con Putin hasta el final. De nuevo, las grandes potencias miden sus fuerzas con bombardeos lejos de sus fronteras con el inevitable y trágico balance de víctimas civiles. Parece demostrado, que el peligroso dictador Al Asad asesinó con armas químicas a 50 “rebeldes” con la complacencia de Rusia. Habrá que esperar a conocer el balance del reciente bombardeo de los ejércitos de Estados Unidos, Francia y el Reino Unido en las bases militares sirias. Y habrá que esperar la respuesta de Rusia al ataque.

El Consejo de Seguridad de la ONU está obligado a intentar evitar que la situación se salga de control, pues, como ha reconocido António Guterres, el secretario general, “el grado de crispación actual puede llevar a una auténtica escalada militar”. En cualquier caso, la solución del conflicto debe ser política, mediante las negociaciones de Ginebra. Nunca la guerra.