Opinión

No se persiguen las ideas

Y DIGO YO

Javier Cámara | Martes 17 de abril de 2018

Entiendo que forma parte del argumentario independentista insistir hasta el aburrimiento en eso de que en España hay encarcelados por defender sus ideas. Imagino igualmente que les debe dar resultado porque se ponen muy pesados con la misma matraca. Obviamente, el mensaje está dirigido a los suyos, a los que ya están convencidos. Será para reafirmar convicciones. A los demás no nos la cuelan.

El exconseller de Territorio y Sostenibilidad Josep Rull volvía a insistir en que continuará defendiendo sus ideas independentistas para que sus hijos puedan “vivir en un país donde no se persigan las ideas”. Hay que reconocer que saben darle el toque melodramático suficiente, perfectamente aderezado con una porción considerable de sensiblería al introducir el elemento “hijos”, como para que se vuelva a hablar de la frase. Un notable alto en propaganda.

Pero ya está. Se queda en eso: una frase brillante que acapara un rato los titulares de los diarios digitales. No pasa de ahí. Ni los jueces ni la ciudadanía sensata van a creerse que en España se mete en la cárcel por pensar diferente. Todo el mundo tiene claro –hasta los que juzgan en Alemania– que el que va a la cárcel lo hace por saltarse la ley. Uno entra en prisión cuando va contra las normas legales y cuando esas “ideas” tienen un equivalente en dinero malversado.

No creo que sea necesario recordar al señor Rull y todos los que opinan que por ser independentista te meten en la cárcel que, efectivamente, hay muchos independentistas que han dicho que lo son, que han formado un partido que dice que lo es y que se expresan libremente en el Congreso de los Diputados de España sin que nadie haya pedido siquiera prisión para ellos.

Todas las semanas escuchamos a Tardá y Rufián, sin ir más lejos, decir que Cataluña debe ser un país independiente y no están en la cárcel. Pero también llevamos muchos años escuchando lo que tienen que decir, aunque no estemos de acuerdo políticamente, formaciones vascas que tampoco han acabado en la cárcel por decir lo que piensan, por sus ideas.

Que sepa el señor Rull, que tanto ha criticado este martes a la Justicia española comparándola con la alemana, que en este país, en Alemania, su partido sí que no sería legal. Allí no habrían llegado hasta donde han llegado en España porque el partido al que pertenece no le habrían dejado existir.

Que Rull quiere seguir defendiendo sus ideas independentistas, perfecto. Que no quiere que sus hijos vivan en un país donde se persiguen las ideas, perfecto también. Precisamente por eso lleva tanto tiempo viviendo en España y hace bien. Pero, en cualquier caso, Rull es libre de irse a vivir a donde quiera y si sus hijos quieren. A Waterloo por ejemplo.

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