Julian Alaphilippe está despuntando como uno de los abanderados del 2018 imperial que está firmando el Quick Step. El corredor de 25 años y que venía de ganaro dos etapas en la Vuelta al País Vasco, terminó este miércoles con su mala pata en la Flecha Valona y se proclamó campeón de esta edición de la clásica que conlcluye en Huy. Después de haber saboreado dos veces el paladar de la segunda plaza, el galo no perdonaría en el mano a mano con Alejandro Valverde.
El español no tuvo fuelle para aguantar la embestida de su joven oponente y alcanzar la quinta victoria consecutiva en ese trazado -sexta en el global de su currículo-. Los 198.5 kilómetros entre Seraing y la cima belga, recorridos por en casi cinco horas, se desarrollaron con una inercia que susurraba el final al sprint entre los favoritos. Y en esa suerte Valverde fue el primero en atacar. El español, de 37 años, fue el primero en abrir fuego cuando las rampas del muro postrero se complicaban, pero Alaphilippe le tomó la medida y demarró para dejarle vacío a 20 metros de la meta.
De esta agónica manera, el potencial dominador de este tipo de eventos rompió con el monopolio español en esta carrera (desde 2012, año en que ganó Joaquim "Purito" Rodríguez, todas las ediciones fueron conquistadas por Valverde). El caso es que el explosivo esfuerzo de Alaphilippe le hizo justo vencedor. "Era la tercera vez que corría la Flecha y la tercera vez que estoy en el podio, esta vez como ganador. Trabajé muy duro para ganar esta carrera después de varios intentos en los que no pude. Estoy muy contento", recalcó. Jelle Vanendert, belga del Lotto Soudal, completó el podio.
"Sabía que Nibali estaba allí y es un hombre peligroso. Solo quiero agradecer a mis compañeros toda su ayuda. La carrera fue dura desde el principio y se notaba en las piernas. Al final pude colocarme bien a la hora decisiva y rematar si primer triunfo aquí. estoy muy, muy feliz", analizó el francés triunfal. Y su diagnóstico no fuedesatinado, ya que el día arrancó con mucha exigencia y se disparó en los 58 kilómetros finales. El primer ascenso a Huy (de los tes previstos) supuso un punto de inflexión sobresaliente para filtrar a los verdaderos candidatos.
Había una fuga de ocho aventureros, pero esa subida se encargó de neutralizarlos y pasar el testigo a los pesos pesados. Kwiatkowski, tapado hasta esta fecha del calendario, forzó un corte patrocinado por su Sky al que se adhirió el todoterreno Kiryienka. El tren británico dictó un tempo abrasivo que tenía un objetivo: soltar a Valverde. Con ello, la estructura que está perdiendo de largo con el Quick Step depslegaba el guión que anhelaba evitar una llegada en grupo en la que el murciano era superior al polaco.
En esa escapada viajaba Vincenzo Nibali, otro gallo con alergia a un esfuerzo al sprint con el de bloque de Eusebio Unzué. El peligro del corte activaría a los equipos cuyos jefes de filas quedaron rezagados. Movistar, con Mikel Landa uniformado como gregario de privilegio, asumió la responsabilidad y mantuvo la brecha en la frontera de los 30 segundos. Pero la guerra de guerrillas se extendió hasta los 50 segundos de ventaja del grupo puntero cuando restaban 25 kilómetros para la llegada.
Esa circunstancia, ya seria, generó la alianza que resolvería el incendio. A Movistar se unieron Lotto y Dimension Data en un trabajo coral que quiso ser revertido por Haig, Roux, Nibali, Benedetti, Kangert y Schachmann. Éste último, del Quick Step, arguyó el motivo por el que el conjunto centroeuropeo no participó en la batalla por neutralizar la espinosa escapada. Y en la Cota de Cherave, a 5 de meta, se desataría la traca decisiva. Un empujón de Benoot (Lotto) reduciría la brecha y la aproximación al último ascenso al Muro de Huy, comandada por Movistar, dibujó el epílogo estudiado.
Por delante quedaban 1,3 kilómetros al 9 por ciento y rampas del 22%. Después de una persecución asfixiante que pasó factura a más de un favorito. Landa colocó a Valverde en la mejor posición imaginable, pero emergió Vanendert para lanzar el ritmo fuera de órbita. Dejó un paisaje tétrico a 400 metros de meta y en esa altura Alaphilippe entró en ignición para abrir 10 metros sobre el español, que marchaba a su ritmo. El galo remataría la faena con éxito y aportó el triunfo 26 de este curso para su equipo. Roman Kreuziger y Michael Matthews redondearon el Top-5.
Al final, cuando bajaron las pulsaciones, Alejandro Valverde atendió a los medios explicando que "estoy contento con el segundo puesto, de nuevo en el podio. Esta vez no pude ganar, no siempre se puede, además Alaphilippe es muy buen corredor y después de dos segundos puestos ya le tocaba ganar". El murciano se mostró satisfecho: "Ni mucho menos es una decepción. Si hubiera vuelto a ganar otra vez iba a parecer una cosa fácil, pero no es así. He sido segundo y he vuelto a estar ahí peleando por la victoria, eso es lo importante".